17 de enero 2017 - 23:43

“Un film funciona si luego el público lo discute”

• DIÁLOGO CON MARTÍN HODARA, DIRECTOR DEL POLICIAL "NIEVE NEGRA", QUE SE ESTRENA ESTE JUEVES
Ricardo Darín y Leo Sbaraglia protagonizan el primer estreno nacional fuerte del año, cuya inspiración fue un cuadro de la bisabuela del director: allí se veía un hombre contra un árbol, desangrándose.

En rodaje. El director Martín Hodara junto a los protagonistas de “Nieve negra”, Leo Sbaraglia y Ricardo Darín.
En rodaje. El director Martín Hodara junto a los protagonistas de “Nieve negra”, Leo Sbaraglia y Ricardo Darín.
Alguien recostado contra un árbol del bosque. La sangre cayendo sobre la nieve. El enigmático cuadro de la bisabuela despertó la imaginación de Martín Hodara y mantuvo el entusiasmo de Ricardo Darín, Leo Sbaraglia y el productor Pablo Bossi a lo largo de seis años. El resultado se verá este jueves. Dialogamos con Hodara, director del film.

Periodista: ¿Cómo entró usted al oficio del cine?

Martín Hodara: Mi viejo me transmitió la pasión. Un día leí que el iluminador de su película preferida, Ricardo Aronovich, venía a filmar "Los largos abrigos" en la Puna. Y yo, de 18 años, que a la salida del secundario iba a la Lugones, me fui de mochilero hasta la Puna. Ahí conocí a Bernardo Zupnik, entonces jefe de producción, que me orientó y me ubicó de auxiliar en tareas previas. Gracias a gente como él, o como los asistentes Martín Sosa y Claudio Reiter, con el tiempo fui segundo ayudante, continuista, fui haciéndome un nombre.

P.: Trabajó en varias producciones extranjeras filmadas en Argentina.

M.H.: "El próximo enemigo", "El hombre que capturó a Eichmann" (Robert Duvall recién estaba aprendiendo el castellano), "Siete años en el Tibet", que filmamos en Mendoza con extras jujeños y auténticos monjes tibetanos, tan parecidos que un jujeño nos decía "Este monje es igual a mi hermano", nos mostraba la foto ¡y era cierto! Estuve en muchas películas, buenas y malas. De todas se aprende. Y en una buena nacional, "Sotto voce", conocí a Fabián Bielinsky, que era asistente de dirección. 

P.: Luego usted lo asistió en "Nueve reinas" y fue director de segunda unidad de "El aura" en 2005.

M.H.:
"El aura" es una especie de Jean-Pierre Melville en el sur argentino. Yo se lo decía, y también lo escribió un crítico francés, lleno de admiración. Fabián analizaba todo, era muy minucioso, siempre quiso tener el guión a punto, lo más perfecto posible, le daba mucha importancia a la fluidez, la narración, y sobre todo le daba gran importancia al espectador. Teníamos muchos gustos compartidos y discusiones eternas. Creo que él nos marcó para bien.

P.: Ese mismo año Ricardo Darín y usted hicieron "La señal".

M.H.:
Siempre me gustaron las policiales. Cuando Eduardo Mignogna, con quien trabajé en "El faro", publicó la novela, me regaló un ejemplar. Recuerdo haberle dicho "está buena para una película". Años después me convocó para hacerla, protagonizada por Ricardo. Tenía todo listo y de pronto se murió. Las vueltas de la vida, la terminamos codirigiendo nosotros en su nombre. Fue un placer acompañar a Ricardo en esa experiencia.

P.: ¿Por qué tardó tanto en dirigir solo?

M.H.:
Es que desde 2001 vengo haciendo mucho cine publicitario, mucho, primero de asistente, luego como director. Pero además, el rodaje de "Nieve negra" se demoró seis años. Debían coincidir las agendas de los actores, de los financistas, y la presencia de abundante nieve en un lugar hasta donde los camiones del equipo se pudieran acercar. Esa conjunción se dio recién en febrero del año pasado. Por suerte Darín, Leo y el productor Pablo Bossi mantuvieron su entusiasmo durante todos esos años.

P.: Buena señal. ¿Cómo nació la historia?

M.H.:
Siempre me atrajo un cuadro que había en casa de mi bisabuela. Un hombre apoyado contra un árbol del bosque, parece que hubo un duelo y la sangre cae sobre la nieve. No todos lo saben, pero la sangre, al contacto con la nieve, se vuelve negra. Se lo describí a Lucía Cedrón y Leonel D'Agostino. Hicimos una sinopsis de seis páginas con una historia, pero no funcionaba. Cuando entendí por qué no funcionaba empezamos a desarrollar el primer borrador. En 2010 el guión estaba listo. Ricardo lo leyó y quedó entusiasmado. Leo también. El asunto era encontrar un lugar apartado y con mucha nieve al que fuera posible llegar con los camiones de luces, y tener juntos a los artistas y los financistas. Tras haber buscado en Tierra del Fuego, Francia, Canadá, Cataluña, al fin encontramos el paisaje ideal en Andorra, a 2.200 metros de altura. Allí los camiones podían llegar hasta 50 metros del lugar de rodaje. Filmamos 4 semanas, con el frente de una cabaña diseñada por Josep Rosell (director de arte de "El orfanato") y 3 semanas aquí, con el interior de la cabaña diseñado por Marcela Bazzano, todo en estudio, al viejo estilo. Hay algún alarde técnico (contamos con el cámara Matías Mesa), pero nada de regodeos. Para mí todo debe estar al servicio de la historia. Que entretanto fuimos puliendo. En ese sentido, las postergaciones beneficiaron al guión.

P.: Pero cuántas complicaciones para hacer una película.

M.H.:
¿Por qué complicarse, verdad? Pero es lo que nos gusta. Cuanto más complicado es un rodaje, cuanto más desafíos tiene, más sabor le encontramos.

P.: ¿Encontrarán también el sabor del éxito? Una historia atractiva, buen elenco, que se completa con Laia Costa, Federico Luppi, Dolores Fonzi. Suena como uno de los tanques del año.

M.H.:
No sé si llamarlo tanque. Prefiero no gritar gol hasta que la pelota no toque la red. Pero me alegraría mucho si después los espectadores discuten sobre los personajes que acaban de conocer. Una película como ésta funciona si después los espectadores se ponen a discutirla.

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