17 de agosto 2017 - 00:00

Una buena idea mal realizada

Para algunos clubes grandes es un incordio jugarla, aunque antes les sirvió para clasificar a la Copa Libertadores, cuando habían quedado fuera.

El último campeón. River la festejó con ganas porque lo clasificó para la Copa Libertadores.
El último campeón. River la festejó con ganas porque lo clasificó para la Copa Libertadores.
Las idas y vueltas hasta 24 horas antes del partido entre Independiente y Atlético Tucumán, que debía jugarse hoy y se suspendió. La programación casi obligada para el domingo del partido de River e Instituto y para el miércoles próximo de Boca - Guillermo Brown de Puerto Madryn, cuando los clubes del Nacional B están empezando recién la pretemporada y no tienen plantel para jugar, le quita toda seriedad a un torneo que ya sufrió postergaciones a granel y el capricho de algunos clubes grandes que no quisieron jugarla en medio del otro campeonato.

El técnico de Instituto, Gabriel Gómez, dijo que tendrá que poner juveniles porque tiene solo 12 jugadores habilitados y el de Brown de Madryn, Ricardo Pancaldo, explicó que cambiaron todo el plantel y ayer realizaron recién la primera práctica, por lo que los jugadores ni se conocen. Esto hace prever que entre hoy y mañana quizás también se suspendan estos dos partidos y solo queden en pie Racing - Mitre, de Santiago del Estero, para mañana a las 21.10 y San Lorenzo - Deportivo Morón el domingo a las 15.30. Un torneo que nació para que los humildes puedan medirse con los poderosos y que le dio la oportunidad primero a Boca y al otro año a River de clasificar para la Copa Libertadores de América, cuando habían quedado afuera de todo torneo internacional y a la que ahora le dan la espalda o la juegan a regañadientes porque piensan que económicamente ya no les conviene.

Por eso, el futuro de la Copa que organiza la empresa privada Santa Mónica Argentina, filial de la española que hace la Copa del Rey, parece tener poco futuro. En los pasillos de AFA se dice que van a terminar esta Copa como se pueda, pero que la próxima corre riesgo de ya no jugarse, a menos que se arme de antemano un calendario coherente, que tiene que prever no solo el torneo local sino la participación de los equipos argentinos en los torneos internacionales y que todos los clubes firmen que no van a pedir postergación de ningún partido. También tiene que comprometerse la seguridad deportiva que también suspende partidos.

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