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Tropas argentinas en simulacro con rehenes en Perú
Cuarenta militares argentinos participaron en Perú, junto a fuerzas de varios países, entre ellos Estados Unidos, de un ejercicio militar que simuló un rescate de rehenes. ¿Podrían esos militares hacer ese salvataje en la Argentina?
La operación denominada «Sociedad de las Américas e Intercambio Sur» reunió a infanterías de marina de la Argentina, Brasil, Canadá, Colombia, Ecuador, Estados Unidos, México, Paraguay y Uruguay. Esta ejercitación se iba a llevar a cabo en Chile, a cargo de la Armada trasandina, pero el terremoto de febrero pasado obligó a modificar el escenario y el Cuerpo de Infantería de Marina de los Estados Unidos (USMC, acrónimo en inglés) propuso a Perú como nueva sede. El ensayo táctico para recuperar el control militar de un hipotético país sumido en el desgobierno, a causa de un golpe de Estado, culminó el lunes, luego de siete días de maniobras en la costa peruana, 25 kilómetros al norte de Lima.
«El Intercambio Sur está diseñado para coincidir con los objetivos del Comando Sur del Ejército norteamericano, con prioridad en las naciones sudamericanas que tienen capacidad para responder a las misiones de mantenimiento de paz a nivel regional y poseen infantería de marina», dice uno de los objetivos que publica la página oficial de la marina peruana.
La redefinición del marco jurídico de la seguridad regional y la nueva arquitectura militar del Comando Sur norteamericano, con la IV Flota dedicada a tareas de emergencia humanitaria y ahora el acuerdo para operar en bases de Colombia son parte integral de las relaciones de Washington con América Latina. El ejercicio realizado en Perú pasó el filtro político del secretario de Asuntos Internacionales del Ministerio de Defensa, licenciado Alfredo Forti, quien aprobó el despliegue de los infantes de marina criollos. Extraño doble estándar el que aplica Forti, fue designado -impulsado por Nilda Garré- director del Centro de Estudios Estratégicos para la Defensa de la Unasur y lo anima un «pensamiento geoestratégico de carácter auténticamente regional», convertir el foro en el contrapeso de la doctrina de seguridad que emana del Pentágono. Las maniobras ejecutadas en Perú respondían a una operación internacional según el capítulo 7 de la Carta de las Naciones Unidas, «Imposición de Paz». Las fuerzas se desplegaron en la costa norte del Perú, en Ancón, bahía Salinas, Huacho y Quebrada Inocente. La planificación simuló la recuperación de una ciudad, con el propósito de socorrer heridos, evacuar rehenes, distribuir ayuda humanitaria entre la población civil sometida al hambre por un Gobierno dictatorial. En el operativo estuvo presente el vicepresidente peruano Luis Giampietri; el ministro de Defensa, Rafael Rey, y el jefe de Estado Mayor General de la Marina del Perú, vicealmirante Jorge de la Puente Ribeyro; observaron el desembarco en la playa, la posterior toma de control de la zona urbana, con asaltos sincronizados que permitieron reducir a los «rebeldes». Nadie pudo escapar a la comparación de esas maniobras con la incursión del Ejército colombiano en territorio de Ecuador para eliminar la amenaza de un grupo de rebeldes de las FARC que costó la vida al segundo de esa organización terrorista, Raúl Reyes.


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