Avatares de la TV

Espectáculos

  
  • Nada dijo Marcelo Tinelli sobre la multa por el baile prostibulario de Nazarena Vélez en el caño pues el programa se graba los lunes y algún otro día que varía según la semana. Considerando lo que factura «Showmatch», los 400 mil pesos de multa son una bicoca. Tampoco se explayaron demasiado sobre el tema de las sanciones del Comfer los suplementos de espectáculos del monopolio, «Clarín» y «Pagina 12», pues protegen a Tinelli y su desempeño en «Canal 13». El baile en el caño el miércoles con Nina Peloso, Paula Robles y Florencia de la V como azafata tuvo más rating (36.4) que la espumante Vélez en topless (35.7). Si bien varios imaginaban que «Bailando por un sueño» devendría en « Bailando por un caño», ayer circulaba por «Ideas del Sur» la posibilidad de adoptar para las semanas próximas el estilo « Aerobicstriptease», que mezcla la aeróbica con la danza de los strippers que tiene a Carmen Electra entre sus cultoras.

  • El miércoles Peloso lució enterito de gatúbela sadomasoquista y le propinó un par de chirlos a su pareja de baile, mientras alternaba con piruetas en el caño ante la mirada de su marido, un prolijo Raúl Castells, que aplaudía desde el público. Luego ambos llamaron a votar por el partido del piquetero en las próximas elecciones a Presidente, lo que fue seguido por la evaluación del jurado al «poledance» de la piquetera.   

  • Las jurados Moria Casán y Graciela Alfano prometieron que tendrán su baile del caño pero pidieron tiempo para ensayar, con lo que se espera el show para el lunes. Alfano, que ya no recomienda a las amas de casa dialogar con las tostadas y la manteca, ahora en «Mañanas informales» de Jorge Guinzburg les sugiere la experiencia del caño. Ayer a la noche hubo un respiro con el partido de Boca por la Copa Libertadores, pero hoy a la noche volverá el caño con las participantes que quedaron pendientes, Carmen Barbieri y Juana Repetto, entre otras, aunque esta última pasó ayer por la guardia de traumatología, víctima de los dolores por el ensayo. Otra que estuvo traumatizada fue Victoria Onetto, a quien parecen temer por su mal carácter y pretensiones de diva (camarín propio, maquilladora propia, malos modales). En cambio a la Robles la definen como la más amable.

  • El debate sobre las multas del Comfer a «Showmatch» tuvo un caluroso capítulo en las radios. Por caso, en «Basta de todo» de Matías Martin, el co-conductor Gabriel Schultz, también conductor de «TVR», discutía con su compañero Massa Alcántara. ¿Por qué es más condenable el show pornográfico de Nazarena Vélez en «Bailando por un sueño» que su repetición en, por caso, «TVR»? Hacían alusión además a la presencia de niños en el estudio de Tinelli durante el striptease de la Vélez, y decía Alcántara que muchas veces, en el estudio de «TVR», también había chicos viendo el contenido no apto para menores. En «TVR» emitieron el sábado actos de discriminación de parte de Susana Giménez a Carlos Tévez («No sos negrito mi amor, sos más blanco que yo») o en «Intrusos», Rocío Marengo a Amalia Granata : «No puedo hablar con alguien de diferente clase social». ¿Habrá multas del Comfer por discriminación?   

  • Raro lo de Mirtha Legrand con críticas sistemáticas a la emisora donde tiene espacio hace años, «América». Se quejó esta semana porque el salón donde había sido el Martín Fierro era un «galpón que no estaba en condiciones para la entrega», pero al día siguiente salió a pedir disculpas «si alguien se ofendió». Sensato si recuerda que «La Rural» es propiedad de Francisco de Narváez, también dueño de «América». Tal vez siga enojada por no haber conducido el Martín Fierro.

  • Esta semana Legrand invitó a los candidatos a Jefe de Gobierno, a quienes mezcló con farándula; por caso, le pidió a Jorge Telerman que la acompañara en la mesa junto a Laura Fidalgo y periodistas de chismes, mientras el miércoles le tocó el turno a Daniel Filmus. Eso sí, Pablo Echarri tuvo su almuerzo «a solas». Echarri se afeitó la barba («Estás más limpio» dijo Legrand) y discurrió con ella sobre su intención de hacer teatro en una producción de Carlos Rottemberg, seguramente para el «Multiteatro». También se entusiasmó con la TV pero sólo para protagonizar la adaptación de un clásico, como fue el libro de Alejandro Dumas, «Montecristo».   

  • «La Liga» pierde con un Ronnie Arias que solía ser cronista de episodios exóticos y movilero en reuniones de la farándula mientras ahora pretende hacer de periodista comprometido y revelador. No convence que los conductores primero se disfracen de travestis y revoleen la carterita en Palermo para luego analizar el calentamiento global y el Protocolo de Kyoto. Esto último lo hace Al Gore, vicepresidente ocho años de Estados Unidos, en el documental ganador del Oscar «Una verdad inconveniente». Pero María Eugenia Olivan, creada por Jorge Lanata, el mencionado Arias o el actor Osky Guzmán, no resultan creíbles. Siguen la línea morbosa de destape del submundo iniciada por Juan Castro, seguida por Gastón Pauls y explorada bien por Daniel Tognetti o Rolando Graña. Pero los conductores de «La liga» no aportan novedades y se volvieron pretenciosos.

  • Pacho O'Donnell pidió derecho a réplica en el programa de Santo Biasatti, «Otro tema», por TN. Discurrían sobre el eterno conflicto del personal técnico del Teatro Cervantes, que deseaba ser « artístico», lo que José Nun les reconoció, además de subirles el sueldo 50 por ciento. O'Donnell defendía su gestión al frente de Cultura en 1993, recordaba que el Cervantes no era autónomo, apuntaba que los ingresos de boletería iban a Rentas Generales antes de que él llegara y también se jactó de subir el presupuesto. Pero Osvaldo Quiroga, en una posición muy oficialista, retrucaba con las frases habituales: «la década más corrupta de la historia», «el gobierno más corrupto de la democracia» y la «vergonzosa vida cultural durante aquellos años». ¿Había baile del caño en aquellos años?
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