28 de noviembre 2000 - 00:00

Alma y Vida se suma a la imparable moda "revival"

Alma y vida.
Alma y vida.
A principios de los '70, el rock argentino atravesaba una de sus épocas más gloriosas. Manal, Almendra, Sui Generis, Arco Iris y Vox Dei estaban en su apogeo. En medio de eso, en el marco de un ciclo rockero que tenía lugar los domingos a la mañana en el teatro Opera, debutó una banda que llegó para romper las estructuras clásicas del género.

Con una mezcla de rock y jazz y letras que marcaban un fuerte compromiso político, allí debutó oficialmente Alma y Vida. La formación original incluía a Carlos Mellino en voz, Carlos Villalba en bajo, Bernardo Baraj en saxo y flauta, Alberto Hualde en batería, Juan Barrueco en guitarra y Mario Salvador en trompeta -reemplazado, sucesivamente, por Gustavo Moretto y Osvaldo Lacunza.

Pasaron 30 años de aquel debut, y 10 desde su última reunión. Ahora, prácticamente con el elenco inicial -aunque con Marcelo Baraj en batería en lugar de Hualde-, Alma y Vida hará tres conciertos -entre el 1 y el 3 de diciembre-en La Trastienda.

«Hace tiempo que se venía charlando la posibilidad de volvernos a juntar -dice Bernardo Baraj, presente junto a Juan Barrueco en la charla con Ambito Financiero-, aunque era difícil hacerlo por los compromisos individuales de cada uno. Pero además, ahora había una particular demanda en la gente para que volviéramos.»

Periodista: ¿Qué papel jugó la radio «Mega» en la reaparición de grupos como el de ustedes?

Bernardo Baraj: Yo sé que ellos hicieron un sondeo de opinión antes de abrir esa radio y descubrieron que había un espacio vacante. De modo que es al revés: la reaparición de los grupos tiene que ver con que había una demanda, y la radio también se apoya en esa demanda.

P.: ¿Cuál es la necesidad de estos resurgimientos?

B.B.: Por un lado está la situación «revivalista», que tiene que ver con la música. Pero además creo que hay un deseo en la gente por retomar un momento de la vida del país y personal en el que las demandas sociales estaban encuadradas en un contexto diferente. Por supuesto, esta necesidad es aprovechada comercialmente, pero hay algo más.

Juan Barrueco: En aquella época no se hablaba de rock sino de «música progresiva», justamente porque era un movimiento que quería romper con las estructuras más triviales del negocio de la música. Lamentablemente, ese espíritu se ha perdido.

P.: ¿Cuál fue el aporte de Alma y Vida a aquel lejano movimiento de rock?

J.B.: Posiblemente las mayores novedades estuvieron en las letras, en el uso de los caños, en lo más jazzero.

P.:¿Cómo los encuentra a ustedes esta nueva unión del grupo después de tantos años?

J.B.: Con mucho entusiasmo, ensayando, con el placer de tocar. A cada uno le han pasado cosas en lo profesional y eso está presente en este Alma y Vida, aunque hagamos los mismos temas. Y, sin desmerecer a Hualde, es muy importante el aporte de Marcelo, el hijo de Bernardo, en la batería.

P.: ¿Siguen teniendo coincidencias estéticas después de tanto tiempo?

B.B.: Cuando formamos el grupo ya no éramos adolescentes, sino músicos profesionales con experiencias anteriores. Teníamos más edad que los integrantes de la mayoría de las bandas de la época. Igualmente, seguimos conservando aquella fibra adolescente y el apasionamiento que sentíamos en los '70 al tocar esta música.

P.: Dado que van a hacer los mismos temas de antes, ¿cuál será la novedad en este reencuentro?

J.B.: Siempre cambia algo. Es igual pero distinto. Los temas y el espíritu son los mismos pero habrá cambios en los arreglos. Además, todo lo que hemos vivido, todo lo que hemos hecho con la música en estos años, estará indudablemente volcado en el resultado.

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