30 de enero 2013 - 00:00

Una lluvia de órdenes

Una lluvia de órdenes
Sube la apuesta y transgrede nuevas líneas de asombro, mientras va vulnerando otras marcas del índice. Esto es, desde inicios de diciembre pasado, el estado de la Bolsa de Buenos Aires. Al par que cada vez se aparta más del caminar de la caravana global -como si poseyera una palanca de cambios, con una marcha agregada- incorpora más utilidades a su cartera accionaria. En la víspera, se asistió a una rueda rutinaria en el exterior, donde el Dow tradujo en alza del 0,5% la expectativa por la reunión de la Fed, sumado a un balance al que se le puso todo el acento (e ignorando que la «confianza del consumidor», en los Estados Unidos, cayó a niveles de un año antes). Europa, como casi siempre, flamea con sus índices en la orfandad de contexto apropiado y produciendo saldos mixtos. Después, la lenta marcha en la actualidad del Bovespa que ayer alcanzó a sumar el 0,6%.

En tal panorama, irrumpió el Merval rompiendo todo marco y en una dualidad fascinante de precios y volumen. Como para hacer piso en mínimo de 3.340 puntos y sacando las alas para culminar en máximo -y cierre- de 3.470 unidades. Bien medidos 130 puntos de diferencia, entre los extremos del Merval. Con ello, un notable 3,8% de ganancia en una rueda, con 67 alzas por 19 bajas, en un grupo de líderes de soberbios avances. Más del 8% en Edenor, arriba del 7% Siderar, superando el 6% Pesa y -por encima de todos- la plaza de YPF subiendo un 9,3%. (Indudable incidencia en ella de versiones sobre «blanqueo» -para tomar sus papeles de deuda nueva-) tanto como para generarse $ 28 millones de efectivo, disparados -además- para varios otros líderes. En total se reunieron $ 111 millones en nuestro mercado de enero y si bien las «tomas de utilidad» atacaron, fueron literalmente barridas del recinto. La Bolsa, «Terminator».

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