Prestaron servicio en el continente. Desde que comenzó el acampe, ya padecieron más muertes que durante todo el conflicto armado. Su historia.
Una postal. La carpa improvisada, las cruces y las banderas ya son parte del paisaje habitual de la Plaza de Mayo. Foto: Mariano Fuchila
Para quienes transitan habitualmente por ahí, ellos forman parte de la escenografía cotidiana. Como el Cabildo, la Casa Rosada y la Catedral. Parecen invisibles. Algunos turistas se detienen para sacar fotos a la carpa improvisada, los carteles y las cruces clavadas en uno de los canteros. El "Campamento TOAS (Teatro de Operaciones del Atlántico Sur) Plaza de Mayo" representa a un grupo de soldados que fueron movilizados al sur del país para prestar servicio en las bases continentales durante la Guerra de Malvinas. Por un decreto de 1988 no son considerados excombatientes y ser reconocidos es la meta de su eterna protesta: están allí desde hace casi diez años. Y nadie, hasta el momento, les ofreció una luz de esperanza.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
El 25 de febrero de 2008, llevaron su protesta a la emblemática Plaza de Mayo. "Elegimos este lugar para que el Gobierno de turno nos viera todo los días. Pensamos que les iba a molestar y con eso íbamos a tener una respuesta rápida. Pero no fue así", dice Darío Vergara, uno de los 250 exconscriptos que pasan, todos los días, por el campamento. Representan a unos 8.000 en todo el país que están en la misma situación y buscan percibir pensiones como excombatientes: es el equivalente a tres jubilaciones mínimas, por lo que el monto actualmente sería de unos $19.100.
Lo dilatado del reclamo repercutió en la vida de los exsoldados. "Cuando empezamos con el campamento, estábamos todos casados. Y hoy por hoy, la mayoría están separados. Estar acá trae consecuencias en la familia", agrega Vergara, quien cuenta que pasan allí las Fiestas sin sus familiares: "No tenemos baños y para las mujeres y los chicos es una complicación".
Durante el tiempo que lleva la protesta, fallecieron 19 personas. Dos más de las que, según sus testimonios, cayeron "defendiendo el litoral marítimo" durante el conflicto armado. "El último que nos dejó fue tras sufrir una fuerte depresión", asegura Vergara. Por ellos, buscan colocar cruces negras detrás de las blancas que recuerdan a las 17 víctimas de 1982. En esa cifra radica una de las principales diferencias que este grupo tiene con los excombatientes que estuvieron en las islas. "La cuestión es simple. A ellos los llevaron al sur del continente, los dejaron allí y después los trajeron de vuelta a su casa", explica Ramón Robles, presidente del Centro de Veteranos de La Matanza. Y agrega: "No se llevó a cabo ningún ataque en el sur del continente. Murieron por un accidente de helicóptero y por enfermedades, no en combate. Nosotros cruzamos a las islas, sufrimos el frío, vimos la cara del enemigo, vimos morir compañeros. ¿Cómo se pueden poner a la altura de los que morimos de hambre?".
Herreros, carpinteros, albañiles y panaderos. También hay profesionales: un arquitecto y un abogado. Además de sus trabajos, los "movilizados" pasan las horas jugando a las cartas, entre mates y comidas, en la Plaza de Mayo. Aseguran que ni bien asumió Horacio Rodríguez Larreta, desde el Ministerio de Espacio Público de la Ciudad se acercaron para pedir que levanten el campamento y luego llegar a un acuerdo. Ante la negativa, volvieron a caer en el olvido general. Y, según sus palabras, no son optimistas con respecto al futuro: "El Gobierno no te da una luz de esperanza. Y nosotros, más allá de eso, decidimos que vamos a seguir adelante".
Dejá tu comentario