27 de noviembre 2003 - 00:00

Aun fragmentado, atrapa Tarantino

Escena del film
Escena del film
«Kill Bill Vol.1-La Venganza» (EE.UU., 2003, habl. en inglés y japonés). Dir.: Q. Tarantino. Int.: U. Thurman, L. Liu, D. Hannah, D. Carradine, S. Chiba, M. Bowen, V.A. Fox, M. Parks, Ch. Kuriyama.

S egún Francois Truffaut, «una sola escena memorable puede justificar toda una película». Esta idea parece hecha a medida de «Kill Bill», cuya primera mitad incluye cerca de una docena de escenas memorables. La cita no es gratuita: «Kill Bill» cuenta una historia similar a la de «La novia vestía de negro»: igual que Jeanne Moreau en 1968, la boda de Uma Thurman se frustra en forma violenta. Tras sobrevivir milagrosamente a la masacre perpetrada por sus ex compañeros en el negocio del asesinato profesional, la protagonista despierta de un largo coma decidida a vengarse de los responsables de su luto.
Con un poco de cinismo se podía suponer que la tesis de
Truffaut es perfecta para defender todo film desparejo o imperfecto. Lo que lleva directamente a otra cita célebre del periodista/ cineasta, Carl Theodore Dreyer: «Lo imperfecto está vivo», sólida excusa que permite defender casi cualquier cosa, exceptuando a algo que es una perfecta película por la mitad (recuérdese que la empresa Miramax dividió el film de Quentin Tarantino para estrenarlo como si fueran dos).

Si las dos «Kill Bill» conformaran una obra maestra, entonces el «Volumen 1» sería un raro caso de media obra maestra, pero sin ver la segunda parte, no se puede saber; por ahí, es pésima y ni vale como divertimento frívolo, o quizá el guión da un par de giros inteligentes, y de golpe, las masacres karatecas alcanzan una imprevista dimensión metafísica e intelectual.

•Duelos

Por ahora, no queda otra que disfrutar de las bondades de esta media película. Son muchas las escenas que harán las delicias de los fans del género, como el duelo suburbano entre La Novia y su vieja colega Vernita ( Vivica A. Fox), o la biografía animada de la reina de la yakuza, Lucy Liu. Aun los tiempos muertos y agregados evidentes posteriores a la división nunca dejan de ofrecer algo entretenido, y cuando La Novia empieza a dar con sus enemigos, parece que esta media película va a arder como el mejor film chino o japonés de karate, samurais, yakuzas o kung fu. Y por momentos, lo hace, sólo que cuando se queda corto, la falta de audacia resulta más frustrante que la división en dos partes, el intervalo de meses y todas esas cosas. Pero, por más horrible y poco elegante que sea, esta división será solo una anécdota dentro de unos meses, cuando las dos partes de «Kill Bill» puedan ser vistas en una sola sesión de video o DVD). En cambio, la lenta y minuciosa construcción de una masacre vengativa, que de golpe pierde toda su fuerza en el momento más sanguinario por un absurdo virado a película blanco y negro, es totalmente indigno de los films de King Hu, Shintaro Katsu, Sergio Leone y Sonny Chiba que Tarantino pretende -y a veces logra-homenajear. Si tal cobardía no se repite en la segunda mitad, y si algún detalle aporta el tono metafísico que necesita toda obra de arte, entonces, quién sabe, hasta esta gaffe pueda ser perdonada. Si no, habrá que recordar la sabiduría de John Woo: «Mis villanos siempre visten de blanco, para que se vea bien la sangre cuando los matan».

D.C.

Dejá tu comentario

Te puede interesar