31 de marzo 2026 - 09:50

Charlas de quincho Houston: CERAWeek, la guerra que no es, la amenaza canadiense y "Make YPF Great Again"

En conferencias o mesas, ejecutivos y políticos se reuieron en Houston por dos temas: ¿Cuándo finaliza el conflicto bélico y hasta cuándo se sentirán sus consecuencias? ¿Canadá, posible rival del GNL de Vaca Muerta?

Puertas adentro muchos ya hablan de “la semana de oro” de Marín. Él, fiel a su estilo, lo bajó a tierra con una frase repetida casi como mantra: “Los objetivos tienen que ser repetitivos, aburridos y no cambiantes”. En Houston, quedó claro que el plan 4x4 para volver a hacer grande a YPF está en marcha.

Puertas adentro muchos ya hablan de “la semana de oro” de Marín. Él, fiel a su estilo, lo bajó a tierra con una frase repetida casi como mantra: “Los objetivos tienen que ser repetitivos, aburridos y no cambiantes”. En Houston, quedó claro que el plan 4x4 para "volver a hacer grande a YPF" está en marcha.

La comunidad internacional petrolera se instaló durante una semana en Houston, corazón operativo-financiero de la industria oil&gas y sede del CERAWeek by S&P Global 2026, para escuchar de primera mano qué va a pasar con el precio del barril y la provisión global de GNL, pero sobre todo para conocer en detalle cuáles son los planes de Estados Unidos a medida que el conflicto en Medio Oriente se extiende más allá del Estrecho de Ormuz, lo que ubica a la administración Trump frente a su encrucijada estratégica más trascendental desde 2003.

Durante cinco días más de 11.000 personas de 90 países pudieron escuchar a 1.700 speakers y los argentinos no fueron la excepción, aunque con participación mínima en las conferencias ejecutivas: a u$s1,2 millones una silla arriba del escenario marca que este evento internacional no es para todos y todas. Los principales expositores por Argentina fueron el viceministro energético minero Daniel González y Paolo Rocca, quien anunció un RIGI y mantuvo múltiples encuentros en el reducto de Techint-Tecpetrol-Tenaris- del tercer piso del hotel Hilton de las Américas.

Ya sea en las conferencias o las mesas, cientos hombres y mujeres de la política y los negocios se dieron cita en Houston con dos temas clave de fondo: ¿Cuándo finalizará el conflicto bélico y hasta cuándo se sentirán sus consecuencias en los mercados energéticos? Las respuestas -previsible- quedaron en el aire.

La guerra que no es: consecuencias de largo plazo

La apertura del foro estuvo marcada por las definiciones de Chris Wright, secretario de Energía de los Estados Unidos, quien hizo hincapié en la necesidad de equilibrar la producción de hidrocarburos con la innovación tecnológica, y reafirmó que la autosuficiencia energética de EEUU es la mejor defensa contra la inestabilidad de Medio Oriente. Sin embargo, el enviado de Trump reconoció que un choque en los precios globales impacta inevitablemente en la economía doméstica, por lo que la diplomacia energética sigue siendo una prioridad de seguridad nacional. Su discurso respecto a precio sonó a un adelanto de lo que hoy pide el FMI a las naciones productoras: no trasladen todo el aumento a los consumidores porque la inflación global se puede disparar como nunca en la historia de la humanidad.

En la mayoría de los salones de los 3 primeros pisos del Hilton y en el espacio Ágora instalado en vecino George R. Brown Convention Center se discutió con preocupación la retórica de Irán respecto al bloqueo de rutas marítimas clave. Los líderes de la industria coincidieron que cualquier conflicto directo que involucre a Teherán no solo afecta el volumen de crudo, sino que también elevara drásticamente los costos de los seguros de flete y el transporte marítimo global. Además, hubo un consenso sobre la vulnerabilidad de las plantas de desalinización y las refinerías en el Golfo ante posibles ataques con drones o misiles, tomando como referencia ataques recientes pero con una capacidad tecnológica mucho más avanzada en la actualidad. “Hoy Irán con un drone de 10.000 dólares te puede atacar a cientos de kilómetros y destruir un buque carguero en alta mar, frente a los miles de millones que gasta EEUU”, describió un alto ejecutivo de origen europeo, con operaciones en Vaca Muerta.

