13 de febrero 2009 - 18:10

Alanis Morissette cautivó al público argentino

Alanis Morissette.
Alanis Morissette.
La cantautora canadiense Alanis Morissette colmó anoche el estadio porteño Luna Park para exhibir todo el poder de la canción que desarrolló en un concierto breve y certero que hizo las delicias de un público fiel.

Unos 90 minutos en que abordó 18 temas le bastaron para pintar un universo que ya plasmó en cinco álbumes y que la trajo por segunda vez a la Argentina.

Tras una excesiva demora -el recital pautado para las 21.30 recién comenzó a las 22.10- Morissette salió a escena y dispersó la inquietud de un estadio rendido a sus pies apelando a ese particular modo suyo de exhibir una calma rabiosa, una relajada tensión, un susurro que promete vendavales.

Aunque la excusa de esta visita es acompañar la salida de su más reciente álbum "Flavors of Entanglement", el repertorio escogido para su regreso a un país por el que antes pasó en 1999 se basó en un recorrido por estos 14 años de carrera musical.

La velada se inició con "Uninvited" y apenas recurrió en cuatro ocasiones a la novedad de la placa publicada en 2008 cuando entonó "Versions of Violence", el pegadizo "Not as we", "Moratorium" y "Tapes".

En el transcurso de la noche donde hasta se permitió un set acústico que subrayó el costado melancólico de su propuesta, la artista le hizo caso a los números de su historia y prestó enorme atención a las canciones claves de su exitoso disco debut "Jagged Little Pill" (1995).

De aquel CD que vendió 30.000.000 de copias en todo el planeta ofreció "All I Really Want", "Not the Doctor", "Head Over Feet", "You Learn", "Ironic", "Hand in my Pocket" y el hit "You Oughta Know" que marcó el punto más caliente y festivo de una propuesta que, por lo general, se paseó por otras sensaciones.

Al clima contenido del espectáculo le vino como anillo al dedo el recuerdo de "Supposed Former Infatuation Junkie" (su segundo disco, fechado en 1998) que visitó a partir de "The Couch", "Sympathetic Character", "So Pure" y "Thank U".

Apelando al efecto envolvente de su obra y contando con la complicidad de una audiencia que comparte esa propuesta estética, la guitarrista y cantante construyó un atractivo show donde el rock fue apenas un condimento dentro un torbellino de melodías y sentimientos.

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