Fue sin duda un buen año para los mercados emergentes en términos de flujos netos de capitales, que según estimaciones preliminares superarían los u$s266.000 millones netos en 2025, tras la fuerte recuperación registrada en diciembre.
El dinero vuelve a los mercados emergentes: carry trade, quiénes ganan y qué esperar en 2026
Es un dato clave para las aspiraciones del equipo económico de Caputo de volver a los mercados voluntarios de deuda. El cierre de 2025 deja una señal clara: los inversores están premiando el carry trade y la solidez de los balances por sobre el crecimiento, y los flujos hacia 2026 se perfilan selectivos, no generalizados.
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La renta variable sigue siendo el componente más frágil del complejo de asignación de capital a mercados emergentes, advierte Jonathan Fortun, economista del IIF.
De acuerdo con el relevamiento del IIF, en el último mes del año los flujos de cartera hacia mercados emergentes rebotaron hasta alcanzar una entrada de u$s36.700 millones, revirtiendo la tendencia de noviembre, cuando se había registrado una salida de u$s5.400 millones.
El repunte de diciembre fue liderado por la deuda, con u$s29.400 millones en entradas, mientras que el flujo hacia acciones se estabilizó en u$s7.300 millones, tras la fuerte contracción observada en noviembre. Asia y América Latina impulsaron las entradas en renta variable, mientras que la deuda se mantuvo como el principal ancla.
La renta variable sigue siendo el componente más frágil del complejo de asignación de capital a mercados emergentes, advierte Jonathan Fortun, economista del IIF. “Es probable que los flujos de cartera en 2026 recompensen la solidez de los balances, los marcos de políticas creíbles y los mercados donde el carry trade se vea reforzado, en lugar de puesto a prueba por las condiciones macroeconómicas y financieras”, señalan desde el think tank de bancos y fondos internacionales.
Flujos de capitales a mercados emergentes: los puntos principales de lo ocurrido en diciembre
Los flujos de cartera de no residentes hacia los mercados emergentes repuntaron con fuerza, cerrando el año con una base más sólida tras un noviembre volátil. Las entradas totales alcanzaron u$s36.700 millones, una mejora de u$s42.100 millones respecto al mes anterior y muy por encima del débil registro de diciembre de 2024. El repunte fue impulsado por la deuda, mientras que la renta variable se estabilizó tras una profunda contracción. Fortun explica que diciembre no marca una ruptura con los patrones de 2025, pero refuerza la estructura subyacente de asignación que los inversores mantienen de cara al nuevo año.
• Las entradas de deuda alcanzaron los u$s29.400 millones, prolongando un año definido por una demanda estable impulsada por ingresos, más que por una toma de riesgos direccional. En 2025, la deuda de mercados emergentes absorbió u$s315.300 millones, en línea con 2024, pese a los cambios en las expectativas de tasas globales y los episodios de alta volatilidad. “Esta resiliencia refleja el rol del carry como principal ancla para la asignación de activos extranjeros”, respaldado por una duración relativamente corta y señales de balance en mejora en varios grandes emergentes. Al mismo tiempo, diciembre muestra que este apoyo fue selectivo y no uniforme.
• La divergencia entre China y el resto del universo emergente se mantuvo marcada. China registró salidas netas de deuda por u$s5.500 millones, mientras que los emergentes excluyendo China absorbieron u$s34.900 millones. “Esta distribución refleja la dinámica general de 2025, donde los inversores favorecieron mercados con mayor carry y anclas de política más claras, manteniendo cautela con la exposición a China fuera de posicionamientos tácticos”.
• Los flujos de renta variable volvieron a terreno positivo en diciembre, con entradas de u$s7.300 millones, tras la salida de u$s20.600 millones en noviembre. China explicó gran parte del rebote, con u$s5.200 millones, mientras que los emergentes ex China sumaron u$s2.100 millones. A pesar de la mejora, la renta variable cerró 2025 con salidas netas por u$s48.900 millones, apenas por debajo de 2024, confirmando su mayor sensibilidad al riesgo global y la falta de una tendencia alcista sostenida.
• Los patrones regionales fueron consistentes con el resto del año. Asia lideró las entradas con u$s17.100 millones, seguida por América Latina con u$s10.400 millones, impulsada principalmente por deuda y por el atractivo de mercados con alto carry y relativa estabilidad macroeconómica. Europa emergente captó u$s5.200 millones y la región MENA u$s4.000 millones, beneficiada por balances sólidos y demanda constante de títulos soberanos y cuasi soberanos.
Mirando a 2026: carry, diferenciación y flujos selectivos
El contexto macro ayuda a explicar por qué los flujos de diciembre resultan sólidos sin implicar un cambio de régimen. El apetito por riesgo global mejoró levemente hacia fin de mes, pero los inversores se mantuvieron cautelosos ante la volatilidad de tasas y la incertidumbre política. Los datos de alta frecuencia muestran un posicionamiento volátil pero, en general, constructivo.
Al mismo tiempo, la emisión récord de deuda soberana emergente en 2025 fue absorbida sin disrupciones, lo que confirma que la demanda por deuda de calidad sigue intacta. La principal limitación pasó a ser el acceso y la diferenciación, más que la capacidad de emisión agregada.
De cara a comienzos de 2026, el cierre de diciembre deja una señal clara: la deuda arranca el año con respaldo estructural del carry, duración corta y mejoras fiscales y de reservas en varios grandes emergentes. Sin embargo, el carry no es ilimitado como amortiguador frente a shocks cambiarios o de tasas.
En síntesis, es poco probable que 2026 se defina por una beta uniforme de mercados emergentes. Por el contrario, los flujos de cartera premiarán la solidez de los balances, la credibilidad de las políticas y las condiciones de financiamiento previsibles, reforzando la diferenciación entre países y estrategias.





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