“Terminamos filmando en el balcón de la casa de Coppola y la fachada del piso en Libertador. Llegamos y estaba la mesa con quesito, picadita y en el medio, el jarrón. Todos querían foto con el jarrón”, cuenta Ariel Winograd, director de la serie “Coppola, el representante”, disponible desde hoy en Star +.
Con seis episodios de 45 minutos, la serie tiene a Juan Minujín como Coppola, a quien se ve entre su agitada vida privada con un trabajo de tiempo completo como manager que lo lleva a lidiar con las insólitas consecuencias de las acciones de Diego Maradona.
Completan el elenco Mónica Antonópulos como Amalia “Yuyito” González; Joaquín Ferreira como Poli Armentano; Santiago Bande como Coppola joven; Alan Sabbagh como Mariano; Yayo Guridi como Flaco Manguera, Teté Coustarot como ella misma; María del Cerro como Karina Rabolini; Federico Barón como Daniel Scioli; Agustín Sullivan como Carlitos Menem Jr.; Adabel Guerrero como Alejandra Pradón; Nicolás Mateo como Mariano Cúneo Libarona y Gerardo Romano como Monaldi, entre otros.
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Periodista: ¿Qué te atrajo de Coppola para hacer la serie?
A.W.: Me pareció interesante por lo que fue la década del noventa y pensarlo no sólo como el representante de Maradona sino como el representante de esa década. Conocemos lo que fueron esos años pero hay muchas generaciones que no, con todo lo que implicó. Desde “Cara de queso”, mi primera película situada en los ´90, me reconecté con esa época y ahora desde otro punto de vista.
P.: ¿Qué aspectos de la vida de Coppola se recrean?
A.W.: La historia de la serie parte de una investigación que hace un compilado puntual para conocer a Coppola, mas allá de las historias que uno conoce y tantas que están en Youtube. A partir de ahí se seleccionaron seis momentos de su vida y se transformaron en minipelículas, cada una con una estética y tonos completamente diferentes.
P.: ¿Coppola vio la serie?
A.W.: Coppola vio dos capítulos y se rió fuerte. El proceso fue libre, una vez que se arregló que se iba a filmar una serie sobre su vida no hubo ni un pero sobre no contar tal o cual cosa. Fue un proceso muy lúdico porque la vida de Guillermo Coppola tiene algo de mucha ficción y por otro lado de mucha historia, no es una serie que busca generar algún lío o aportar algún dato desconocido, sino que a partir de la información construimos una ficción.
P.: ¿Qué recuerda del rodaje?
A.W.: Fue uno de los rodajes mas divertidos de mi vida, nos reímos demasiado. Fue impresionante haber ido a filmar a Nápoles, fue una locura. Filmamos con la Ferrari que nos dijeron que era la original. Cuando empezamos la preproducción las cabezas de equipo nos juntamos con Coppola en la casa y queríamos tomar medidas para hacer la recreación de su casa. Terminamos filmando en el balcón de su casa real y la fachada del piso en Libertador. Llegamos y estaba la mesa con quesito, picada y en el medio, el jarrón. Después nos dimos cuenta de que no es que le regalaron un jarrón porque sí sino que él colecciona jarrones, en la casa había muchos diferentes y todos querían sacarse la foto con el jarrón. Era la piedra filosofal.
P.: ¿Era coleccionista desde antes o se hizo a partir de que una exnovia se lo regaló porque le gustaban las flores? Coppola contó que la conquistó tirándole rosas rosas desde un helicópetero…
G.C.: Es todo una gran fantasía, es como “El gran pez”, al final no importa si es verdad o no, sino cómo lo cuenta.
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