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En el plano corporativo, los CEOs de las "Big Oil" marcaron el pulso del mercado. Amin H. Nasser (Saudi Aramco) y Wael Sawan (Shell) coincidieron en que la transición energética requiere una inversión sostenida en petróleo y gas para evitar crisis de suministro, una visión compartida por Mike Wirth (Chevron) y Patrick Pouyanné (TotalEnergies). Los principales analistas y directivos de las grandes petroleras coincidieron en que el mercado se encuentra en una etapa de "volatilidad estructural". Por ejemplo, Sawan de Shell y Wirth de Chevron advirtieron que, si bien la oferta de países no pertenecientes a la OPEP+ (como Estados Unidos, Guyana y Brasil) ha servido de amortiguador, el riesgo de una interrupción física en el Estrecho de Ormuz podría disparar los precios por encima de los 100 dólares por barril por mucho tiempo. De hecho, Ali Moshiri, el ejecutivo petrolero iraní-estadounidense y promotor del acuerdo primario por Vaca Muerta entre YPF y Chevron, estimó que pronto podría llegar a 150 dólares, de los cuales unos 40 es componente exclusivamente bélico.

Analistas de JP. Morgan señalaron que el precio del crudo ya incorpora una "prima de riesgo geopolítico", pero que el verdadero peligro radica en una escalada que afecte la infraestructura de procesamiento en la región, lo que obligaría a una reconfiguración total de los flujos de exportación hacia Asia y Europa. Hoy Irán cobra u$s2 millones para dejar pasar un barco rumbo a Asia. Y lo peor: se lo pagan.

Una charla casual con un experto de la industria, frente al bar auspiciado por POLÍTICO en el lobby del HIlton, dejó en claro el panorama. “Hay que entender que esto no es una guerra, es una operación, porque el Congreso de EEUU no la aprobó como tal, ni autorizó al presidente Trump a iniciar la incursión militar en Irán”, aclaró un analista argentino, que lleva más de 30 años “caminando” estos encuentros petroleros. “Se les fue de las manos, pensaron que era de fin de semana y se extendió por semanas. La nueva fecha límite es el 6 de abril, pero nada indica que Irán se rendirá. Para peor, los efectos en los precios y producción de los hidrocarburos serán de largo plazo, por lo menos hasta fin de año, aunque Qatar pude demorar hasta tres años en reactivar la Ciudad Industrial de Ras Laffan, el mayor complejo de GNL del mundo”, comentó el experto consultor privado en un impasse de su agitada agenda.

Estamos en un época de precios de guerra

De esto también se conversó en el restaurant Mesa 7 Bistró, ubicado en la planta baja Club Quarters. ¿Y Argentina qué puede obtener en este contexto?, se escuchó preguntar. “En época de precios de guerra los países buscan seguridad energética, garantizarse suministro, y ahí es donde emerge Argentina, con su relativa paz social y casi nulos conflictos”, explicó otro veterano asesor, con doble ciudadanía y una cabellera envidiable. “Ya lo dijo Daniel González: ‘El interés por Argentina es mayor que antes, porque lo nuestro es a largo plazo’”.

Por eso no fueron casuales las menciones en CERAWeek a la Argentina. Linda Z. Cook (CEO de Harbour Energy) dejó en claro el peso estratégico del país dentro del portafolio global de la compañía: “El RIGI nos protege de algunos riesgos del país y nos permitirá disponer de las divisas de exportación para nuestro proyecto de GNL”, afirmó, en línea con una empresa que hoy opera en 10 países pero concentra su core en Reino Unido, Noruega, México y Argentina. Tras la adquisición de los activos de Wintershall Dea en 2024 -que la convirtió en una de las mayores independientes del mundo- y su ingreso al Golfo de México con la compra de LLOG, Harbour arrancó 2026 con una producción global de 509.000 barriles diarios. En el país, donde tiene más de 40 años de presencia, produce unos 73.000 barriles equivalentes diarios, con foco en la Cuenca Marina Austral y Vaca Muerta, y avanza en proyectos clave como el gas offshore de Fénix y la participación en Southern Energy LNG, este último con una capacidad proyectada de 6 MTPA y acuerdos de exportación con Alemania. “Argentina está haciendo un gran trabajo en gas con el LNG”, destacó Cook, al tiempo que remarcó el respaldo social a la industria en la región y el potencial para seguir expandiendo operaciones, incluso hacia el desarrollo no convencional con un piloto previsto para 2026. Dicen, que ya tienen listo un programa piloto de 16 pozos en Vaca Muerta para avanzar.

