28 de junio 2016 - 00:00

Yoko Ono y un discurso de los 60 que aún sigue vigente

La obra de la artista japonesa posee varias virtudes, pero una de ellas y acaso la más importante reside en el poder de estimular la capacidad imaginativa del espectador, con incitaciones específicas a la acción y a la reflexión.

DOS MUESTRAS. Imagen del video “Pieza corte” y la escalera a la que se invita a subir al espectador, ejemplos de un estilo reiterado por miles de artistas hasta hoy.
DOS MUESTRAS. Imagen del video “Pieza corte” y la escalera a la que se invita a subir al espectador, ejemplos de un estilo reiterado por miles de artistas hasta hoy.
Entre los artistas que en la década del 60 le dijeron adiós al arte de la pura apariencia y se dedicaron a manifestar y brindarle cuerpo a sus ideas, estaba Yoko Ono (Tokio, 1933). "Dream come true", la muestra retrospectiva con más de 80 obras que exhibe el Malba en estos días, ofrece la posibilidad de volver al pasado para descubrir las luces y las sombras del arte conceptual, vertiente cuya vigencia se afirma día a día.

Los rasgos artísticos de Yoko Ono, su sensibilidad femenina (y no feminista hasta casi el final de su carrera) y su indudable talento como pionera del arte relacional, la performance, el grupo Fluxus y los happenings, ya estaban consolidados cuando en 1966 conoció a John Lennon y se convirtió en una celebridad.

Al final de la sala hay una gran pantalla donde se proyecta la imagen de una conmovedora performance. "Pieza corte", filmada en Tokio en 1964, muestra a Yoko de rodillas en el piso mientras un hombre de traje oscuro recorta su vestido retazo por retazo. Primero descubre las rodillas y los muslos, luego los brazos y el pecho. Esos dos personajes que en las primeras escenas podrían confundirse con un modisto y su sufrida modelo, muestran su verdadera identidad cuando él acaba por cortar los breteles del corpiño. Allí están: la víctima resignada a su destino y el victimario en acción.

Dos curadores comparten la responsabilidad de montaje: el español Agustín Pérez Rubio, del Malba; y Gunnar Kvaran, que llegó desde Nueva York con parte de la muestra y rinde cuenta del coraje de la artista que a último momento suspendió su viaje a Buenos Aires. "Les puedo asegurar que para una mujer en Japón, no era fácil tomar sus propias decisiones", señala Kvaran. Cuenta entonces que Yoko Ono proviene de una familia de banqueros de Tokio, que estudió en una exclusiva escuela de música y agrega que luego de vivir en San Francisco, Nueva York y Hanói, "fue la primera mujer que ingresó a la carrera de Filosofía de la Universidad Gakushuin y allí estudió junto al emperador Akihíto".

La obra de Yoko posee varias virtudes, pero una de ellas y acaso la más importante reside en el poder de estimular la capacidad imaginativa del espectador con incitaciones específicas a la acción y la reflexión. "Pieza de encender" (1955) abre la serie "Instrucciones" que expone el Malba y es, en este sentido, un ejemplo tan simple como elocuente. La indicación, junto a la imagen de la acción, dice: "Enciende un fósforo y observa hasta que se consuma". Quién decida participar se convertirá en creador e integrante de la realización artística, podrá reelaborar la obra con sus propias ideas y sensaciones y su mente vagará por sus propios derroteros en ese instante.

Frente a un estupendo retrato de Lennon hay una escalera y desde un fragmento del techo cuelga una lupa. "Pintura de techo, pintura del sí, se llama la obra. En las instrucciones se lee: "Sube a una escalera. Observa la pintura del techo con una lupa y encuentra la palabra sí. Cuentan que Lennon subió esa escalera y que así se conocieron.

Los mandatos de Yoko resultan más o menos lúcidos, poéticos, positivos o necesarios. "Pieza Reparación" (1966), realizada en 1966 en Londres, es una obra conformada por una inmensa serie de objetos de loza, vidrios y otros materiales quebrados y rotos, ocupa dos grandes mesas en la sala del Malba. El público está invitado a sentarse para reparar algo de ese destrozo. Con la métrica de un Haiku, figura el mensaje de la artista: "Repara con cuidado /Mientras lo haces / Piensa en reparar el mundo". Desde luego, ha pasado más de media centuria desde que Yoko enunció sus mensajes de apoyo a la paz, la defensa de la mujer y el equilibrio ecológico. El espectador de la muestra tiene la sensación de haberlo visto todo, no obstante, es el efecto que provoca el estilo pregnante de Ono, citado o reiterado a veces sin demasiadas variantes por miles y miles de artistas hasta hoy

En "Dream Come True", "Yoko intenta devolver, a quienes la escuchan, la conciencia de ese mundo en el que están, con los problemas, aspiraciones, deseos, frustraciones, y demás cuestiones sociales y políticas que los afectan", señala Agustín Pérez Rubio.

Gunnar Kvaran subraya el carácter revolucionario de la artista: las obras son efímeras y atentan contra el mercado, pues al final de la muestra todas se destruyen.

Por iniciativa de la propia Yoko Ono, los ejecutivos del Museo invitaron a presentar una obra a los artistas latinoamericanos Liliana Porter, Hernán Marina, Ana Gallardo, Amalia Pica, Rosângela Rennó, Runo Lagomarsino, Alexander Apóstol, Alfredo Jaar, Tania Bruguera, Teresa Margolles, Tercerunquinto y Antonio Caro.

Con la intención de sumar actualidad y la mentada política de género, el Malba convocó a las mujeres latinoamericanas para que relaten sus desgracias. Las truculentas narraciones quiebran el clima del resto de la muestra con noticias equiparables a las que circulan por los medios masivos de comunicación. Y no hay posibilidad de ayuda.

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