21 de febrero 2001 - 00:00

Atraen cuentos muy originales

Las formas de la telenovela
"Las formas de la telenovela"
Oscar Guillén, «Las formas de la telenovela» (Bs. As., Atril, 2000, 82 págs.)

Nacido en 1964 en Mendoza, Guillén, además del de periodista, ha tenido varios oficios; en cuanto a domicilios, vivió en Buenos Aires y en España y, dentro de esta, en las Islas Canarias, mereció del Fondo Nacional de las Artes una mención honorífica; «Animales mentales», que abre el volumen y es un cuento notable, obtuvo la segunda mención en el concurso Haroldo Conti, que organiza la provincia de Buenos Aires.

Lo digno de destacar es que Guillén es un cuentista original; y la originalidad, como bien se sabe, no es una virtud frecuente. Algunos cultores del género siguen con entusiasmo la huella de Poe; otros prefieren la tradición de Chéjov; lo cierto es que, salvo importantes excepciones, suelen leerse si no los mismos temas al menos las mismas fórmulas. Guillén, felizmente, rompe con la rutina.

Sus cuentos no son apacibles. La droga, la perturbación mental, el desencuentro, la soledad son temas que se reiteran. También reaparecen los personajes. El protagonista de «Animales mentales» -un personaje antológico-vuelve a mostrarse en «Nuestro pequeño Big Bang» y culmina, ahí, una parábola casi totalmente loca. Ovide, un hombre recio y gastado que remotamente evoca a algunos de los personajes onettianos, deja su impronta breve, pero también fuerte en «Abejas por todos lados»; su drama se hace explícito en «El dedo que apretó el gatillo».

Un aire común recorre a estos cuentos; es «lo siniestro» en el sentido freudiano, es decir, el horror en el marco de las cosas que nos son familiares. Intenso en «La mansión de los lagartos», difuminado en «Las formas de la telenovela», «lo siniestro» fluye en las historias del libro, hasta detrás de la risa. «Nueve cuentos para mujeres» se subtitula el volumen. No se comprende la exclusión masculina. Son excelentes relatos para todos.

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