El mercado petrolero volvió a quedar bajo presión por una nueva escalada del conflicto en Medio Oriente. El crudo superó los u$s100 por barril por primera vez desde mayo y los factores que hasta ahora habían evitado una crisis mayor comenzaron a debilitarse.
Alerta por el petróleo: crece el riesgo de un salto mayor por la crisis en Medio Oriente
La nueva fase del conflicto en Medio Oriente volvió a presionar al mercado petrolero global. Según analistas, la combinación de interrupciones en Ormuz, riesgos en el Mar Rojo, menor cobertura de seguros, ataques a infraestructura rusa y caída de inventarios amenaza con llevar el crudo por encima de los máximos recientes.
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El petróleo volvió a superar los u$s100 por barril. La crisis en Ormuz, el Mar Rojo, los ataques a infraestructura rusa y la caída de inventarios elevan el riesgo de nuevas subas.
La tensión se concentra en el estrecho de Ormuz, una vía clave para el comercio mundial de petróleo, pero ya se extendió a otras rutas críticas y a nuevas restricciones logísticas. El escenario abrió el riesgo de que el precio del crudo vuelva a niveles cercanos a los máximos de 2022 o incluso marque nuevos récords si la crisis se profundiza.
Helima Croft, directora de estrategia global de RBC Capital Markets, sostuvo en declaraciones citadas por CNN que el conflicto ingresó en una fase “más peligrosa”. La advertencia apunta a un cambio de percepción en el mercado, que hasta ahora había encontrado alternativas para sostener el flujo de barriles y evitar un salto más fuerte de los precios.
Ormuz y el Mar Rojo presionan al mercado petrolero
El principal cambio se observa en las rutas de salida del petróleo desde Medio Oriente. Durante los primeros meses de la guerra, el mercado logró sortear parte de la crisis desviando crudo hacia el Mar Rojo.
Según J.P. Morgan, unos 7 millones de barriles diarios que normalmente habrían pasado por el Golfo Pérsico fueron redirigidos por oleoductos hacia esa zona. Sin embargo, esas rutas alternativas también quedaron expuestas.
Capital Economics advirtió que el bloqueo hutí del estrecho de Bab al-Mandeb cerró otro punto de salida para alrededor de 5 millones de barriles diarios de petróleo saudí. El problema no se limita a la disponibilidad de rutas, sino también al tipo de buques que pueden utilizarlas.
Natasha Kaneva, jefa de estrategia global de materias primas en J.P. Morgan, señaló que los petroleros más grandes y completamente cargados no pueden atravesar el Canal de Suez por limitaciones de profundidad. En caso de usar buques más pequeños y rodear África, el viaje puede pasar de cuatro a ocho semanas.
El seguro marítimo suma otro obstáculo para los buques
El seguro marítimo se convirtió en otro factor de presión para el comercio de crudo. Hasta ahora, los buques que salían de Ormuz podían contratar coberturas pagando primas de guerra elevadas.
Ese esquema empezó a cambiar. La Lloyd’s Market Association puso en duda que los barcos que salgan del estrecho puedan obtener pólizas si pagan peajes a Irán.
Según el análisis, Teherán planea reimponer cobros de entre u$s1 y u$s2 por barril. Para las aseguradoras, ese pago puede violar sanciones estadounidenses y anular la póliza de los buques.
El riesgo operativo aumenta porque Irán sostiene que puede atacar barcos que intenten salir sin pagar. En ese contexto, la salida desde el estrecho se vuelve más compleja para las compañías navieras y para los compradores de crudo.
Rusia suma presión sobre la oferta de combustibles
La crisis energética ya no se limita a Medio Oriente. Los ataques con drones de Ucrania contra refinerías rusas y contra la terminal del Consorcio del Oleoducto del Caspio, en el Mar Negro, agregaron otro foco de tensión para el mercado global.
La ofensiva generó escasez de combustible en Rusia y llevó al país a prohibir las exportaciones de diésel. Según Andy Lipow, presidente de Lipow Oil Associates, antes de esa prohibición Rusia exportaba 800.000 barriles diarios de diésel, equivalentes al 12% de los envíos globales.
Los ataques en el Mar Negro también afectaron la oferta de crudo. El análisis señala que la terminal del oleoducto del Caspio amenaza con retirar 1,7 millones de barriles diarios del mercado en un momento en el que otras rutas ya enfrentan restricciones por la crisis en Ormuz.
Inventarios bajos y menor margen de respuesta
La caída de los inventarios aparece como otra diferencia frente al inicio de la guerra. Según Dan Pickering, director de inversiones de Pickering Energy Partners, las reservas globales de crudo bajaron en 1.300 millones de barriles durante los últimos cinco meses.
En Estados Unidos, la Reserva Estratégica de Petróleo cayó en 116 millones de barriles desde la primavera y se ubicó en su nivel más bajo desde 1983. El artículo señala que solo quedan 60 millones de barriles disponibles antes de alcanzar el límite mínimo fijado por el Congreso.
Los inventarios comerciales estadounidenses también se acercan a niveles operativos mínimos. Ese punto reduce la capacidad de respuesta ante nuevas interrupciones y limita el margen para compensar una caída adicional en la oferta.
Durante el alto el fuego de junio, más de 200 millones de barriles lograron salir del estrecho de Ormuz. Ahora, según Naveen Das, analista de Kpler, quedan 44 buques en la zona, frente a los 97 que había antes del Memorando de Entendimiento.
China y el límite de los inventarios
La demanda global también tuvo un rol en la contención de los precios. En los últimos meses, China redujo sus importaciones porque había acumulado inventarios antes del conflicto y pudo usar esas reservas para evitar compras a valores más altos.
Sin embargo, ese margen no es permanente. Kaneva estimó que China tiene entre tres y cuatro meses antes de necesitar aumentar nuevamente sus importaciones.
Ese plazo agrega presión al mercado. Si las interrupciones continúan y China vuelve a demandar más crudo, el equilibrio entre oferta limitada y consumo podría deteriorarse.
Goldman Sachs y RBC ven riesgo de nuevos máximos
El mercado petrolero se encuentra ahora frente a una carrera contra el tiempo. La destrucción de demanda todavía contiene parte de la presión sobre los precios, pero las restricciones de oferta se acumulan.
Daan Struyven, jefe de investigación petrolera de Goldman Sachs, sostuvo que el petróleo podría volver a los máximos de 2022 y superar los u$s120 por barril en octubre si se mantiene el escenario actual.
RBC Capital Markets planteó un escenario más extremo. Según Croft, si el conflicto escala hacia una guerra regional de mayor alcance, el crudo podría marcar un nuevo récord por encima de los u$s150 por barril.
El aumento del petróleo ya comenzó a trasladarse a los combustibles en Estados Unidos. Según CNN, los precios de la nafta se mantienen por encima de los u$s4 por galón y el diésel supera los u$s5,20.
La evolución del conflicto en Ormuz, el Mar Rojo, Rusia y los inventarios definirá ahora si el mercado logra sostener sus mecanismos de contención o si el crudo vuelve a una zona de precios con impacto directo sobre inflación, transporte y costos energéticos globales.
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