Linda Cook Harbour Energy CERAWeek by S&P Global
Linda Z. Cook compartió el panel sobre estrategias de exploración y producción para la próxima década con Francisco Gea, de Repsol; Amerino Gatti, de Baker Hughes, y Collette Hirtius, de Shell USA, bajo la moderación de Seba Borgarello, director de Global de Consultoría de CeraWeek.

Linda Z. Cook compartió el panel sobre estrategias de exploración y producción para la próxima década con Francisco Gea, de Repsol; Amerino Gatti, de Baker Hughes, y Collette Hirtius, de Shell USA, bajo la moderación de Seba Borgarello, director de Global de Consultoría de CeraWeek.

En diálogo con Daniel Yergin -superanfitrión y mandamás del CERAWeek-, el CEO de Chevron también destacó el potencial estructural de la Argentina, al afirmar que “la geología es excelente”, aunque aclaró que históricamente los principales obstáculos estuvieron “por encima del suelo”, vinculados al entorno de inversión, como rigideces laborales y restricciones para importar equipos o exportar crudo. Wirth marcó un punto de inflexión con la actual administración: “Con el presidente Milei esos obstáculos se están abordando de manera sistemática y estamos viendo avances reales”, sostuvo, una visión que fue respaldada por el propio Yergin al señalar que el atractivo de Vaca Muerta para el capital internacional comienza a mejorar. “Estamos muy conformes con la geología y esperamos que, con estas mejoras, la producción continúe creciendo”, concluyó el ejecutivo, poniendo en valor tanto la calidad de la cuenca neuquina como el nuevo clima de negocios.

En la misma línea se expresó el CEO de Continental Resources, Doug Lawler, en un evento paralelo al CERAWeek, organizado en The Westin Downtown Houston, de la avenida Texas. Lawler dejó en ese mitin con más de 200 empresarios una definición que no pasó desapercibida: Vaca Muerta está llamada a jugar un rol central en el equilibrio energético global en la próxima década. Según proyectó, mientras la producción shale de Estados Unidos entre en una fase de estabilización o declino en los próximos 5 a 10 años, ese “gap” será cubierto en gran parte por Argentina, apalancada en una geología “sobresaliente” y en una curva de aprendizaje ya recorrida por la industria norteamericana.

El hombre de confianza de Harold Hamm sostuvo que el país se encuentra en una etapa temprana -comparable al inicio del shale en EEUU- pero con ventajas técnicas acumuladas, lo que abre una ventana de crecimiento significativa si se consolidan las condiciones de inversión, se expande la infraestructura y se fortalece el ecosistema de servicios, factores clave para escalar el desarrollo y transformar el potencial de Vaca Muerta en exportaciones sostenidas de energía al mundo. Sin embargo, eso no la exime de competencias.

Doug Lawler Continental

¿Canadá, posible rival del GNL de Vaca Muerta?

En los pasillos del mitin energético -en esos donde se habla sin micrófono- empezó a circular fuerte una idea: Canadá quiere subirse en serio al negocio del GNL, mirando al Atlántico. La movida la empuja el premier actual Mark Carney, que en su gira por Europa dejó entrever que en cuestión de semanas podría haber anuncios pesados para armar un hub exportador en la costa este. No es casual: la foto con Friedrich Merz y los acuerdos con Alemania y Polonia marcan el rumbo. Europa necesita gas confiable, lejos de conflictos, y Canadá quiere ocupar ese lugar, una señal de alerta y apuro para la Argentina.

Ahora bien, los mismos que advierten esto aseguran que es más complejo de lo que parece. Porque Canadá viene de un giro político: hace no tanto, bajo Justin Trudeau, la expansión del gas no encajaba con la agenda climática. Pero cambió el contexto global, cambió la demanda, y cambió la urgencia. Hoy el gobierno de la hoja de arce roja impulsa un paquete de inversiones gigantes -del orden de los u$s500.000 millones- que incluye puertos, gasoductos y hasta inteligencia artificial, con el objetivo de destrabar proyectos y acelerar permisos. La consigna es clara: menos burocracia, más infraestructura.

