El 1,41% cedido por los títulos argentinos en el exterior (ETF Global X Argentina) desde el miércoles pasado, si bien no era vinculante permitía sospechar una rueda bajista para el inicio de la semana (-0,61%). En este sentido puede decirse que sorprendió un tanto el arranque alcista (en los primeros minutos, el Merval alcanzo a sumar 0,67%) que se vinculó al 4,53% que trepaba por entonces el precio del petróleo (Petrobras Brasil subía un 3,76% que redujo al cierre a 1,8% e YPF 3,78% reducido a -0,04%, atención con su volumen, el quinto mayor del año). A medida que el crudo acotaba su incremento, los precios locales hacían otro tanto y pasadas las 13, la cartera teórica cedía 0,97%. De ahí una lenta recuperación con un rush final, acotó la caída del Merval a 0,22% estacionándose en 17.157,49 puntos, con Irsa Propiedades (+7,02%) y TGS (+4,67%) como las estrellas locales y Petrobras Argentina (-4,39%), Molinos J. Semino (-3,92%) y Caputo (-3,82%) como las estrelladas. Entre las líderes, Transener, +3,1%, y Holcim, +2,9%, compartieron la corona en tanto Mirgor, -3,52%, Celulosa, -3,33% y Cresud -3,32% llevaron la peor parte (de este mix no debe sorprender si decimos que los papeles argentinos puros, M.Ar., retrocedieron 0,86%). Los $313 millones negociados en acciones son récord en lo que va del mes, anotando 8/29 alzas en el panel líder/general, 1/6 papeles sin cambio y 14/29 mermas. Volviendo a la reforma de la ley que rige nuestro mercado de capitales, viene bien aclarar que el mercado financiero se asienta a grandes rasgos sobre dos patas, el sistema bancario y el mercado de capitales, que compiten ente sí -a expensas uno del otro-, se complementan y co-evolucionan. En algunos países prima uno (Alemania, Japón, Argentina) y en otros, el segundo (Inglaterra, EE.UU.). En principio es irrelevante cuál de los dos sistemas adopta una sociedad en tanto el sistema sea eficiente y sirva a sus ciudadanos, si bien a medida que un país se vuelve más rico, más peso tiende a tener el mercado de capitales. Todo esto obliga a que los reguladores, tanto de los bancos como "del mercado", tengan más allá de su propio "expertise" una función/visión integral del sistema financiero y actúen en consecuencia (la crisis 2008 es un ejemplo de los peligros de no hacerlo), o dicho de otro modo, que la sociedad a través de sus representantes -el Congreso- controle a los reguladores y les asigne roles y potestades complementarias. Mañana seguimos.
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