24 de junio 2026 - 13:51

Energía y minería: Argentina puede pasar de exportar u$s13.000 millones a u$s75.000 millones en 2035

Un informe privado advierte que Vaca Muerta, el litio y el cobre pueden generar una nueva ola de dólares, pero alerta que el desafío será transformar esos recursos en proveedores, empleo de calidad y desarrollo tecnológico.

Daniel Schteingart presentó su análisis sobre el futuro productivo argentino en el Congreso Productivo para el Desarrollo organizado por Misión Productiva.

Daniel Schteingart presentó su análisis sobre el futuro productivo argentino en el Congreso Productivo para el Desarrollo organizado por Misión Productiva.

Argentina atraviesa una oportunidad histórica para transformar su matriz exportadora a partir de sus recursos energéticos y minerales, pero el verdadero desafío será convertir esa riqueza natural en desarrollo productivo. Esa es una de las principales conclusiones del informe elaborado por Daniel Schteingart, director de Desarrollo Productivo de Fundar y miembro de Misión Productiva, presentado recientemente en el Congreso Productivo para el Desarrollo.

Según el análisis, el país tiene la posibilidad de pasar de exportar alrededor de u$s13.000 millones netos en energía y minería a alcanzar cerca de u$s75.000 millones hacia 2035, impulsado principalmente por el crecimiento de Vaca Muerta, el litio y el cobre.

“Argentina tiene una nueva oportunidad histórica: pasar de exportar u$s13.000 millones netos en energía y minería a u$s75.000 millones para 2035. Pero… ¿eso alcanza para desarrollarnos realmente?”, planteó Schteingart.

El investigador y doctor en Sociología sostiene que la expansión de las industrias extractivas puede convertirse en una locomotora de generación de divisas, pero advierte que el país enfrenta una decisión estratégica: aprovechar esos recursos para construir una estructura productiva más compleja o repetir experiencias donde los recursos naturales no lograron traducirse en desarrollo.

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Exportaciones proyectadas en el informe titulado

Exportaciones proyectadas en el informe titulado "La Argentina extractiva versus la Argentina productiva, ¿Cómo aprovechamos nuestros recursos naturales?".

El riesgo de una Argentina extractiva

Uno de los puntos centrales del informe es que la abundancia de recursos naturales, por sí sola, no garantiza el desarrollo económico. Schteingart compara la situación argentina con países que lograron transformar recursos en bienestar y competitividad global. “Corremos el riesgo de creer que tenemos ‘un montón’ de recursos naturales y que vamos a parecernos a Noruega, Canadá, Australia o Qatar”, explicó.

Según sus datos, Argentina exporta actualmente apenas unos u$s1.000 per cápita en recursos naturales, muy por debajo de otros países productores: alrededor de 30 veces menos que Noruega, 12 veces menos que Australia, siete veces menos que Canadá y cuatro veces menos que Chile.

Incluso con el crecimiento esperado para 2035, cuando podría llegar a unos u$s3.000 per cápita, el país seguiría lejos de esos niveles.

Para Schteingart, el problema no es contar con recursos naturales, sino asumir que la riqueza del subsuelo automáticamente genera desarrollo. “Las industrias extractivas (Vaca Muerta, litio, cobre) van a ser una locomotora poderosa de dólares. Pero corremos el riesgo de creer que la locomotora automáticamente arrastra vagones”, afirmó.

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El desafío: que la locomotora tenga proveedores

El informe plantea que la clave está en generar encadenamientos productivos alrededor de la energía y la minería: proveedores industriales, servicios especializados, tecnología, investigación y empleo calificado.

Actualmente, Argentina ya cuenta con una base para avanzar en esa dirección. “Ya hay vagones: hay unas 10.000 empresas proveedoras de petróleo y gas en las 24 provincias. Tienen que ser muchas más en los próximos 10 años”, destaca el documento.

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Según el análisis, el riesgo es un territorio más rico mientras dure el boom, con una economía dual y una sociedad más conflictiva.

Según el análisis, el riesgo es un territorio más rico mientras dure el boom, con una economía dual y una sociedad más conflictiva. "Hay que lograr que los vagones no fundan a la locomotora", alertó Daniel Schteingart.

El objetivo sería pasar de una economía donde los recursos naturales generan principalmente exportaciones a una donde esos sectores impulsen nuevos entramados productivos. “La alternativa es construir una Argentina productiva, en donde los recursos naturales desarrollen proveedores industriales y de servicios de alto valor. La Argentina productiva multiplica el impacto de cada dólar que entra”, sostuvo Schteingart.

En esa línea, el especialista señala que los países que lograron aprovechar sus recursos naturales no lo hicieron únicamente por tener petróleo, gas o minerales, sino porque construyeron capacidades alrededor de ellos. “Los países que sí lo lograron, como Noruega con el petróleo, Australia con su clúster minero intensivo en conocimiento y Canadá, no lo hicieron solo por tener recursos: tuvieron política industrial, científica y tecnológica activa”, explicó.

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El debate sobre el RIGI y el rol del Estado

El informe también analiza el impacto del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). Schteingart reconoce que la herramienta responde a una necesidad real: atraer inversiones de gran escala para sectores estratégicos. “Argentina necesitaba incentivar grandes inversiones exportadoras. El RIGI permite que la locomotora ande a 500 km/h”, plantea.

Sin embargo, advierte que el régimen debería incorporar mejores mecanismos para garantizar que esas inversiones generen desarrollo local.

Según su análisis, existen dos problemas: por un lado, algunos beneficios podrían aplicarse a sectores que ya tenían capacidad inversora; por otro, el esquema no incentiva suficientemente la creación de proveedores nacionales, la investigación y desarrollo local. “La locomotora puede ir rápido, pero el desafío es que arrastre vagones”, resume el documento.

Energía, minería y desarrollo: una oportunidad que requiere planificación

Para Schteingart, la estabilidad macroeconómica es una condición necesaria, pero no suficiente para alcanzar el desarrollo. “La macro es un piso, no un proyecto. Sin macro todo se multiplica por cero. Pero con macro sola no alcanza”, plantea.

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El trabajo de Fundar destaca que los países desarrollados tienen estructuras productivas complejas, donde los recursos naturales conviven con industrias tecnológicas, servicios avanzados y capacidades científicas. “La fuerza del subsuelo abre una puerta. Pero el desarrollo hay que fabricarlo”, señala el documento, con una agenda basada en proveedores locales, formación técnica, infraestructura, investigación y coordinación público-privada.

La conclusión del análisis es una advertencia y una oportunidad: los recursos naturales pueden acelerar el camino al desarrollo, pero solo si Argentina logra transformar esa ventaja geológica en una ventaja productiva.

“Los recursos naturales pueden ser un atajo hacia el desarrollo. Pero como todo atajo, es un camino arriesgado. Si lo conducimos bien llegamos antes a la estación del desarrollo; si lo hacemos mal, podemos quedar atrapados en el mismo lugar”, concluyó Schteingart.

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