28 de noviembre 2016 - 21:35

Un viernes negro

Un viernes negro
 En lo que va del siglo XXI, la rueda posterior a la celebración del Día de Acción de Gracias en los EE.UU. -que determina el cierre temprano de la plaza accionaria en Nueva York, o si se quiere un "semiferiado"- había sido alcista en el 57% de las veces, promediando el Merval una suba de 0,57% con un volumen negociado en acciones de u$s13,6 millones (libres). Como comparación, este viernes la cartera teórica cedió 1,24% (la segunda mejor merma para un Black Friday -viernes negro- del siglo) a 17.168,64 puntos, con un volumen de u$s11,6 millones -el sexto menor en el siglo-, o más precisamente $187,3 millones. La intención al presentar estos números es evidenciar que aun en su contexto la rueda del viernes no fue una buena jornada bursátil, aunque la semana finalizara con los papeles líderes sumando 4,78%. Con apenas dos ruedas más para terminar noviembre, haría falta un repunte de 2,52% para que el mes finalice del lado ganador, lo que no luce nada seguro. Complicando un poco más el panorama, en especial el de largo plazo para el Gobierno -y los habitantes- de la Argentina, mientras el progresismo local llora la muerte del exdictador cubano Fidel Castro, y la parte más sana de la sociedad celebra la victoria de Delbonis-Del Potro en la Copa Davis, ayer François Fillon derrotó a Alain Juppe en las primarias republicanas francesas al alzarse con el 68% de los votos (tres semanas atrás las encuestas le daban 11% de los votos). Con este nivel de adhesión, Fillon -católico sin tapujos, conservador en lo social, autodefinido "thatcherista" y económicamente liberal-, a quien la prensa europea llamaba hasta hace pocos días "Mr. Nobody" (el Sr. Nadie) prácticamente se asegura la presidencia en las elecciones de 2017 (23 de abril y 7 de mayo) y un parlamento afín de derecha a extrema derecha. Este giro en Francia promete afianzar los entre cinco y diez puntos de ventaja que tiene en las encuestas el rechazo a la modificación de la Constitución italiana el próximo domingo, y que si el primer ministro cumple su palabra, forzaría su renuncia. Más allá de la "mala posición" en que estos hechos encuentran a las autoridades argentinas y su canciller (de relaciones casi carnales con Françoise Hollande y Matteo Renzi, quien fuera contertulio de Macri en el discurso ante la Fundación Clinton el 19 de septiembre), y la interrupción que esto significa a mucho de lo acordado entre ellos, lo más importante es que prometen romper el "statu quo" de la Comunidad Europea y por ende de sus políticas económicas.

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