Pero de una u otra manera, los países miembros del Grupo de los veinte declararon estar listos a hacer su parte en esta lucha, asumiendo una serie de compromisos. Tras años de hielo bilateral, Obama y Putin se encerraron por más de media hora dentro de una habitación acompañados solamente por los intérpretes, una reunión que fue inmortalizada por los lentes de los fotógrafos.
El coloquio fue "constructivo" y dio lugar a un mensaje claro: ahora basta, "el imperativo es el de resolver la crisis de Siria", se destacó de ambas partes. Una reunión internacional en Viena ya permitió el sábado establecer un calendario concreto para la transición política en Siria, si bien Rusia e Irán siguen rechazando la partida inmediata de Bashar al Asad como exigen los países occidentales y árabes.
Obama concedió a Putin la importancia de los esfuerzos militares rusos en ese país contra el Estado Islámico, y declaró por otra parte que está listo para arrinconar a los terroristas, un gesto a con mayúsculas para Francia, que prometió responder con "golpe a golpe" los atentados simultáneos en París. El presidente anunció además una contraofensiva: Estados Unidos está trabajando junto al Gobierno de François Hollande para reforzar los "raid" tanto en Siria como Irak, según afirmó un consejero para la seguridad norteamericano. Y no se descarta que esas acciones puedan alcanzar también Libia y al Sinaí egipcio.
La guerra en Siria ya ha dejado más de 250.000 muertos en cuatro años y sobre el terreno se libran varios frentes, entre el régimen, apoyado por Moscú, los rebeldes y grupos como el Estado Islámico, bombardeado por una coalición dirigida por Washington. En ese sentido, el Kremlin advirtió que quedan "divergencias" sobre cómo combatir a los yihadistas. Moscú y Washington tienen "objetivos estratégicos ligados a la lucha contra el EI, son muy parecidos, pero quedan divergencias sobre la táctica", dijo un consejero ruso. La reunión sucede en un contexto de máxima tensión política entre Rusia y EE.UU., debido a la crisis en Ucrania y la posterior adopción de sanciones financieras a Moscú que hundieron su economía.
Mientras, el G-20 se está preparando para una serie de compromisos concretos. La cumbre debería difundir hoy un documento sobre el terrorismo, una novedad para un grupo que nació con el objetivo de ocuparse de crisis financieras y que ahora podría asumir en cambio una serie de medidas precisamente en otros terrenos, por ejemplo, la lucha contra los activos financieros que terminan en los bolsillos del terrorismo o los controles fronterizos.
| Agencias EFE, AFP, Reuters, ANSA y DPA, y Ámbito Financiero |


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