27 de agosto 2026 - 12:59

Energía nuclear en el mar: OIEA lanzó ATLAS para impulsar reactores en buques y centrales flotantes

La iniciativa busca conectar a los sectores nuclear y marítimo para avanzar en el desarrollo seguro de buques de propulsión nuclear y centrales nucleares flotantes. Participaron 600 representantes de 50 países. La participación de Rafael Grossi y los nuevos Lineamientos de la Política Nuclear Argentina.

El director general del OIEA, Rafael Grossi, y el secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, lanzaron ATLAS. 

El director general del OIEA, Rafael Grossi, y el secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, lanzaron ATLAS. 

OIEA

El Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) puso en marcha en Washington la iniciativa ATLAS (Atomic Technologies Licensed for Applications at Sea), un programa internacional que busca acelerar y ordenar el desarrollo de aplicaciones civiles de la tecnología nuclear en el ámbito marítimo, desde la propulsión de grandes buques hasta centrales nucleares flotantes capaces de abastecer de energía a zonas alejadas de las redes eléctricas.

El lanzamiento reunió a unos 600 participantes de 50 países, entre autoridades gubernamentales, reguladores, empresas nucleares y marítimas, desarrolladores tecnológicos, operadores portuarios y organismos internacionales. El objetivo es generar un marco de cooperación que permita abordar en forma conjunta los desafíos tecnológicos, regulatorios, de seguridad y de salvaguardias que plantea una nueva generación de aplicaciones nucleares en el mar.

En ese escenario, Argentina tuvo participación institucional de alto nivel. El secretario de Asuntos Nucleares, Federico Ramos Napoli, mantuvo una reunión con el director general del OIEA, Rafael Grossi, en la que presentó los nuevos Lineamientos de la Política Nuclear Argentina y analizó las oportunidades que puede abrir para el país la expansión de la industria nuclear a escala global. Del encuentro también participó Juan Martín Campos, presidente de Nucleoeléctrica Argentina S.A.

ATLAS: la energía nuclear mira hacia el mar

La iniciativa lanzada por el OIEA parte de una transformación que comienza a ganar espacio en la agenda energética y tecnológica internacional: el desarrollo de reactores avanzados, pequeños reactores modulares (SMR) y otras tecnologías nucleares que podrían ser utilizadas sobre plataformas marítimas.

El transporte marítimo representa alrededor del 80% del comercio mundial y la demanda de transporte por esa vía continúa creciendo a un ritmo cercano al 2% anual. En ese contexto, la posibilidad de disponer de fuentes de energía de alta densidad y larga autonomía aparece como una alternativa de interés para determinadas aplicaciones.

Los reactores nucleares permiten generar grandes cantidades de energía durante períodos prolongados sin necesidad de realizar recargas frecuentes de combustible. Esa característica resulta especialmente atractiva para determinadas categorías de buques y para instalaciones ubicadas en regiones donde la infraestructura energética convencional es limitada.

El abanico de aplicaciones potenciales es amplio: portacontenedores, graneleros, buques tanque, cruceros, rompehielos y embarcaciones de servicio para instalaciones offshore, además de centrales nucleares flotantes destinadas a generar electricidad, calor o agua desalinizada.

También se analiza su utilización para proporcionar energía de emergencia a puertos, comunidades remotas y zonas afectadas por desastres, así como para abastecer instalaciones industriales marítimas.

El OIEA considera que, a partir de los avances en diseño de reactores, combustibles y tecnología naval, algunos de estos conceptos podrían alcanzar etapas de despliegue durante la década de 2030.

La propia agenda técnica internacional ya comenzó a trabajar sobre los desafíos específicos que presentan los reactores flotantes y los sistemas nucleares marítimos. Entre ellos aparecen la seguridad física en puertos, el transporte de combustible, la ciberseguridad, las salvaguardias y la necesidad de adaptar los marcos regulatorios existentes.

Rafael Grossi: "Un punto de inflexión para el sector marítimo"

Durante la apertura del encuentro, Rafael Grossi destacó que ATLAS busca precisamente generar el puente institucional y tecnológico entre dos industrias que hasta ahora evolucionaron con marcos regulatorios y culturas operativas diferentes.

ATLAS se pone en marcha precisamente en el momento más oportuno”, sostuvo Grossi, al plantear que la cooperación entre los sectores nuclear y marítimo puede contribuir a definir el futuro de ambas industrias y generar confianza internacional en el uso pacífico y seguro de la tecnología nuclear en el mar.

La iniciativa recibió el respaldo inicial de 25 países, que mediante una declaración conjunta la definieron como un primer paso hacia una transformación del transporte marítimo nuclear civil. El documento pone el foco en la necesidad de que las comunidades nuclear y marítima trabajen conjuntamente para garantizar el despliegue seguro de estas tecnologías y para mejorar la aplicación de las salvaguardias nucleares en las aplicaciones civiles marítimas.

