27 de junio 2013 - 00:00

Una historia de amor inspiró a jueces

Edith Windsor, la mujer de 84 años que motorizó la principal conquista judicial de la comunidad gay de los Estados Unidos, celebró ayer el fallo de la Corte.
Edith Windsor, la mujer de 84 años que motorizó la principal conquista judicial de la comunidad gay de los Estados Unidos, celebró ayer el fallo de la Corte.
Nueva York - La activista Edith Windsor enviudó en 2009 y sintió que, legalmente, su país no hacía justicia a cuatro décadas de amor a su pareja, Thea Spyer. Su victoria de ayer en la Corte Suprema de Estados Unidos conquista la igualdad en las leyes federales de los matrimonios homosexuales y asegura que su historia no se repita.

"Si tuve que sobrevivir a Thea, ¡qué manera más gloriosa de hacerlo! Ella estaría muy agradecida. Gracias a todos", dijo una emocionada Windsor en una conferencia de prensa en Nueva York, tras conocerse que la Corte declaró inconstitucional la definición de matrimonio exclusivamente entre hombre y mujer que defendía una ley federal conocida como DOMA.

A los 84 años, la tenacidad de Windsor consiguió una jornada histórica en la lucha por los derechos de la comunidad LGBT, pues los matrimonios homosexuales no disfrutaban hasta ahora de los mismos derechos ante las leyes federales en cuestiones como inmigración, salud o régimen fiscal.

"Tengo ante mí un pedazo de historia. Estoy orgullosa, muy orgullosa", dijo tras reconocer que al principio no pudo articular palabras, sino simplemente dejar las lágrimas correr porque "a partir de ahora, los que no lo creían verán que amamos y sentimos igual que ellos".

Windsor había interpuesto una demanda para recuperar los 363.000 dólares de impuestos de patrimonio que la ley federal la obligaba a pagar al no reconocer su matrimonio en Canadá dos años antes.

"A los ojos de mi país, Thea no era mi esposa legal, sino que era considerada como una extraña sin relación conmigo", señaló para añadir: "No tendría que haber pagado eso si me hubiera casado con un hombre llamado Theo", dijo.

"Hay toda una nueva generación que piensa que ya no hay discriminación, pero todavía la hay. Espero que sea el final de muchos suicidios y el principio de muchos adolescentes enamorándose y pensando que hay un futuro para ese amor", enfatizó Windsor.

Ella misma vivió "dentro del armario" durante décadas mientras trabajaba en las oficinas de IBM, por lo que también enfocó su victoria hacia la lucha no sólo al rechazo ajeno, sino al propio. "Mentí durante mucho tiempo. Cuando nuestro matrimonio salió en The New York Times, muchos se acercaron a mí sorprendidos, amigos íntimos a los que habían mentido", aseguró.

Agencia EFE

Dejá tu comentario