Canadá House CERAWeek by S&P Global
Tim Hodgson, ministro de Recursos Naturales de Canadá, fue la gran estrella de la apertura de la

Tim Hodgson, ministro de Recursos Naturales de Canadá, fue la gran estrella de la apertura de la "Casa Canadá" en CERAWeek, ubicada en el centro de convenciones George R. Brown, vecino del hotel Hilton.

El problema -y esto también se comentó por lo bajo- es que el impulso canadiense no arranca de cero, pero tampoco despega. Hay licencias, hay proyectos (más de 20 en carpeta, varios en la costa atlántica), pero muchos quedaron frenados por cuestiones ambientales, logísticas o falta de gas disponible tras la caída de la producción offshore. Incluso iniciativas como Goldboro quedaron en el camino. Por eso, aunque la puerta se está abriendo, en la industria reconocen que esto va para largo: sin nuevos gasoductos y acuerdos sólidos con provincias y comunidades, el GNL canadiense hacia Europa es más una apuesta estratégica de la próxima década que una realidad inmediata.

Río Negro, el próximo hub exportador energético

Con Canadá demorado, empezó a tomar forma una idea que ya no suena exagerada: Río Negro quiere convertirse en el gran hub exportador de energía de la Argentina. Y no es solo relato. La iniciativa resurgió en un almuerzo en restaurant Biggio's, del Marriot Marquis, bajo estricto otro off the record. Mientras en países como Canadá un permiso ambiental puede tardar hasta 20 años y en Australia más de 5, acá -dicen con cierto orgullo- en la Patagonia se están otorgando entre 6 y 8 meses. “Ese es el tipo de ventaja competitiva que hoy mira cualquier inversor”, deslizaron en voz baja, casi como quien no quiere agrandarse demasiado, en el bar deportivo creado por Craig Biggio, integrante del Salón de la Fama del béisbol.

El plan es ambicioso y tiene nombre y apellido territorial: un corredor energético entre Vaca Muerta y Las Grutas, Punta Colorada y Sierra Grande. Ahí se proyecta todo: GNL, petróleo, petroquímica y hasta desarrollo urbano, con loteos en marcha y parques industriales en carpeta. Como repite el gobernador Alberto Weretilneck, la provincia ya puso sobre la mesa cuatro cartas fuertes: el oleoducto VMOS, los proyectos SESA 1 y 2 y el Argentina LNG en el Golfo San Matías. Traducido al idioma quincho: Vaca Muerta produce, y Río Negro exporta.

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Una mesa larga en el bar deportivo creado por Craig Biggio, integrante del Salón de la Fama del béisbol, fue escenario de nuevos detalles sobre el futuro de Río Negro.

Una mesa larga en el bar deportivo creado por Craig Biggio, integrante del Salón de la Fama del béisbol, fue escenario de nuevos detalles sobre el futuro de Río Negro.

Pero detrás del entusiasmo también hay gestión fina. La provincia quiere quedarse con las rutas nacionales para ordenar la logística y ya piensa en la nueva concesión portuaria -hoy en manos de Murchison- que vence en 2027 y se va a relicitar por 30 años. Todo gira alrededor de un cuello de botella clave: cómo mover la arena para el fracking. Hoy hay tres opciones sobre la mesa (camión, barco vía Bahía Blanca o vía San Antonio Este), pero el objetivo es claro: bajar costos y ganar eficiencia. En paralelo, avanzan consultorías para potenciar ese puerto mirando un espejo ambicioso: Luisiana, el gran nodo exportador de GNL de Estados Unidos.

Y ahí aparece otra capa del modelo: copiar lo que funciona. En Luisiana, con su esquema público-privado, lograron más de u$s132.000 millones en inversiones, decenas de miles de empleos y una infraestructura energética que abastece al mundo. Luisiana posee más de 50.000 kilómetros de oleoductos, 4 Instalaciones de exportadoras de GNL y 6 ferrocarriles.

A menos escala, Río Negro quiere algo parecido, pero versión Patagonia. Por eso no sorprende que también empiecen a llegar jugadores globales: el acuerdo de AMDAR Consultora con SANY Group para traer equipos petroleros de última generación. Presencias como SANY y Continental Resources suben la “vara de toda la industria”, coincidían varios entre ensaladas caesar y hamburguesas con panceta.

