5 de marzo 2001 - 00:00

"Al arte latinoamericano le falta más inserción"

Samuel Keller.
Samuel Keller.
Madrid - Mientras se apresta a abrir las puertas de su 32ª edición en junio, la Feria de Basilea ajusta los planes para desembarcar en territorio americano el 13 de diciembre. Considerada la más importante del mundo, la feria suiza es el espacio más codiciado del mercado del arte internacional, el que mueve más dinero. Sus programas y su diseño estructural, imitados en el mundo entero, son el modelo inspirador de las exitosas ferias internacionales como ARCO o Chicago, y por esta razón, su expansión transnacional a la ciudad de Miami es el comentario generalizado de los operadores del mercado.

De paso por Madrid para tomarle el pulso a ARCO, el joven director de Basilea, Samuel Keller, conversó con Ambito Financiero sobre la audaz y estratégica jugada que lo impulsa a inaugurar un nuevo enclave en Miami. La ciudad es un centro de gran poder económico, pero también, como observa Keller: «Aporta otros beneficios, tiene estupendas playas y buenos hoteles, museos y restoranes». Es decir, que el arte es el atractivo que convoca a los coleccionistas top, pero también los encantos turísticos del lugar. Ambos, arte y turismo, resumen en Miami la fascinación tan en boga del sabor latino que hoy atrae a los europeos.

Keller habló sobre sus contactos con las argentinas Diana Lowestein y Orly Benzacar, y puso el acento en las exigencias de calidad y la imagen de la próxima feria de Basilea, que superan las del común de los museos. Entre 900 galerías que aspiraban a presentarse, seleccionaron apenas a 260, y en sus espaciosos pabellones, uno dedicado al arte moderno y otro al contemporáneo, cada stand tendrá este año no menos de 60 metros de superficie, dimensión que permitirá un especial lucimiento de las obras.

Periodista: ¿Por qué les interesa Miami?

Samuel Keller: Se trata de un sitio estratégico, pues allí pueden coincidir visitantes de puntos tan importantes como EE.UU, Latinoamérica y Europa.

P: Según Roberto Matta, Miami es el ombligo de Latinoamérica.


S.K:
Sí, aunque creo que todavía no se conoce lo suficiente el arte latinoamericano. Presentar a sus artistas en ferias internacionales es la clave para lanzarlos a la vidriera internacional. La gente de Europa no ha visto arte latinoamericano, y mi intención es que la feria de Miami sea el sitio propicio para conocerlo. No existen en Latinoamérica suficientes museos y galerías, ni tampoco una gran estructura de promoción del arte, que recién comienza a forjarse. Por eso, es muy importante el trabajo que están realizando galerías como Ruth Benzacar, Diana Lowestein, Luisa Strina y Camargo Vilaca en estas ferias, porque ayudan a difundir a sus artistas, dado que son muchos los críticos y marchands que ven esas obras.

P: ¿Considera el arte latinoamericano como un producto exótico?


S.K.:
Mis conocimientos sobre el arte latinoamericano no son muy extensos, todavía. Sin embargo, me interesa aprender, y no porque sea exótico, sólo me importa lo que considero buen arte. No me gusta encasillar; el arte ya no es de aquí o de allá, es bueno o malo, y el arte latinoamericano es un buen arte que todavía no está visible.

P: ¿La estructura que llevarán a Miami será similar a la de Basilea?


S.K:
Sí. En principio, el criterio básico es calidad, internacionalismo y variedad, una constante que mantendremos en Miami, porque no nos interesa una feria masiva. Luego, estarán los espacios dedicados a las nuevas expresiones, como las secciones Cutting Edge y Project Rooms y el esquema de siempre. Pero tenemos algunas nuevas ideas.

P: Ese esquema resulta muy conocido, ¿ustedes lo crearon?


S.K:
Sí, y lo copiaron en todas las ferias del mundo. Pero no me importa, Basilea es la feria modelo, y eso nos impulsa a ser creativos, no a competir, pues cada una tiene su perfil y su público. Ahora inauguraremos el programa Arte sin límite, para brindarles lugar a artistas que no tienen galerías que los representen. Cada año contamos con una novedad, no descansamos nunca.

P: A ustedes les copian el menú completo.


S.K:
Hasta en los más mínimos detalles, como ARCO, que ahora otorga como nosotros, un «pase de honor» a algunos invitados especiales.

P: ¿Cuántas galerías presentarán en Miami?


S.K:
Será más pequeña que la de Basilea, tenemos el límite de 150 galerías como máximo, que serán elegidas por un comité de selección integrado por diez galeristas, quienes van a tener en cuenta la opinión de nuestras embajadoras en Latinoamérica, como Lowestein o Carla Camargo. En junio, cuando se reúna el comité, comunicaremos la lista definitiva de las galerías que irán a Miami. Pero vamos a ser muy selectivos, nuestro principal objetivo es imponer en América la reputación de calidad que tenemos en Europa. Es fácil abrir puertas a muchas galerías, pero queremos que la feria sea impecable, es lo que más nos importa.

P: No les va a costar demasiado, pues si algo caracteriza a Art Miami es la mezcla de arte de buen nivel con obras que mejor estarían en un bazar. No es una novedad decir que la calidad no es su fuerte.


S.K:
Yo no estoy aquí para hablar de la calidad de otras ferias. Pero es evidente, si considerara que Art Miami es una feria excelente, no se me hubiera ocurrido instalarme en esa ciudad.

P: ¿Cuál es la cifra aproximada de dinero que mueve cada edición de Art Bassel?


S.K:
No revelamos esos números. Ahora, calcule, hay galerías que llevan cuadros de Picasso o de Warhol que valen millones de dólares, y todas ellas desean regresar al año siguiente... Este dato me induce a creer que la feria debe ser un buen negocio para ellas.

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