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Siri, una uruguaya internacional, triunfa como Leonora en Bologna
María José Siri, destacada soprano uruguaya, actúa en el «Trovatore» de Bologna, con dirección de Renato Palumbo.
Desafiante como pocas para los directores de escena por las características de su dramaturgia (indudablemente más débil que, por no ir más lejos, las otras dos óperas que integran la llamada «trilogía popular»), la obra de Verdi-Cammarano-Bardare se vio aquí en una régie firmada por el escocés Paul Curran que, aún con escenografía «neutral» y vestuario aggiornado (Kevin Knight), transcurrió por carriles conservadores, sin eludir la muy remanida escalinata y la no menos remanida luna flotante, recursos que podríamos llamar «de quita y pon». Sin comportar ningún hallazgo, el trabajo de Curran (sustentado en la bella iluminación de Bruno Poet) permite a los cantantes moverse con relativa comodidad y al espectador concentrarse en la música.
Dos pilares tiene el elenco de este «Trovatore»: María José Siri (Leonora) y Roberto Frontali (Conte di Luna). La soprano uruguaya, que desde hace varios años desarrolla una brillante carrera europea, muestra un magistral dominio de su instrumento suntuoso, terso y expresivo y despliega los matices del personaje con sensibilidad y vigor. Por su parte, Frontali (recordado por su Simone Boccanegra para el Colón/2011) se desenvolvió con autoridad vocal y actoral.
Mucho menos afortunado resultó el desempeño de los otros integrantes del cuarteto principal. El tenor sud-coreano Ji Myung Hoon, quien en la función que aquí se comenta reemplazó por enfermedad a su colega Roberto Aronica, mostró una vehemencia no siempre bien dosificada; como consecuencia su afinación tendió siempre a «crecer» y su momento brillante fue la famosa y temida «Di quella pira», más felizmente interpretada que «Ah, si, ben mio». Con una emisión forzada, graves ásperos y agudos destemplados y erráticos, la mezzo húngara Andrea Ulbrich resultó la menos convincente del elenco, en tanto que los comprimarios tuvieron dignísimas actuaciones.
Vital, precisa y dinámica fue la lectura de Palumbo (quien debutara en abril pasado en el Teatro Colón), casi perfecta salvo por algunos desbordes sonoros de la (excelente) orquesta local respecto del escenario, y los chispeantes coros verdianos de esta partitura cobraron plena vida en el ensamble preparado por Lorenzo Fratini.


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