Los contratos de suministro de gas natural considerados "en firme", históricamente concebidos para garantizar el abastecimiento incluso en escenarios de alta demanda, comenzaron a quedar bajo cuestionamiento este invierno. Empresas de diferentes sectores industriales denuncian que sufrieron restricciones de hasta el 100% del suministro a pesar de contar con este tipo de acuerdos, una situación que, según afirman, no registra antecedentes en los últimos años y que abre un fuerte debate sobre la seguridad jurídica y la previsibilidad para invertir en el país.
Contratos firmes de gas en la mira: industrias denuncian cortes inéditos y alertan por el impacto sobre las inversiones
Empresas de distintos sectores aseguran que recibieron interrupciones de suministro pese a contar con contratos firmes. Advierten que el cambio de criterio genera incertidumbre jurídica y podría afectar nuevas inversiones industriales.
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Industrias abastecidas por Camuzzi, Metrogas y otras licenciatarias reportaron episodios similares durante los meses de mayor demanda de gas,
De acuerdo con información relevada por Ámbito entre distintas fuentes empresarias, el fenómeno no responde a una distribuidora en particular. Industrias abastecidas por Camuzzi, Metrogas y otras licenciatarias reportaron episodios similares durante los meses de mayor demanda de gas, lo que alimenta la preocupación de que se trate de un cambio de criterio generalizado en la administración del sistema.
"Lo preocupante no es un caso puntual. Lo novedoso es que todas las distribuidoras parecen estar interpretando que tienen la potestad de interrumpir suministros contratados como firmes. Es un cambio de criterio que no habíamos visto en los últimos ocho años", aseguró, bajo reserva, un ejecutivo de una de las principales industrias afectadas.
El conflicto aparece en un contexto de fuerte tensión sobre el sistema gasífero durante los picos de consumo invernal, cuando la prioridad del abastecimiento recae sobre la demanda residencial. Sin embargo, desde el sector privado sostienen que esa situación no debería modificar las condiciones pactadas en contratos cuyo principal atributo es precisamente garantizar el suministro frente a contingencias.
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Tal como reveló Ámbito a principios de julio, la Unión Industrial de Tucumán (UIT) y la Asociación Citrícola del Noroeste Argentino (ACNOA) emitieron duros comunicados tras la decisión de Naturgy NOA de cortar el suministro de gas a las industrias "hasta nuevo aviso", permitiendo únicamente el tiempo indispensable para finalizar los procesos productivos en curso.
La medida, adoptada para priorizar el abastecimiento residencial, hospitalario y educativo, encendió las alarmas en la provincia, donde el Gobierno tucumano solicitó formalmente a la Nación que revierta la restricción. Según las entidades empresarias, la paralización puso en riesgo a más de 100.000 puestos de trabajo directos e indirectos, entre ingenios azucareros, plantas citrícolas y otras actividades de fuerte consumo energético.
Desde el sector también cuestionan las fuertes diferencias de precios del gas entre regiones. ACNOA advirtió que el agotamiento del suministro proveniente de la Cuenca Norte obliga a muchas industrias a abastecerse con GNL importado, cuyo costo llega a u$s24 por millón de BTU, frente a valores cercanos a u$s3 que pagan otros consumidores del país.
El presidente de la UIT, Jorge Rocchia Ferro, denunció la falta de transparencia del sistema y afirmó: "Hay algo poco claro y que no es transparente. Tenemos un gas de dos dólares y chirola en el sur, nueve dólares de exportación, tres dólares en Buenos Aires y nosotros entre 15 y 25 dólares el millón de BTU. Entonces hay aquí algo no transparente. Alguien está ganando mucha plata. Y a nosotros, una vez más, nos tratan como a kelpers, no existimos". El dirigente agregó que ya existen ingenios y plantas citrícolas paralizados, entre ellos Ñuñorco y San Miguel, en plena temporada de zafra.
Una señal de alerta para la industria
El impacto trasciende el problema operativo. En actividades de proceso continuo, como la industria cerámica, la interrupción del gas implica detener hornos que funcionan de manera permanente, alterar los ciclos productivos, incumplir cronogramas de entrega y asumir costos extraordinarios que, en muchos casos, resultan imposibles de recuperar.
Pero la principal preocupación va más allá de la coyuntura. Empresarios consultados sostienen que la situación instala dudas sobre la previsibilidad regulatoria en momentos en que el Gobierno busca atraer inversiones productivas mediante un discurso basado en la estabilidad de las reglas de juego.
"Si un contrato en firme deja de brindar la garantía para la que fue concebido, el mensaje hacia quienes deben decidir inversiones de largo plazo es muy complejo. Las empresas necesitan reglas claras para planificar proyectos que se amortizan durante décadas", advirtió otra fuente industrial.
La inquietud cobra especial relevancia en sectores manufactureros intensivos en consumo energético, donde la disponibilidad de gas constituye una condición indispensable para ampliar capacidad instalada o radicar nuevos proyectos.
El mercado busca respuestas
Mientras tanto, dentro del mercado energético también comenzaron a surgir interrogantes sobre el funcionamiento del esquema de abastecimiento durante las emergencias.
Fuentes del sector señalaron que la reconfiguración del mercado de aprovisionamiento de gas natural licuado (GNL) incorporó nuevos actores con un rol cada vez más relevante para atender situaciones críticas del sistema. Tras las últimas adjudicaciones de abastecimiento, determinadas compañías pasaron a convertirse en proveedoras centrales para cubrir faltantes durante los períodos de mayor demanda.
Si bien ese mecanismo permitió sostener el abastecimiento general del sistema, en parte de la industria surgieron cuestionamientos sobre la forma en que se administran las restricciones y sobre las señales que reciben quienes operan bajo contratos considerados firmes.
"La discusión no debería centrarse únicamente en cómo resolver una emergencia puntual, sino en qué señales recibe quien analiza invertir cientos de millones de dólares en una planta industrial en Argentina", resumió otro referente empresario.
En paralelo, distintas cámaras industriales y compañías afectadas mantienen gestiones ante las autoridades nacionales para obtener precisiones regulatorias sobre el alcance de los contratos firmes y los criterios aplicados durante situaciones excepcionales de demanda.
El objetivo, explican, no pasa únicamente por resolver los inconvenientes registrados durante este invierno, sino por recuperar la previsibilidad de un insumo estratégico para buena parte del entramado productivo argentino.