"Tenemos la posibilidad de forjar el futuro de dos industrias cruciales, la de la energía y la de la navegación, y de crear confianza a escala mundial en el uso pacífico y tecnológica y físicamente seguro de la tecnología nuclear en el mar”, dijo Rafael Grossi.

"Tenemos la posibilidad de forjar el futuro de dos industrias cruciales, la de la energía y la de la navegación, y de crear confianza a escala mundial en el uso pacífico y tecnológica y físicamente seguro de la tecnología nuclear en el mar”, dijo Rafael Grossi.

En paralelo, el secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, planteó que el trabajo internacional puede contribuir a transformar en una realidad comercial el potencial de la energía nuclear aplicada a la navegación.

Wright pronunció un discurso en la sesión de apertura del lanzamineto de ATLAS, en el que indicó que “la labor realizada en este evento ministerial nos acerca aún más al objetivo de convertir en realidad comercial la promesa de la energía nuclear marítima y navegación de propulsión nuclear".

"Al congregar a representantes de los gobiernos, entidades reguladoras y el sector para superar los obstáculos a la implantación, ATLAS complementa los esfuerzos del presidente (Donald) Trump por restaurar el liderazgo estadounidense en el ámbito nuclear, amplía las oportunidades para la innovación de los Estados Unidos y lleva energía nuclear fiable a nuevos mercados de todo el mundo. En los Estados Unidos tenemos el compromiso de acelerar ese impulso de consuno con el OIEA y nuestros asociados internacionales”, recalcó el funcionario de EEUU.

Grossi sigue en carrera para secretario general de la ONU

Grossi se mantuvo entre los tres candidatos con mayor respaldo para convertirse en el próximo secretario general de las Naciones Unidas, luego de una nueva votación informal realizada este viernes por los 15 integrantes del Consejo de Seguridad.

El actual director de la OIEA obtuvo en la votación del 21 de agosto siete votos favorables, seis negativos y dos sin opinión. Con ese resultado quedó por detrás de la de guyanesa Carolyn Rodrigues-Birkett, que reunió ocho apoyos, e igualó en votos positivos a la costarricense Rebeca Grynspan, que también consiguió siete.

La consulta se desarrolló a puertas cerradas en Nueva York y forma parte de las rondas preliminares mediante las cuales el Consejo de Seguridad mide el nivel de respaldo de los candidatos que buscan suceder a António Guterres, cuyo segundo mandato finaliza el 31 de diciembre de 2026.

Grossi logró conservar los siete votos favorables que había obtenido en la primera ronda del 30 de julio, cuando también había quedado tercero. Sin embargo, aumentó el nivel de rechazo a su candidatura: los votos de “desaliento” pasaron de dos a seis, mientras que las posiciones “sin opinión” bajaron de seis a dos.

En cambio, sus principales competidoras perdieron respaldos. Grynspan, que había encabezado la primera consulta con diez votos positivos, cayó a siete, mientras que Rodrigues-Birkett pasó de nueve a ocho y quedó al frente de esta segunda votación.

Seis grupos de trabajo para definir las reglas del nuevo mercado

Después del lanzamiento, el OIEA comenzará a implementar ATLAS mediante seis grupos de proyecto especializados, integrados por representantes de gobiernos, industria y otros actores vinculados con el desarrollo nuclear y marítimo.

La tarea será construir un marco integral para las nuevas aplicaciones y abordar cuestiones vinculadas con:

  • Seguridad tecnológica nuclear.

  • Seguridad física.

  • Salvaguardias.

  • Regulación.

  • Escenarios de despliegue.

  • Características particulares de la navegación con propulsión nuclear y las centrales nucleares flotantes.

Uno de los principales desafíos será precisamente adaptar regulaciones concebidas para centrales nucleares terrestres a instalaciones que pueden encontrarse en movimiento, operar en aguas internacionales o permanecer durante largos períodos en puertos.

Los debates técnicos desarrollados durante 2026 muestran que la interfaz entre las normas marítimas y nucleares es uno de los puntos críticos para el despliegue de los SMR flotantes. También aparecen desafíos específicos en materia de protección física, transporte de combustible y ciberseguridad.

Argentina busca posicionarse en la nueva cadena de valor nuclear

Para Argentina, la discusión sobre ATLAS se conecta directamente con una estrategia más amplia: convertir las capacidades acumuladas durante décadas en oportunidades de negocios internacionales.

El país forma parte del OIEA desde 1957 y desarrolló una industria nuclear que abarca distintas etapas de la cadena tecnológica, desde el ciclo del combustible hasta la fabricación de componentes, la ingeniería, la operación de centrales y la formación de recursos humanos especializados. Es justamente ese conjunto de capacidades el que la Secretaría de Asuntos Nucleares busca posicionar frente a un mercado internacional que atraviesa una etapa de expansión.

En Washington, Ramos Napoli expuso ante Grossi los Lineamientos de la Política Nuclear Argentina, el documento que establece los principios y objetivos que deberán orientar las decisiones del Estado en materia nuclear.

