Supermiércoles: Kirchner enfrenta un triple riesgo

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En tres planos, Néstor Kirchner medirá hoy cuánto resto le queda: como avanzada, pondrá a prueba la solidez de la cadena de lealtades del PJ y amagará con su reforma de medios; a la defensiva, perderá la calle ante una marcha que lo remite a horas dramáticas.
Todos los frentes son inciertos. En el Congreso, para aprobar el adelantamiento electoral, el conteo K anota 134 votos, pero la cifra se vuelve, por instantes, menos optimista. Ninguna lista baja de los 130 avales que es, lo sabe Agustín Rossi, un número esquivo.
El tinte belicoso de la ley de radiodifusión -que Cristina de Kirchner presentará, en borrador, hoy en La Plata- menguó por orden de Olivos: baja la intensidad en parte por el cambio de calendario electoral, pero también porque el ex presidente revisó su timming.
El tercer asunto escapa casi en plenitud de las manos del matrimonio Kirchner. Apenas la Casa Rosada ensayó un duelo de TV al hacer coincidir el show platense por la Ley de Medios con la convocatoria, inorgánica y aleatoria, por la inseguridad a Plaza de Mayo.
A lo largo del día, los tres episodios se eslabonarán en un puñado de horas y al cierre de este supermiércoles, el patagónico y su esposa conocerán con mayor precisión, o con menos margen de error, la robustez o la flaqueza de su plan continuista.
El triple riesgo se retroalimentará o se neutralizará. Cada una de las piezas detonará sus efectos sobre las demás. ¿Será ajeno el Congreso a una eventual postal de la Plaza de Mayo poblada de una multitud que reclame a la Presidente ausente por más seguridad?
¿Puede concebirse un plan alternativo, o imaginar que llegue alguna vez a registrarse en mesa de entradas la nueva ley de radiodifusión, si el Gobierno sufre un revés en Diputados a su propuesta de mudar la elección nacional del 25 de octubre al 28 de junio?
En Casa Rosada, esa opción ni era contemplada. Es más: espantaban las sospechas de que el Senado será más indomable que Diputados -hipótesis que sirvió para invocar el fantasma de la 125- con la teoría de que un triunfo hoy tendrá un contagio saludable.
Un dato: a lo largo del fin de semana, luego del anuncio del adelantamiento, peronistas críticos y kirchneristas en estampida revisaron sus pasos y congelaron su salida. ¿Sigue esa lógica la presencia de Carlos Mosse, ayer en el acto de Kirchner en La Plata?
Sin embargo, hasta Olivos llegaron opiniones sobre lo inoportuno de la presentación de la reforma de medios. El lunes, en algunos despachos de Balcarce 50, se especuló con una posible postergación. El «a todo o nada» que comanda Kirchner trituró esa alternativa.
La próxima prueba de fuego de esa carpeta será cuando, tal como pidió el ex presidente, los gobernadores deban ponerse al frente de la defensa de la propuesta en sus provincias. A Daniel Scioli, según que tiene Gabriel Mariotto en el Comfer, le imponen la primera escala.
Recuerdos
Abrazado a la lista de buena fe de votos seguros y posibles, menos impulsivo que una semana atrás con la Ley de Medios, el Gobierno repasa datos difusos sobre la marcha convocada para la tarde de hoy. Los informes de los distintos organismos son contradictorios.
¿Es probable un segundo Blumberg? Objetivamente, coinciden en el Gobierno nacional y desde la gobernación bonaerense, no se percibe una figura que aglutine, sobre todo luego de que la familia del profesor Hernán Landolina se despegó de la convocatoria.
Desde la ONG VALOMI (Vecinos en Alerta de Lomas del Mirador) brotaron los primeros llamados, a los que más tarde se sumaron varias organizaciones y, luego, se agregaron otras figuras, entre ellas, algunas cercanos a Blumberg, como Constanza Guglielmi de Perl.
Así y todo, carecen -según se afirma en el Gobierno- de «logística», lo que hace presumir que no pueden garantizar un piso de concurrencia que, en algún momento, la inorgánica organización bosquejó en 50 mil personas.
Pero por otro lado, las cadenas de mails, la campaña en Facebook y la difusión por SMS vuelven poco predecibles los pronósticos. Otra cuota de intriga agrega la irrupción de personajes públicos y de la farándula en la campaña contra la inseguridad.
En paralelo, Carlos Stornelli hizo un movimiento para buscar aplacar la animosidad de policías y familiares de uniformados. Fue clave, en las últimas horas, una reunión de la que participaron el jefe de la Bonaerense, Juan Carlos Paggi, y el viceministro de Seguridad, Paul Starc. Nada, sin embargo, otorga certezas sobre el fracaso -que desea el Gobierno- de la marcha. Tampoco, más allá de números y sonrisas, sobre la votación en Diputados. La calle y el Congreso son, en definitiva, zonas de sospecha.

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