18 de febrero 2002 - 00:00

Actualidad

* El dueño de Christie's (ver nota central), Francois Pinault, no es un advenedizo en el mundo del arte, se lo conocía antes de comprar la firma como un gran coleccionista de arte del siglo XX, desde el Impresionismo hasta las expresiones más actuales, además de muebles del siglo XVIII. En estos días acaba de anunciar que va a fundar su propio museo dedicado al arte contemporáneo en una de las islas del Sena, en una vieja fábrica abandonada. Christie's no gana dinero, pero lidera el 70% del mercado de Impresionismo, arte del siglo XX y contemporáneo. «El arte abre todas las puertas», suele decir un coleccionista argentino que posee obras de Gregor Schneider, compradas con buen ojo antes de su consagración en Venecia.
 
  
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Durante la Bienal de Venecia, un artista que trabajó sobre el consumismo y el concepto de las marcas, pegó por toda la ciudad carteles donde los negros de Sanegal vendían las réplicas exactas de las carteras de Prada, y frente a la vidriera de Prada.

«La diferencia esta dada en el aura que otorga el dinero, porque el precio real del objeto es el de los senegaleses que ganaron fama con sus minuciosas falsificaciones», comentó un artista entendido en marcas. «Es menor, pues se debe restar la ganancia de los de Senegal», le contestó un economista.
 
  
* El galerista Daniel Mamán reunió en una comida a coleccionistas, artistas y operadores del mercado del arte. Estaban Alvaro Castagnino, Cecilia Caballero, Nicolás García Uriburu, Isabel Laborde y Nora Correa, entre otros. García Uriburu comentó sobre el coleccionismo de arte precolombino, y el modo en que bajo ese rótulo se enmascaran algunos dealers que exportan piezas irrecuperables, y también sobre las dificultades que atraviesa su museo, rico en obras argentinas, auténticas rarezas sumamente codiciadas que pretendieron robarle.
 
* El nuevo presidente de la Comisión de Cultura de la Cámara de Diputados, Hugo Storero, envió una propuesta al presidente de la Comisión de Hacienda, Jorge Matzkin. Reclama que en el presupuesto se respeten los fondos que le corresponden por ley a los organismos descentralizados dependientes de la Secretaría de Cultura.
El objetivo es defender a los Institutos de Cine, Teatro, el Fondo de las Artes, la Biblioteca Nacional, el teatro Cervantes y la CONABIP.

* Pese a la recesión actual y justo cuando los museos deberían ofrecerse como espacios públicos de contención, que contribuyan a compensar el rigor de estas circunstancias, gran parte de los museos de la Ciudad de Buenos Aires impone el pago de entrada. Como el Museo de Arte Moderno, que cobra 1 peso el ingreso.

Pese a los esfuerzos de su directora, Laura Buccellato, el préstamo que ofreció el BID y la contribución del arquitecto Emilio Ambasz que donó los planos para que junto al Museo del Cine el MAMBA se convierta en un polo de atracción cultural, nada indica que las autoridades de la Secretaría de Cultura hayan iniciado alguna gestión.

* Chris Ofili, que figura en la subasta de Christie's es «una estrella de su generación» según algunos críticos, y monta sus pinturas sobre excrementos de elefantes.
Una de ellas, «Santa Virgen María», que muestra a la madre de Cristo rodeada de imágenes pornográficas, crispó la paciencia del intendente Giuliani que trató de clausurar la muestra «Sensation» cuando se exhibió en Nueva York.

* Los fans del arte contemporáneo aumentan vertiginosamente. El ejemplo más curioso fue el de un cardiólogo de Boston perdió el control y cometió un fraude. Su trabajo era comprar arte para una fundación médica, pero su pasión lo llevó al delito: comenzó a engrosar su propia colección. La corte lo sentenció a un año de prisión que ya se ha cumplido y ordenó rematar sus obras.

Así, una figura femenina de Kiki Smith en cuclillas, orinando, se vendió en el precio récord hasta la fecha para la artista de 230.000 dólares.
  
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Según Umberto Eco: «Una obra puede darme un universo de valores que yo considero negativos; en este caso puedo discutirla a un nivel político y moral y puedo rechazarla, criticarla, precisamente por que se trata de una obra de arte».

Eco niega que el arte contemporáneo pueda eludir la evaluación, «si el crítico es hábil».


* El retrato ha recobrado vigencia. En el Centro Cultural Recoleta, el 28 de febrero se inaugura una interesante muestra, «Reflejos de unos y de otros», de la pintora Cristina Ruiz Guiñazú, que radicada en París, presenta el mundo de sus recuerdos.

Borges, Piazzolla, Kuitca, Gardel, Seguí, su hija, Freud, entre otros, son los rostros que surgen de sus pinceles con notable espontaneidad.

Hace dos años, Ruiz Guiñazú, invitada por Diana Saiegh, exhibió su primera serie de retratos en la Casa Argentina en París.

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