2 de julio 2013 - 00:00

Wainrot: “Carmen podría ser una chica de barrio”

Mauricio Wainrot: “Luis Gorelik hizo acá un estupendo trabajo mezclando la música de Bizet con obras de Turina y Albéniz, para darle un sabor español.”
Mauricio Wainrot: “Luis Gorelik hizo acá un estupendo trabajo mezclando la música de Bizet con obras de Turina y Albéniz, para darle un sabor español.”
"Carmen", la aclamada versión coreográfica de Mauricio Wainrot que tuvo su estreno local el año pasado en el Teatro Colón, fue repuesta y sigue presentándose en esa sala esta noche, mañana y el jueves a las 20:30, en una producción a cargo del Ballet Estable dirigido por Lidia Segni. La conducción musical y arreglos de la partitura original de Bizet más páginas de Albéniz y Turina corresponden a Luis Gorelik, al frente de la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires.

Encabezan el elenco de esta reposición Nadia Muzyca (Carmen), Edgardo Trabalón y Juan Pablo Ledo (Don José), Karina Olmedo (El Destino) y Federico Fernández (Escamillo).Dialogamos con Wainrot:

Periodista: ¿Desde qué punto de vista abordó el tema de Carmen?

Mauricio Wainrot:
Desde la actualidad, porque para mí es un personaje que puede ser contemporáneo. Es increíble que Mérimée haya escrito esa historia hace casi dos siglos sobre una gitana inculta que se mueve en un mundo popular en plena época del romanticismo donde los personajes morían tísicas o de amor. A Carmen la matan por estar enamorada de otra persona. Ella es una especie de revolucionaria: hace lo que siente y lo que quiere sin ningún tipo de pudor y se deja llevar por sus sentidos y sus emociones y las vive cueste lo que cueste. Puede ser una chica de barrio a la que le pasa lo mismo. Es también una chica de trampa, de navajas, de naipes, de la mística de la gitanería. Yo hice un libreto basándome mucho en la ópera y en el texto de Mérimée, que es bastante diferente. Yo había creado una primera versión para el Royal Winnipeg Ballet de Canadá con una música original de una compositora con la que nunca estuve muy satisfecho. Fue un pedido que me hicieron ellos, me decían que "Carmen" se creó como ópera y no como ballet. La música es buena en sí misma pero yo no terminé satisfecho, porque la gente espera escuchar los fragmentos de la ópera que conoce. Luis Gorelik hizo acá un estupendo trabajo mezclando la música de Bizet con obras de Turina y Albéniz, para darle un sabor español. Lo que sí volví a usar aquí son la escenografía y vestuario originales de Carlos Gallardo, que son maravillosos. Me parece importante resaltar que es un personaje atemporal aunque tiene sus facetas ligadas a su etnia, aunque no voy a decir que todos los gitanos sean tramposos, pero es lo mítico que uno asocia con los gitanos. Es un pueblo fantástico y muy musical, tiene sus raíces en la India.

P.: Hay también un enfrentamiento cultural entre lo gitano y lo católico...

M.W.:
En mi obra esto segundo lo representan Don José, su madre y Micaela. Está también la rigidez de la postura militar de Don José, enfrentada con esta chica que le mueve la estructura. Carmen lo seduce y él es degradado: todo esto es presenciado por su madre y Micaela, lo cual le trae más deshonra. Después hay una escena de lucha con Zúñiga, su superior, que pretende tener una historia con Carmen, Don José termina matándolo, huye con los gitanos y vive como ellos. No se sabe si alguna vez ella estuvo enamorada de él, pero él se mete en la vida de ella y los gitanos porque es un fugitivo. Cuando aparece el torero, Escamillo, Carmen se fascina con él como se puede estar fascinado con un futbolista famoso o con una estrella de rock, y él en esa locura de haber perdido su espacio, su rango, sus amigos, no acepta el cambio de la nueva Carmen y termina matándola. Incluso a una gran bailarina actual, Ulyana Lopatkina, que acaba de bailar "Las estaciones porteñas" en mi coreografía en la Ópera de Riga y quedó encantada, cuando le di el DVD de esta "Carmen" me dijo que no podía hacer este rol porque iba contra sus convicciones religiosas. Hace poco bailó "Anna Karenina", que es una señora que termina engañando a su marido y teniendo un hijo con su amante, pero como es de la aristocracia rusa no está tan mal. Se nota que hay prejuicios terribles que la gente tiene, sea religiosa o no. Yo quedé azorado de que una de las mejores bailarinas del mundo me dijera eso, aunque los bailarines somos un poquito raros.

P.: ¿Cómo fue el trabajo con Muzyca y el elenco?

M.W.
: Con Nadia ya habíamos trabajado el año pasado, ella era segundo reparto junto con Edgardo Trabalón, el primer reparto eran Silvina Perillo y Juan Pablo Ledo. Y no puedo dejar de hablar de Karina Olmedo y El Destino, que es el personaje principal de mi obra: es el que lleva, trae, es lo que uno no puede manejar aunque se prepare, va más allá de lo que uno pueda decidir. Por eso me importa mucho, sobre todo por mi destino de los últimos años, donde he vivido situaciones terriblemente dramáticas y crueles, no sólo por haber perdido a seres queridos muy importantes sino que son partes mías que se han muerto y otras que empiezan a revivir o nacer de una manera diferente. Karina lo hizo fantástico, es exquisita, extraordinaria. Trabajar con Nadia es un placer, hace más de 15 años que trabajo con ella. También es un placer trabajar con Ledo, al que conozco de chico, bailó varias obras mías, tuve el lujo de tenerlo en mi compañía, el Ballet del Teatro San Martín durante tres temporadas, y cuando se vino al Colón le costó despedirse de mí y del San Martín. Por eso volver a encontrarnos después de "La consagración de la primavera", me da mucha alegría. Vagram Ambartsoumian es una maravilla de bailarín, también Maricel De Mitri (Micaela), Federico Fernández, que es un bailarín con futuro y muchas condiciones, a veces se enoja demasiado pero está bien que siempre quiera algo mejor y algo más. Los más grandes ya tuvimos nuestras peleas, ya hemos bailado gratis, sin tapete, sobre baldosas y hemos abierto un camino para que las nuevas generaciones puedan trabajar mejor de lo que lo hemos hecho nosotros. Y por eso la danza ha hecho en los últimos 20 años un cambio muy fuerte en la Argentina. Hoy me siento muy cómodo trabajando acá, con Lidia Segni, una persona de una gran conducta. Y es difícil, porque nuestros cargos son de decisión, y a veces los bailarines no lo entienden. El que pone la firma del espectáculo es el director de la compañía, y eso una responsabilidad muy grande. En 20 años nunca he visto al Ballet del Colón tan bien como ahora.

Entrevista de Margarita Pollini

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