10 de julio 2002 - 00:00

Atractiva innovación de "El lago de los cisnes"

«El lago de los cisnes». Ballet en tres actos y epílogo. Mús.: P.I. Tchaikovsky. Coreog.: M. García y O. Salgado s/original de M. Petipa y L. Ivanov. Esc. y vest.: Prod. Teatro Colón, revisada por R. Reymena. Ilum.: F. Monti. Ballet Estable del Colón. Dir.: M. García. Orq. Filarmónica de Bs. As. Dir.: C. Calleja. (Teatro Colón. Repite: 11, 12, 13, 14, 16 y 17/7).


O bra clave de la historia del ballet y uno de los grandes trabajos de Tchaikovsky destinados a él, «El lago de los cisnes» se convirtió en un gran espectáculo gracias a Marius Petipa en colaboración con Lev Ivanov. La obra se estrenó el 15 de enero de 1895 y desde entonces es una producción obligada de todo gran conjunto de ballet que se precie.

La partitura de Tchaikovsky, bella como pocas, sirve para ilustrar contundentemente la historia del príncipe Sigfrido enamorado de Odette, la reina de los cisnes. Las alternativas de la acción conducen a una reflexión sobre el eterno conflicto entre el bien y el mal.

La versión que estrenó ahora el Ballet del Colón corresponde a su actual directora, Marta García, junto a Orlando Salgado, ambos formados en la Escuela Cubana de Ballet. Ellos han respetado en líneas generales los diseños originales de Petipa-Ivanov y han efectuado algunos pequeños cambios que no modifican la esencia del original y lo aligeran en duración y exposición de los conflictos. La propuesta invita a la polémica, ya que habrá quien prefiera la espectacularidad y la creatividad de la versión anterior debida a Jack Carter, que fue la que tuvo el Ballet Estable desde 1963.

A la realización actual no le falta belleza ni tampoco rigor. La compañía del Colón ha trabajado para su concreción y si bien todavía se observan algunos desajustes y desprolijidades por pulir, la totalidad posee brillo y altura clásico-académica, tal como fue pensada por sus creadores.

Carlos Calleja
logró una sensible ejecución al frente de la Filarmónica y Félix Monti fue el artífice de un esquema lumínico notable. Se utilizaron las escenografías de Dante Ortolani, modificadas en algunos aspectos, como asimismo el vestuario de MacDowell de la versión Carter, ahora bajo la denominación de Producción del Teatro Colón.

El complejo rol de Odette-Odile fue confiado en la première a Silvina Perillo, una genuina «étoile» del ballet argentino. Su enorme despliegue técnico (demostrado con amplitud en su variación del «Cisne negro») se unió a una sensible presencia escénica. Actuación delicada, intensamente dramática y técnica deslumbrante. A su lado, Jorge Amarante construyó un buen partenaire, aunque algo distante y poco eficaz en la variación del segundo acto. El resto de la compañía se mostró eficaz, aunque creemos que mejorará su desempeño en el transcurso de las sucesivas funciones. La magia de «El lago de los cisnes» y su mensaje esperanzador no han sido traicionados. Se impone el pulido de algunas interpretaciones para que el todo funcione con precisión.

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