A partir de ahí, el drama va abriéndose paulatinamente a la sonrisa, pero no tanto a medida que la protagonista y la nueva criatura empiezan trabajosamente a relacionarse, sino a medida que el relato entremezcla nuevos personajes, como la madre verdadera, su novio, sus galanes, la policía, otra vieja como la anterior pero con menos estilo, etcétera. Cada uno con su historia, y casi todos «ventajitas», desde el marido de la escritora, que vuelve atraído por la plata (profesión: crítico literario), hasta un falsificador que vende la maison de la mujer que lo mantiene.
En suma, los únicos más o menos decentes del film son
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