16 de octubre 2002 - 00:00

Aunque algo confusa, interesa "Cuerpos"

«Cuerpos», de J. Saunders. Adaptación y dir.: P. Palmer. Esc.: M. Valiente. Int.: P. Palmer, R. Berco, R. Saiz, G. Molinelli (Teatro Del Nudo.)

D os matrimonios de amigos han atravesado problemas de relación simultáneamente. La infidelidad (es decir e intercambio de parejas) se produce de pronto, casi espontáneamente, favorecida por la cercanía. La amistad se rompe y dejan de verse.

Después de varios años, las dos parejas vuelven a encontrarse. Al principio tratan de comportarse como si nada hubiera pasado, como si cada uno de ellos ignorase la traición de los otros. Pero, poco a poco, el alcohol baja las barreras y se produce el enfrentamiento. Cada uno expresa sus razones, más para aclararse a sí mismos que para disculparse ante el resto. Pero la discusión no hace más que confundirlos. ¿Qué buscaban en ese intercambio? ¿Por qué después de tantos años de amistad compartida serenamente y con franqueza se traicionaron entre ellos?

Las razones se les escapan, el comportamiento no responde a la lógica. Tal vez, simplemente, los cuerpos se han impuesto sobre el razonamiento y han obrado por su cuenta, arrastrándolos, haciendo prevalecer los deseos sobre las convenciones. Pero, además de eso, el trato con la nueva pareja les hace descubrir que existen entre ellos ciertas afinidades insospechadas. Uno de los matrimonios iniciales logra sortear mediante la terapia los problemas que lo aquejaban, puede reconstruir su vida, perdonarse y entenderse nuevamente. El otro, a pesar de seguir su rutina conyugal, no logra entenderse.

La obra de James Saunders es compleja y se interna francamente en el psicoanálisis, al que adhieren los componentes de la pareja que logra rescatar su vínculo, pero los otros abominan. El enfrentamiento asume más la forma de un debate intelectual que la de un conflicto personal.

Patricia Palmer
adaptó la obra y asume también la dirección además de interpretar uno de los roles. El resultado es confuso y la pieza no está desentrañada. Resulta por momentos demasiado discursiva y farragosa, y el carácter de cada uno de los personajes no está dibujado con la precisión necesaria.

Pero, aun así, el espectáculo resulta interesante y es promisorio que el público pueda acceder a un autor distinto, con nuevas ideas y un modo propio de plantear las situaciones. Desde la dirección, Palmer se decidió por una puesta acertada, aunque nuevamente descuidó el rubro escenográfico.

Son correctas las interpretaciones de
Gabriel Molinelli y Roberto Saiz y convincente la labor de Roxana Berco. En el caso de Patricia Palmer, asume demasiadas responsabilidades y eso afecta un tanto su trabajo como actriz, aunque su profesionalismo es innegable.

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