(De izquierda a derecha): Rodolfo Kramer, CEO de CONUAR; Juan Martín Campos, presidente de Nucleoeléctrica Argentina; Leonardo Sobehart, presidente de la Autoridad Regulatoria Nuclear (ARN); Federico Ramos Napoli, secretario de Asuntos Nucleares; Martín Porro, presidente de la CNEA; María Jimena Schiaffino, directora de Seguridad Internacional, Asuntos Nucleares y Espaciales de Cancillería, Bruno Oberlis, director de Dioxitek, y Darío Guissi, CEO de INVAP.

(De izquierda a derecha): Rodolfo Kramer, CEO de CONUAR; Juan Martín Campos, presidente de Nucleoeléctrica Argentina; Leonardo Sobehart, presidente de la Autoridad Regulatoria Nuclear (ARN); Federico Ramos Napoli, secretario de Asuntos Nucleares; Martín Porro, presidente de la CNEA; María Jimena Schiaffino, directora de Seguridad Internacional, Asuntos Nucleares y Espaciales de Cancillería, Bruno Oberlis, director de Dioxitek, y Darío Guissi, CEO de INVAP.

El secretario había explicado que los Lineamientos no constituyen un cronograma de obras ni un plan de gestión, sino el marco conceptual destinado a definir por qué Argentina sostiene un sector nuclear, qué objetivos persigue y bajo qué criterios deben evaluarse los proyectos y las inversiones.

No buscamos en esta instancia marcar un plan de gestión ni un cronograma de obras, sino consolidar la capa que precede a ambos y explicar las razones por las cuales el país sostiene un sector nuclear, los objetivos que perseguimos y los criterios con los que debemos evaluar proyectos e inversiones”, señaló Ramos Napoli.

Las prioridades argentinas para los próximos 18 meses

Los nuevos Lineamientos establecen una agenda con prioridades concretas para el sector nuclear argentino. Entre ellas se encuentran la operación segura de las centrales nucleares, la extensión de vida de Atucha I, la finalización y puesta en marcha del reactor multipropósito RA-10, el fortalecimiento del ciclo del combustible nuclear y la modernización del marco regulatorio, preservando la independencia técnica de la Autoridad Regulatoria Nuclear (ARN).

A esto se suma la formación de recursos humanos especializados y la consolidación del liderazgo regional argentino en tecnología nuclear.

La cooperación internacional ocupa, en ese esquema, un lugar central. Y el lanzamiento de ATLAS agrega un nuevo ámbito potencial para la participación de empresas, organismos científicos, instituciones tecnológicas y profesionales argentinos.

La apuesta oficial apunta a que el desarrollo nuclear no quede circunscripto al mercado doméstico. Argentina cuenta con experiencia en diseño y construcción de reactores de investigación, producción de radioisótopos, fabricación de combustibles, ingeniería nuclear y provisión de servicios especializados. Esa trayectoria permitió a empresas nacionales participar durante décadas en proyectos internacionales.

En un escenario de creciente demanda global por tecnologías nucleares, la estrategia consiste en aprovechar ese conocimiento acumulado para exportar tecnología, servicios, ingeniería y capacidades profesionales.

ATLAS puede convertirse en una nueva ventana para ese objetivo, particularmente si las aplicaciones marítimas avanzan desde la etapa de investigación y desarrollo hacia proyectos comerciales durante la próxima década.

La oportunidad no se limita a los reactores propiamente dichos. Una eventual expansión de la industria nuclear marítima demandaría ingeniería, componentes, combustibles, servicios regulatorios, sistemas de seguridad, mantenimiento, capacitación y soluciones digitales, entre otros segmentos de la cadena de valor.

Del NS Savannah a la nueva generación nuclear marítima

El simbolismo del lanzamiento también estuvo presente en la agenda del encuentro. Los participantes del lanzamiento de ATLAS realizaron una visita al NS Savannah, el primer buque mercante civil de propulsión nuclear del mundo, cuyo reactor comenzó a funcionar en 1962. Más de seis décadas después, la discusión vuelve a plantearse, aunque sobre una base tecnológica diferente.

La pregunta ya no es solamente si un buque puede funcionar con energía nuclear -algo que la historia ya demostró-, sino cómo integrar los nuevos reactores avanzados a la navegación comercial, qué regulaciones deberán aplicarse, cómo garantizar la seguridad y las salvaguardias y qué modelo económico permitirá su despliegue.

En ese punto aparece la relevancia de ATLAS: construir anticipadamente las reglas, estándares y mecanismos de cooperación que permitan que la innovación tecnológica pueda convertirse en proyectos concretos.

Para Argentina, el desafío será aprovechar su experiencia nuclear acumulada y participar desde el comienzo en esa discusión internacional. El nuevo escenario marítimo nuclear abre así un mercado potencial que se suma a la tradicional generación eléctrica y a la exportación de tecnología nuclear, justo cuando el país busca reposicionar su industria como proveedor global de servicios y conocimiento de alto valor agregado.