4 de febrero 2026 - 13:37

EEUU impulsa una coalición global de tierras raras para reducir la dependencia de China

Washington convocó a más de 50 países para asegurar el control de los minerales críticos, considerados claves para la defensa, la industria y la transición energética. El debate vuelve a poner a América Latina —y a la Argentina— en el centro de la disputa geopolítica global.

Los minerales críticos y tierras raras son insumos estratégicos para la defensa, la industria tecnológica y la transición energética. 

Los minerales críticos y tierras raras son insumos estratégicos para la defensa, la industria tecnológica y la transición energética. 

Estados Unidos lanzó este miércoles una ofensiva diplomática de alto nivel para construir una coalición internacional de países aliados que garantice el acceso seguro a minerales críticos y tierras raras, insumos estratégicos para la defensa, la industria tecnológica y la transición energética. La iniciativa, encabezada por el secretario de Estado Marco Rubio, y de la que participó la Argentina, busca reducir la fuerte dependencia que hoy mantiene Occidente de China, que domina buena parte de la producción y el procesamiento global de estos recursos.

El planteo fue realizado durante la primera Reunión Ministerial sobre Minerales Críticos, celebrada en Washington, con la participación de delegaciones de más de 50 países. Allí, Rubio advirtió que la actual dependencia de suministros externos constituye una “vulnerabilidad sistémica” para la seguridad nacional de Estados Unidos y de sus aliados, y reclamó un rol más activo de los países socios en toda la cadena de valor, desde la extracción hasta el procesamiento industrial.

Minerales estratégicos y seguridad nacional

En su discurso de apertura, Rubio vinculó de manera directa el control de los minerales críticos con la capacidad de los Estados para proteger su soberanía y proyectar poder en el siglo XXI. Litio, cobalto, níquel y tierras raras son hoy insumos indispensables para la fabricación de aviones de combate, misiles, radares, semiconductores, baterías, turbinas y sistemas de defensa de alta precisión.

“La economía moderna sigue funcionando con cosas reales, y no hay nada más real que los minerales críticos”, sostuvo el funcionario, alineado con la doctrina impulsada por Donald Trump, que equipara la seguridad económica con la seguridad nacional. El mensaje fue claro: Estados Unidos ya no está dispuesto a depender de un mercado concentrado en un solo proveedor estratégico.

El factor China y la tregua comercial

La cumbre se desarrolló en un contexto de relativa tregua comercial entre Washington y Beijing, tras meses de restricciones chinas a las exportaciones de tierras raras que impactaron en los mercados globales. Sin embargo, desde la administración estadounidense dejaron en claro que esa pausa no implica un cambio estructural en la estrategia de largo plazo.

China controla una porción significativa no solo de la extracción, sino especialmente del procesamiento de minerales críticos, una etapa clave de la cadena de valor que Estados Unidos fue abandonando durante décadas. Según la mirada oficial, ese proceso de desindustrialización minera dejó a la principal potencia mundial expuesta a decisiones geopolíticas ajenas.

De la “minería glamorosa” al déficit estratégico

Rubio apeló a una reconstrucción histórica para explicar cómo Estados Unidos perdió su liderazgo en este sector. Recordó el descubrimiento de la mina Mountain Pass, en California, en 1949, que convirtió al país en un actor central de las tierras raras durante la Guerra Fría. Con el paso del tiempo, sin embargo, la atención se desplazó hacia el diseño y la manufactura avanzada, mientras la extracción y el procesamiento se externalizaban.

“Subcontratamos primero la minería, después la manufactura, y finalmente nos dimos cuenta de que habíamos subcontratado nuestra seguridad económica”, resumió el secretario de Estado. Esa lectura explica el giro estratégico actual y la decisión de reconstruir capacidades domésticas y alianzas internacionales.

Project Vault y el rol del Estado

Uno de los anuncios centrales de la cumbre fue el lanzamiento de “Project Vault”, un fondo de u$s12.000 millones destinado a crear la primera reserva estratégica de minerales críticos de Estados Unidos. El esquema combina financiamiento privado con un préstamo de u$s10.000 millones del Banco de Exportación e Importación (Ex-Im Bank), en una lógica similar a la Reserva Estratégica de Petróleo creada en los años 70.

Desde la Casa Blanca explicaron que el Estado asumirá un rol activo, incluso invirtiendo directamente en empresas mineras para acelerar proyectos considerados estratégicos. Además, se anunció una drástica reducción de los plazos de permisos ambientales para iniciativas clave, que pasarían de décadas a apenas semanas.

Implicancias para Argentina y la región

Aunque el foco estuvo puesto en la seguridad estadounidense, el mensaje tiene impacto directo en América Latina y, en particular, en la Argentina. El país forma parte del denominado “triángulo del litio” y cuenta con importantes reservas de minerales estratégicos que hoy despiertan el interés de las principales potencias.

En este contexto, la iniciativa de Washington reabre el debate sobre el rol de la Argentina en la nueva geopolítica de los recursos naturales: si se limitará a ser proveedor de materias primas o si avanzará hacia una mayor integración en la cadena de valor, con desarrollo industrial, infraestructura y reglas claras para atraer inversiones de largo plazo.

Una disputa que recién empieza

La cumbre concluyó con el compromiso de avanzar hacia acuerdos vinculantes en los próximos seis meses, con el objetivo de establecer un marco multilateral que limite el uso de los minerales críticos como herramienta de presión geopolítica. Para Estados Unidos y sus aliados, se trata de blindar la economía y la defensa frente a eventuales interrupciones de suministro.

Para países como la Argentina, el desafío será definir una estrategia propia en un escenario global cada vez más competitivo, donde los recursos naturales vuelven a ocupar un lugar central en la disputa por poder, inversiones y desarrollo.

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