22 de julio 2002 - 00:00

"Acá la danza no es masiva porque la promocionan mal"

Acá la danza no es masiva porque la promocionan mal
La coreógrafa Ana María Stekelman ha sido probablemente, la primer artista que se interesó en fusionar el tango con la danza moderna. Ya lleva diez años dirigiendo su propia compañía, Tangokinesis, luego de una brillante carrera de bailarina y una productiva labor como directora del Ballet Contemporáneo del Teatro San Martín, cargo que ejerció en dos ocasiones. El 25 de julio a las 20.30, Tangokinesis estrenará en el Teatro Alvear «Operatango», con coreografía y dirección de Stekelman, y dos músicos en vivo: Julián Vat (saxo y flauta) y Ernesto Molina (bandoneón). Cabe recordar que la autora de «Tango, vals, tango» ha creado también numerosas coreografías para Julio Bocca y para diferentes ballets del mundo. Stekelman fue varias veces premiada por sus trabajos (incluidas sus coreografías para el film «Tango» del español Carlos Saura por las que recibió, en Los Angeles, el American Choreography Award) y ha participado con su compañía en los más prestigiosos festivales internacionales, como el de Avignon (Francia), y el American Dance Festival (EE.UU.). Tangokinesis intervino recientemente en un documental que realizó el cineasta argentino Edgardo Cozarinsky para el canal «Arte» de Francia. Pese a tan impresionante trayectoria, recién este año Ana María Stekelman pudo ver estrenada una obra suya («Aire de tango») en el teatro Colón.

Periodista: ¿Por qué llamó «Operatango» a su nuevo espectáculo?


Ana María Stekelman:
Cuando escuché el «Cessate, Omai Cessate» de Vivaldi, interpretado por el contratenor Andreas Scholl, me gustó mucho y decidí armar un espectáculo, a partir de esa cantata, con otras arias de ópera cantadas por él. Incluí tres arias de Haendel, una cantata de Vivaldi y un tema de Haydn. Como yo trabajo con mi grupo fusionando la danza moderna con el tango me interesó que estas arias de ópera convivieran con el tango en un mismo espectáculo.

P.: ¿Hay alguna idea rectora dentro de la obra?


A.M.S.:
No, no hay un tema específico, pero creo que la gente va a poder leer algunas cosas relacionándolas con lo religioso, con lo amoroso...

•Pionera

P.: Usted fue la primera en fusionar el tango con la danza moderna y su espectáculo «Jazmines» marcó un hito dentro de esta nueva tendencia. Todavía se recuerda su fogosa interpretación de «Malena».

A.M.S.:
Bueno, gracias. Esa fue la última vez que bailé, era el año '85 u '86, después me dediqué a formar este grupo que recién debutó en el '92. Ahora cumplimos 10 años, pero con otras características que las que mostramos en «Jazmines». Por empezar ahora se trata de un grupo consolidado y mucho más técnico. Lo que sucedió en «Jazmines» es que recién ahí empecé a incluir bailarines de tango [tuvo de partenaire a Miguel Angel Zotto], pero yo ya tenía una obra anterior, «Tango ragtime», que estrené en 1977 en el San Martín, donde ya había empezado a fusionar el tango y la danza contemporánea.

P.: ¿Nunca sintió nostalgias de volver al escenario?


A.M.S.:
No. Me gusta mucho más estar afuera. En los ensayos puedo llegar a bailar algo pero nunca es ese compromiso tan grande de estar frente a un espectador.

P.: ¿Los espectáculos de Tangokinesis tienen mejor recepción en el extranjero?


A.M.S.:
Recibimos muchas invitaciones de afuera, pero la recepción es muy parecida a la de aquí. Bueno... también pasa que en Estados Unidos nos aplauden de pie en todas las funciones. Pasan cosas así, pero en líneas generales despertamos el mismo entusiasmo. Acá la gente siente al tango como algo propio y afuera se fascinan con él y les gusta la fusión. Nosotros probamos este producto en lugares muy diferentes: Jerusalem, Lyon, Nantes... cerramos el Festival de Avignon, fuimos al Festival de Otoño de España, a Granada, a Lisboa, a dos Festivales en Estados Unidos muy importantes. Fuimos a Bogotá, a México... es decir, fuimos a muchísimos lugares donde siempre funcionó esta fusión.

P.: ¿No cree que a la danza le sigue faltando público en la Argentina?


A.M.S.:
Lo que le hace falta es un público más masivo. La danza recibe muy poco apoyo y no está bien promocionada, por lo tanto todavía no está instalada entre la gente. En Francia, por ejemplo, es al revés, la gente va a ver más espectáculos de danza que de teatro. Pero acá todavía no entró el hábito de la danza. Creo que el público está bastante atrasado en ese punto, sobre todo la gente joven.

•Milagro

P.: ¿Su compañía tiene algún tipo de subvención?

A.M.S.:
A mi compañía la subvenciono yo y mi manager, la verdad es que no tenemos ningún tipo de apoyo. Nos mantenemos de milagro y gracias a las giras por el exterior. A veces la Cancillería nos apoya, por ejemplo en el caso del Festival de Avignon nos apoyó el Teatro San Martín con Kive Staiff y también la Cancillería cuando estaba Renán. Son algunas personas y entidades las que te apoyan... también Diana Saieg en algún momento. Pero, en general, no hay apoyo. Todo es muy complicado, y más complicado aún es explicar cómo hace uno para que la compañía siga, porque hay períodos en los que no tenés trabajo y donde te dedicás a crear obras y a trabajar a fondo, pero sin cobrar un peso y eso trae muchas complicaciones. Entre otras cosas corrés el riesgo de que el grupo se desarme. Este año tenemos cuatro personas nuevas, porque la gente se va y lo hace por diversas razones: porque terminaron una etapa conmigo y no quieren seguir más o porque quieren ganar más dinero... Es muy complicado.

P.: ¿A la compañía no le resulta algo limitativo el nombre de «Tangokinesis»?


A.M.S.:
Yo comencé a investigar con algunos bailarines de tango y a probar cosas saliéndonos del tango, mezclándolo con otras cosas. No era que estábamos haciendo danza contemporánea y después apareció el tango. Fue al revés, el tango era lo que identificaba al grupo en ese momento, entonces no podía llevar otro nombre que Tangokinesis porque era eso lo que estábamos investigando. Hace diez años que empezamos. Por ahí es sólo una etapa, pero por ahora pareciera que es algo que va a durar, no lo sé, porque a mí me gustan muchas cosas, el teatro por ejemplo. A veces me gustaría intentar algo más teatral, pero por ahora no me animo.

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