Pastorino: transformar la imagen convencional por el movimiento

Espectáculos

La exposición puede visitarse de manera presencial con reserva previa (no se podría apreciar online).

Fotos de paisajes, carreteras a la vera del mar, contrastes de cielos rosados y tormentosos, la noche estrellada. Leído así parecería un catálogo de imágenes de una muestra fotográfica convencional que el espectador recorre, puede alabar su técnica, y la idea de mímesis, pero al salir de la sala se parece a una más de tantas que se exhiben, ya sea de amateurs o de profesionales. No es el caso de Esteban Pastorino (Buenos Aires, 1972). A su fotografía hay que ir a buscarla, se requiere concentración y hasta un esfuerzo físico como es el caso de su actual exposición, “Una cartografía fotográfica”, en la recientemente remodelada Galería Del Infinito.

Es una instalación fotográfica que repta por el piso, paredes, columnas, un formato que siempre exigió “leerlo” como una foto panorámica en un backlight, o caja de luz; en este caso, muy angosta. Hay que acercarse, aguzar la visión para seguir el recorrido en el que “hay un tiempo extenso involucrado, tiempos largos de exposición que permiten fotografiar una zona amplia, una gran extensión de territorio, en una sola imagen”, según lo explica Vanesa Magnetto en el texto curatorial.

Pastorino logra conmover el punto de vista estandarizado del espectador, es una manera nueva de mirar que no responde, por ejemplo, a la captura del instante a la Cartier-Bresson, sino que lo que le interesa explorar es el carácter secuencial. No en vano alguien lo calificó de artista, inventor, ilusionista. Como inventor, desde su infancia, Pastorino realizaba maquetas de trenes, estaciones, pueblos, puentes, lagos, autopistas que no pertenecían a ningún lugar específico. Ya devenido fotógrafo, colgó una cámara en un barrilete para tomar fotos desde el aire lo que le permitió alcanzar una vista a vuelo de pájaro, de manera simple, confiable y económica. También construyó una cámara slit que montó en un automóvil y fotografió objetos en movimiento. Es famosa la toma del centro de Buenos Aires, recorrido iniciado en Moreno y la Av. 9 de Julio, la cámara que va rotando instalada en el portaequipaje Se logra así que haya muchos puntos de vista sin cortar, el Obelisco desde tres puntos de vista, la Catedral, la Casa Rosada, el Cabildo. Es decir, registrar un recorrido urbano en una sola imagen de la forma más extensa posible.

Este tipo de registro lo hizo también en Pekín y en Lituania, donde hay muchos tipos de arquitectura debido a las distintas ocupaciones, y en 2017 mostró en el Centro Cultural Recoleta la Maratón de Nueva York. Otra foto famosa de su serie Panorámicas es el Canal Grande de Venecia, glicée en backlight realizada en 2005. Pastorino ha recibido numerosos premios, entre ellos, Asociación Argentina de Críticos (2002), Fundación Antorchas (2004), Fondo de las Artes (2011),Konex (2012), año también en el que recibe la validación de Guinness World Records por crear el negativo fotográfico más largo. Diseñó y fabricó una cámara de cartón de 10X13 que monta y vuela en un cometa, en aviones, la aeronáutica es un hobby de toda su vida, y ahora con drones. El resultado es impredecible al no poder previsualizar lo que la cámara fotografía, es ésta la que define en forma activa la imagen resultante, contraponiéndose con la mirada del fotógrafo como variable definitoria de la imagen. De acuerdo al protocolo establecido, esta muestra puede verse de manera presencial pidiendo turno al 4813 8828 (Av. Presidente Quintana 325).

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