En definitiva, lo que se está armando no es solo un polo energético, sino un ecosistema completo: infraestructura, proveedores, capacitación (con foco en mano de obra local) y reglas claras. En criollo: previsibilidad. Nación, provincias y empresas empujando para el mismo lado, algo que -como reconocen todos- no se veía hace años. Y en ese combo, Río Negro empieza a dejar de ser solo un punto en el mapa para convertirse en la puerta de salida de la energía argentina al mundo.

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Horacio Marín y su "Make YPF Great Again"

En el segundo piso del hotel C. Baldwin, en pleno Houston, Horacio Marín jugó de local ante unos 150 empresarios y dejó una sensación que se repetía en los pasillos: lo suyo suena a un verdadero “Make YPF Great Again”. Entre gráficos, números filosos y hasta alguna queja por el audio que no salía (“¡esto no se escucha nada!”), el CEO se ganó risas, aplausos y hasta una fila de selfies. Pero más allá del clima distendido, lo que dejó fueron definiciones de peso: “Yo creo que para diciembre, muy posiblemente, se bata el millón de barriles”, lanzó, apoyado en un 2025 que ya marcó un récord histórico de 878.000 barriles diarios y una actividad en plena aceleración.

Horacio Marín YPF

El corazón del mensaje fue claro: Vaca Muerta ya no es promesa, es ejecución. Marín repasó que en el último año se perforaron 457 pozos (+18%) y se alcanzaron 25.000 etapas de fractura (+27%), mientras que la productividad y los costos juegan en la primera liga global. “El EUR (producción total estimada del pozo) de Vaca Muerta está arriba de cualquiera de los shales de Estados Unidos”, afirmó, y remarcó que el break-even se ubica por debajo de los u$s35 por barril, con un lifting cost de apenas u$s4. “Estamos acelerando, vamos cada vez más rápido”, insistió, mostrando curvas que reflejan una industria que pisa el acelerador y todavía no encuentra su techo.

Pero el plato fuerte vino con la película hacia adelante. “Estamos viendo que en 2031 vamos a producir más de 1,5 millón de barriles”, proyectó, con un desarrollo que incluirá miles de pozos: unos 6.700 de petróleo y 6.000 de gas operados por YPF, más otros miles no operados. Todo eso, con una billetera a la altura: “Hasta 2031 se van a invertir 130.000 millones de dólares”, dijo, con un ritmo anual de entre u$s18.000 y u$s25.000 millones, comparable al gasto global de una supermajor. Y ahí aparece el otro gran vector: el GNL. “Es algo muy particular, porque tiene producción de gas y de petróleo. Ese es el concepto que buscamos”, explicó sobre el proyecto Argentina LNG, clave para monetizar el gas.

En paralelo, Marín puso sobre la mesa el objetivo que obsesiona a todo el sector: los dólares. “El objetivo es que Argentina exporte más de 30 mil millones de dólares a partir de 2030-2031”, sostuvo, con potencial de escalar a u$s45.000 millones en escenarios favorables. Y lo resumió con una metáfora bien de quincho: “La industria va a generar la segunda turbina. Ahora vamos a hacer un avión, y después van a venir la minería y otras actividades”. Para el CEO, el rol del petróleo y el gas es claro: “Nosotros somos el cebador de la economía”.

Más allá de la anéctoda del "pirigundín sobre Main Street" del joven consultor estrella y su séquito endiablado, la semana terminó de redondear el clima de euforia. A la ofensiva inversora y los números en alza se sumó un guiño judicial clave en Estados Unidos por la causa de la expropiación de YPF, que -al menos por ahora- le da aire a la Argentina frente a los fondos buitre litigantes. En ese combo de resultados operativos, proyecciones ambiciosas y contexto más favorable, puertas adentro muchos ya hablan de “la semana de oro” de Marín. Él, fiel a su estilo, lo bajó a tierra con una frase repetida casi como mantra: “Los objetivos tienen que ser repetitivos, aburridos y no cambiantes”. En Houston, quedó claro que el plan 4x4 para "volver a hacer grande a YPF" está en marcha.

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