28 de enero 2015 - 00:00

Táctica y estrategia en PJ por oficina decisiva

  Los principales lineamientos del proyecto que propone reformular la inteligencia local se comenzaron a formular la semana pasada bajo la coordinación del subsecretario de Inteligencia, Juan Martín Mena. Aportaron ideas funcionarios de la SIDE y del Ministerio de Seguridad. Para el oficialismo es una respuesta hacia el exterior de la arena política dominada por el caso Nisman pero es, fundamentalmente, un mensaje hacia el interior del peronismo cuyos exponentes desde el jueves elucubraban todo tipo de caminos para neutralizar a los exgerentes de la SIDE que podrían complicar el año electoral.

El nuevo organismo no sólo tiene la función de confirmar los despidos ya efectuados sino que es una señal de futuros alejamientos que no coinciden con el organigrama aprobado la semana pasada.

En las tertulias del pasado jueves se daba por descontada la continuidad de Mena en la cúpula del organismo aunque había mayores dudas sobre Oscar Parrilli quien al momento de asumir su nuevo destino anunció a sus colaboradores que sería temporal (de hecho ése fue uno de los argumentos para que algunos colaboradores aceptarán trabajar entre espías).

Esa especulación encierra cierta carga de deseo por parte de los gobernadores que quisieran promover una figura conocida para ellos en las alturas de la nueva oficina. Aun así, Mena tampoco es un desconocido porque antes de cambiar de destino, cuando se desempeñaba en el Ministerio de Justicia coordinaba con los poderes judiciales del interior (que en general tienen llegada al poder político) la creación de laboratorios de inteligencia criminal, varios de los mismos fueron anunciados por las máximas autoridades provinciales.

Las visiones más pragmáticas también encienden luces amarillas. No faltan señalamientos sobre el hecho de que una reforma sin el timming necesario podría ser el equivalente a una batería de juicios contra el Estado enarbolados por exintegrantes de la SIDE que además tienen una sintonía particular con el Poder Judicial.

El anuncio de ayer fue un avance para aquellos sectores del oficialismo que buscaban un punto de ruptura determinante en la puja con los jueces y que los justificaban, en los encuentros más reservados, al identificar los focos de poder externo a los tribunales de los cuales los magistrados serían terminales. Uno de esos escenarios era un sector de la SIDE.

El proyecto de la nueva agencia ha acelerado procesos más silenciosos, como el caso de dos jueces federales que luego de participar en reuniones conspirativas ahora vuelven a peregrinar hacia conciliábulos del oficialismo con gestos de mayor amplitud.

El kirchnerismo cree haber encontrado en esta reforma la excusa para recuperar el centro de la escena que en parte fue posible gracias a la pasividad de sus adversarios. Ninguna fuerza opositora realizó una propuesta programática sobre el destino del organismo de inteligencia. Francisco de Narváez realizó alguna mención en ese sentido desde el Frente Renovador y cuando el tema se comentó, en el radicalismo dijeron que había que esperar a algunos senadores que estaban de vacaciones en el exterior.

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