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18 de octubre 2006 - 00:00

Andy García: "Sin Fidel, volveremos al pluralismo"

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Inés Sastre y Andy García en «La ciudad perdida», historia ambientada en la Cuba de los últimos años de Batista que lleva guión del desaparecido Guillermo Cabrera Infante.
Madrid (EFE) - Andy García ha cumplido un largo sueño, rodar «La ciudad perdida» («The Lost City»), un deseo que le perseguía desde que, a los cinco años, abandonó La Habana rumbo al exilio. Hoy, ante un Fidel enfermo, espera que su muerte «traiga, por fin, las promesas que hizo en su día la Revolución: democracia y pluralidad».

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Hace ya 16 años desde que el actor de «El Padrino III» y «Los intocables», que se ha labrado una carrera de estrella en Estados Unidos, soñaba con recrear la historia de la desintegración de una familia en los convulsos días en que Cuba pasó de la dictadura de Batista a la revolución comunista de Fidel Castro. Este es el eje de «La ciudad perdida», dirigida y protagonizada por García, con guión del fallecido escritor cubanoo Guillermo Cabrera Infante, que también debió exiliarse, y un reparto con nombres como los de Bill Murray, Dustin Hoffman o Inés Sastre.

Tras leer «Tres tristes tigres», Andy García tuvo claro que quería que el guión lo escribiese su autor, Cabrera Infante, quien había vivido aquellos bulliciosos años 50 en La Habana cuando era llamada «el París del Caribe» por su poderosa vida nocturna, cuyo eje era la música. Algunos compararon su ambientación con la que Francis Ford Coppola plasmó para la segunda parte de «El Padrino».

«Cabrera Infante escribió un primer guión de casi 350 páginas. Era como una Biblia y una obra maestra», comentó García, quien apunta que su película tiene muchos tintes autobiográficos: «Yo soy un producto de esa historia. Cabrera Infante me decía que él era mi sastre, y me hizo un texto a mi medida».

Tras dirigir varios documentales sobre músicos cubanos, entre ellos varios sobre Cachao, un gran estudio le propuso dirigir un film y García respondió que quería hacer «algo como 'Casablanca' o 'Doctor Zhivago' pero ambientado en la Cuba de los años 50. Un film épico de corte clásico, porque 'La ciudad perdida' es una trágica historia de amor imposible en tiempos convulsos, de cambio político», señala García, y agrega: «Esta es mi historia. Yo no quiero ser un exiliado, soy un exiliado político y en la película está mi amor y nostalgia de Cuba. Un amor imposible, por eso, al estar lejos, la llevo siempre conmigo por todo el mundo».

A pesar del nombre de García y el peso de las estrellas del reparto, tardó años en encontrar financiación: «Nunca te dicen las razones del rechazo, pero lo cierto es que en EE.UU. piensan que un film de temática latina no tiene mercado. Además, sospecho que creían que se trataba de una película política, cuando no es así porque si bien habla de un momento de cambio político, las motivaciones no son políticas».

Finalmente, logró el dinero. Sólo 30 millones de dólares y 35 días de rodaje. Pero, aunque su factura es de gran producción, y, a pesar de haber pasado por varios festivales norteamericanos,sólo ha conseguido un estreno comercial a pequeña escala.

Algo que no le impide decir que éste es «el trabajo más importante de su vida, además del de ser padre», apunta García, quien posó ante los fotógrafos con su hija Dominique, que interviene en el film. El actor opina que el cine americano no ha abordado apenas esos años de la historia de Cuba. «Y es importante hablar de ese tiempo, contar cómo fue (...) Se pueden hacer cuarenta películas con distintos enfoques, pero yo tenía que contar la historia tal como fue, desde distintos puntos de vista. Esa era mi responsabilidad».

Por eso, en «La ciudad perdida» narra cómo un cambio ideológico y político divide a una familia de clase media y a unos amantes: «Tanto los que se fueron de Cuba como los que se quedaron lo hicieron honestamente, respondiendo a una ideología. Lo que pasó luego es que esa revolución, que fue una revolución intelectual, promovida por las clases medias, rompió sus promesas de pluralidad y democracia».

Ahora, con Fidel enfermo, Andy García ve en su muerte la oportunidad de que aquellos principios de democracia y pluralidad se cumplan: «Lo que va a pasar es un misterio, aunque la esperanza no se pierde», apunta, para luego señalar que, como realizador, se ha inspirado «en todos los directores con los que he trabajado, y en ninguno en particular».

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