30 de agosto 2005 - 00:00

Alas, en forma y más tanguero

Presentación de «Mimame bandoneón». Alas: G. Moretto ( piano), C. Riganti ( batería), A. Zuker (bajo) y M. Moretto (guitarras). Músico invitado: D. Binelli (bandoneón) (Teatro ND/Ateneo, 27 de agosto.)

Alas fue un trío emblemático de la década del '70. Aunque guardaba muchas diferencias en la instrumentación y en el armado de los temas con aquel movimiento inglés que se llamó «rock sinfónico», se lo englobó dentro de él. Porque también tenían puntos en común; muy especialmente el interés por la fusión -en este caso con el jazz y sobre todo con el tango-, la preocupación por los arreglos elaborados, las piezas de largo aliento y divididas en secciones, etcétera.

El primer disco del grupo («Alas»), fue publicado en 1976. Poco después grabaron el segundo («Pinta tu aldea») que sin embargo tuvo que esperar hasta 1983 para aparecer, cuando Alas ya no existía. Gustavo Moretto en teclados y vientos y Carlos Riganti en batería permanecieron durante toda la historia.

En cambio, el guitarrista y bajista Alex Zuker cedió su lugar, después del primer disco, a un joven Pedro Aznar. Pero además, por ese interés en trabajar alrededor del tango -al punto de que Astor Piazzolla se entusiasmó con ellos- convocaron permanentemente a bandoneonistas invitados, como Daniel Binelli, Néstor Marconi, Juan José Mosalini y Héctor Del Curto.

• Volver a vivir

Mucho tiempo ha pasado. Ahora, en tiempos de «revival», con canas y kilos de más, Alas volvió al ruedo. La primera reunión se produjo en 2003, otra vez con Zuker, con el agregado del guitarrista Martín Moretto y con Marconi en el bandoneón. Y tocaron en Estados Unidos -donde residen los Moretto- y en Buenos Aires. Ese volver a vivir trajo un disco nuevo («Mimame bandoneón») que acaba de aparecer, con esa misma formación de cuarteto, con Daniel Binelli como invitado y, cerrando el círculo, con Pedro Aznar a cargo de las mezclas. Y así acaban de presentarlo en el teatro ND/Ateneo.

El nuevo material, que se reprodujo en el teatro aunque en otro orden, rescata algunos temas del pasado en versiones revisitadas:
«Buenos Aires sólo es piedra», «Pinta tu aldea», «La caza del mosquito», «Silencio de aguas profundas», «Aire».

Pero también hay novedades, de la misma creación de Gustavo Moretto, como «Mimame bandoneón», «Dos mil uno» o «Marcia». Podría decirse que no hay modificaciones profundas en el lenguaje respecto de lo que hacían en otros tiempos.

En todo caso, sí puede observarse que están cada vez más cerca del tango y más lejos del rock, más ligados a lo acústico y más distantes de lo electrónico; y la cercanía con el estilo de
Piazzolla es ahora muchísimo más evidente. Y como siempre, conservan el placer por la música bien tocada, por el arreglo cuidado, por la complejidad de las formas.

En resumen,
Alas parece ser una formación que ha superado el paso de los años mucho mejor que otras bandas colegas.

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