18 de junio 2002 - 00:00
"Al público le llega, y eso es lo que importa"
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Paula Hernández
Paula Hernández: Primero nos quisimos dar una vuelta por los festivales y después nos falló el timing. Ibamos a salir con PolKa, atrás de «El hijo de la novia» y «Déjala correr», pero eso de «esperemos un poco que ahora está bajando la concurrencia» nos terminó jugando en contra.
Periodista: En festivales ganaron tres veces el premio del público (Amiens, Ourense, y Paris).
P.H.: Eso es muy interesante, porque para el público no hay otro tipo de valor que si le llegó o no le llegó. Eso, respetando, claro, los premios de los jurados oficiales, que nos eligieron como mejor película en Viña del Mar, Turin y Miami, y en todos Rita Cortese fue la mejor actriz.
P.: ¿Cómo la consiguió?
P.: ¿Qué la llevó al origen de este personaje?
P.H.: Hallar cosas en común en personajes inicialmente contrapuestos, por edad, origen, etc. Eso es algo enriquecedor para la historia, que habla de identidades, de búsquedas, lo mismo que los demás personajes, interpretados por Julieta Díaz, Martín Adjemian, y Héctor Anglada, personajes que también tienen su mundo, y sus búsquedas. E intento un final abierto, como la vida.
P.: Es curioso. Su protagonista mira hacia Italia, como la de «Un día de suerte», de Sandra Gugliotta, y todo se centra en un local gastronómico de barrio, como en «Bolivia», de Adrian Caetano.
P.H.: ¡Es cierto! Eso de Italia, a las dos nos pareció una coincidencia muy graciosa. Y la película de Adrian me encantó, pero creo que la mía tiene otra mirada, digamos optimista.
P.: ¿Cómo entró usted al cine?
P.H.: Cuando salí del secundario, como sabía bien inglés encontré un trabajo de asistente del director de arte de una producción norteamericana, «Naked tango». Estuve una semana a prueba y me quedé seis meses. Eso me abrió una puerta hacia un mundo que nunca había pensado conocer. Igual, no terminaba de entender el set. Entendí algo más trabajando en un telefilm de Robert Young. Entonces pasé a estudiar guión en la FUC y actuación con Agustin Alezzo, fui asistente de Jana Bokova, Betty Kaplan, Eduardo Mignogna y Eduardo Milewicz, hice publicidad con Carlos Sorin.
P.: Yendo por partes.
P.: Hablemos de su historia. ¿Disfrutó hacer la película?
P.H.: La pensé mucho, me gané un premio de 300.000 dólares del INCAA al mejor guión, y la hice sin problemas, en término y en presupuesto, con 350.000 cash. Todo bien. El problema fue que, por esas cosas del INCAA, las siete cuotas en que nos iban a pagar el premio se convirtieron en 17, obligándonos a tomar puentes financieros. Si llegamos a término fue gracias a la buena voluntad de técnicos, artistas, y proveedores como Nicolás Casolino, que nos dejaba la película a buen precio. En resumen, más allá de esos problemas, la disfruté. Y es la clase de película que a mí, como espectadora, me gustaría ver.
P.: Es decir...
P.: Ultima pregunta. ¿La vio Mijalkov?
P.H.: No en Mar del Plata, pero cuando fuimos a Moscú nos reconoció, y nos invitó a cenar. Como ve, esta película ya me dio muchísimas satisfacciones. Esperemos ahora que satisfaga al público local.



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