El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, viajará este miércoles a Beijing para mantener una cumbre con el mandatario chino, Xi Jinping, en medio de un escenario internacional atravesado por la guerra, la inflación, las tensiones comerciales y el avance de la inteligencia artificial. La reunión aparece como un movimiento clave para una presidencia golpeada por los conflictos externos y la presión económica interna.
Donald Trump se reúne con Xi Jinping en medio de persistente tensión comercial y con la guerra con Irán de trasfondo
El presidente de Estados Unidos buscará acuerdos comerciales en Beijing mientras crecen las tensiones por Irán y Taiwán.
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Trump con agenda colapsada por Irán, China y aranceles
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El presidente estadounidense viaja a China en un contexto internacional atravesado por conflictos bélicos, inflación y disputas tecnológicas.
Trump busca un triunfo comercial en medio de un contexto adverso
La visita de Estado ocurre en un momento complejo para la Casa Blanca. Mientras la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán continúa alterando el escenario internacional, la economía estadounidense enfrenta el aumento de los precios de la energía y el desgaste político que eso provoca sobre la imagen de Trump.
El mandatario republicano intentará avanzar en acuerdos comerciales con China, especialmente para incrementar la compra de alimentos y aeronaves estadounidenses, en una señal de acercamiento con Beijing tras meses de tensiones económicas.
“Somos las dos superpotencias”, declaró Trump antes de partir desde Washington. “Somos la nación más fuerte del planeta en términos militares. Se considera que China es la segunda”.
Desde el gobierno estadounidense también impulsan la creación de una “Junta de Comercio” bilateral, una herramienta pensada para reducir diferencias económicas y evitar una nueva guerra comercial como la que se produjo tras los aranceles impuestos por Trump el año pasado.
Aquella escalada derivó en represalias de China mediante restricciones sobre tierras raras, materiales estratégicos para la industria tecnológica, y terminó desembocando en una tregua temporal acordada en octubre.
La guerra con Irán sigue condicionando la agenda de la Casa Blanca
Más allá del enfoque económico del viaje, el conflicto con Irán continúa dominando buena parte de la agenda política estadounidense. El cierre de facto del estrecho de Ormuz complicó el transporte de petróleo y gas natural, generando un fuerte incremento en los costos energéticos mundiales.
El impacto económico del conflicto elevó la inflación, aumentó la preocupación sobre una desaceleración global y profundizó las críticas internas hacia Trump, que intenta mostrar firmeza mientras busca estabilidad internacional.
“Tenemos muchas cosas que discutir. No diría que Irán sea una de ellas, para ser sincero, porque tenemos a Irán muy bajo control”, sostuvo el presidente estadounidense ante los periodistas.
Aunque Trump minimizó el tema, la presencia reciente en Beijing del canciller iraní, Abbas Araghchi, dejó en evidencia el peso diplomático de China en Medio Oriente y su influencia creciente en el conflicto regional.
Taiwán y la inteligencia artificial aparecen como ejes sensibles
La situación de Taiwán también ocupará un lugar importante durante las conversaciones entre ambos líderes. China rechaza los planes de Washington de vender armamento a la isla, territorio que Beijing considera parte de su soberanía.
Trump confirmó que hablará con Xi sobre el paquete militar de u$s11.000 millones aprobado por Estados Unidos para Taiwán, una medida que volvió a tensionar el vínculo bilateral.
En paralelo, Taiwán se volvió un actor estratégico en la carrera tecnológica global debido a su liderazgo en la fabricación de chips, indispensables para el desarrollo de la inteligencia artificial. De hecho, Estados Unidos ya importó este año más productos taiwaneses que chinos.
El mandatario republicano busca reforzar la producción de semiconductores en territorio estadounidense mediante programas heredados de la gestión Biden y nuevos acuerdos industriales impulsados desde la Casa Blanca.




