3 de agosto 2026 - 11:52

Sequía récord en el Danubio pone en alerta a Europa y amenaza centrales nucleares e hidroeléctricas

Los niveles mínimos históricos del río obligaron a Hungría, Rumania y Serbia a tomar medidas para ahorrar electricidad. La falta de agua afecta la refrigeración de reactores nucleares, reduce la generación hidroeléctrica y complica el transporte fluvial.

La sequía extrema llevó al Danubio a mínimos históricos y puso en alerta energética a Hungría, Rumania y Serbia por el impacto en centrales nucleares e hidroeléctricas.

La sequía extrema llevó al Danubio a mínimos históricos y puso en alerta energética a Hungría, Rumania y Serbia por el impacto en centrales nucleares e hidroeléctricas.

Reuters

La sequía extrema y las sucesivas olas de calor llevaron al río Danubio a niveles mínimos históricos y encendieron una alerta energética en Europa Central y Oriental. Varios gobiernos de la región comenzaron a aplicar medidas de ahorro eléctrico para evitar una crisis de abastecimiento, mientras centrales nucleares e hidroeléctricas operan con fuertes restricciones.

El caso más crítico se registra en Hungría, donde la central nuclear de Paks quedó al borde de un cierre completo por primera vez en sus 44 años de funcionamiento. La planta, construida en la era soviética y compuesta por cuatro reactores, utiliza agua del Danubio para enfriar sus instalaciones.

Según la información difundida por AP, el nivel del río en Budapest cayó el lunes a alrededor de 10 centímetros, muy por debajo del mínimo histórico anterior de 33 centímetros registrado en 2018. La situación podría agravarse en los próximos días, ya que no se esperan lluvias significativas y una nueva ola de calor elevará las temperaturas por encima de los 38°C.

Hungría reduce la generación nuclear por la bajante del Danubio

La central de Paks, ubicada a unos 90 kilómetros al sur de Budapest, representa casi la mitad de la producción eléctrica de Hungría y cerca de un tercio del consumo del país. Sin embargo, por la falta de agua para refrigeración, la planta apenas generaba el lunes 240 MW frente a los 2.000 MW habituales.

El primer ministro húngaro, Péter Magyar, informó que los ingenieros lograron mantener en funcionamiento de manera temporal la última turbina operativa de la central, lo que permitió evitar un cierre previsto para el fin de semana. De todos modos, advirtió que una detención completa podría ocurrir entre martes y miércoles.

Para compensar la caída de generación, Hungría recurrió a importaciones regionales de electricidad y a fuentes renovables. Además, el gobierno pidió a los principales usuarios industriales reducir el consumo y solicitó a los hogares ahorros voluntarios, especialmente entre las 17 y las 22, el horario de mayor demanda.

El Ejecutivo también dispuso que los trenes de carga eléctricos no puedan circular durante las horas pico desde este lunes, con el objetivo de ahorrar entre 70 y 90 MWh por día. Aunque las medidas comenzaron como voluntarias, un decreto habilitó que puedan volverse obligatorias para grandes consumidores industriales y comerciales.

Rumania intenta redirigir agua hacia Cernavoda

La crisis también impacta en Rumania. Las fuerzas armadas utilizaron 180 kilos de explosivos para demoler rocas cerca del canal Bala, en el bajo Danubio, con el objetivo de redirigir agua hacia el cauce principal del río y sostener el suministro para la central nuclear de Cernavoda.

El caudal del Danubio cayó allí a 1.500 metros cúbicos por segundo, menos de un tercio del promedio de julio. Ante ese escenario, las autoridades apagaron una unidad de reactor y la planta opera a aproximadamente la mitad de su capacidad normal.

El primer ministro interino, Ilie Bolojan, declaró el viernes un estado de alerta nacional en el sector energético. También advirtió que los bajos niveles de agua podrían llevar al cierre del segundo reactor de Cernavoda y pidió a la población limitar voluntariamente el consumo eléctrico durante las horas pico de la tarde y la noche.

Serbia sufre el impacto en la generación hidroeléctrica

En Serbia, la principal central hidroeléctrica del país opera a apenas el 20% de su capacidad por el mínimo récord de agua en el Danubio. La situación llevó al primer ministro Djuro Macut a encabezar una reunión de emergencia para evaluar los problemas energéticos.

Macut calificó el escenario como “grave y exigente” y pidió a los residentes reducir al mínimo el uso de grandes consumidores de electricidad en los hogares, como los equipos de aire acondicionado.

La combinación de menos generación hidroeléctrica, menor disponibilidad nuclear y mayor consumo por calor extremo aumenta la presión sobre los sistemas eléctricos regionales. También complica el transporte fluvial y la actividad agrícola, dos sectores que dependen del caudal del Danubio.

Ola de calor, sequía y demanda eléctrica

El deterioro del Danubio se produce en medio de una nueva ola de calor sobre Europa Central y Oriental. Las temperaturas máximas por encima de los 38°C elevan el consumo de electricidad, especialmente por el uso de refrigeración, al mismo tiempo que reducen la disponibilidad de agua para generación y enfriamiento de centrales.

La falta de lluvias en el corto plazo agrava el cuadro. Sin una recuperación del caudal, los gobiernos deberán profundizar medidas de ahorro, aumentar importaciones de electricidad o reducir consumos industriales para evitar cortes o mayores restricciones.

La crisis muestra la vulnerabilidad de los sistemas energéticos frente a eventos climáticos extremos. En la región, el Danubio no solo funciona como vía de transporte y recurso hídrico, sino también como soporte operativo para centrales nucleares e hidroeléctricas.

El escenario deja a Hungría, Rumania y Serbia frente a una emergencia energética potencial. La evolución del clima y del caudal del río definirá si las medidas preventivas alcanzan o si los gobiernos deberán avanzar hacia restricciones más duras para sostener el abastecimiento eléctrico.