9 de octubre 2006 - 00:00

Bailarines y sus dobles protagonizan gran show

Aunque tenga puntos encomún con «De la Guarda»y «Fuerzabruta», el arte deBrenda Angiel demuestrauna personalidad propia.
Aunque tenga puntos en común con «De la Guarda» y «Fuerzabruta», el arte de Brenda Angiel demuestra una personalidad propia.
«Air condition». Dir. artística y coreografía: Brenda Angiel. Int.: A. Armas, P. Carrizo, V. Finkelstein, L. Haedo, M. Minguez, A. Navarro, C. Tziouras. Músicos en vivo: J. Arcangeli, M. Ghersa, J. Apestequía. Diseño de luces: M. Alvarez. Diseño de vestuario: P. Belmonte, P. Ledesma y R. Fischerman (Ciudad Cultural Konex).

Estrenada el año pasado en el American Dance Festival, «Air condition» se presentó durante 2005 en Nueva York, La Haya y Austria, y llegó un año más tarde a su país de origen, Argentina. Su directora, Brenda Angiel, es una reconocida especialista en la danza áerea, dicta cursos en el Centro Rojas y cuenta con escuela propia.

Su incursión en danza aérea puede confundirse con algunos rasgos de «De la Guarda» o «Fuerzabruta» aunque su mayor mérito está justamente en los puntos diferenciales que dotan a este grupo y espectáculo de fuerte personalidad y no lo encasillan en mero desprendimiento de nada de lo ya visto.

El show comienza con una imagen que, aun desde la primera fila, se jura es una pintura, por su quietud y su perfección. Las luces la iluminan, la invaden, y comienza el movimiento armonioso por parte de bailarines que jamás vuelve a detenerse. Esos cuerpos colgados de arneses se van transformando en manchas coloridas que se funden entre sí y se repelen. Penden como renacuajos y pasan del cubismo estático a la rendondez, valiéndose de contracciones musculares extremas a cada golpe de musical.

La banda en vivo alterna una base electrónica con percusión, contrabajo, guitarra, bajo y hasta metalofón, siguiendo un ritmo tribal. Así como pasan de lo primitivo a lo elaborado, las formas mutan de embrionarias a adultas. Divierten tres bufones cirqueros colgados del techo, cuyas patas son protagonistas en el inicio y luego desplazadas por una danza de pelucas ondultantes cabeza abajo. También inquietan esas dos mujeres con luz negra, como hadas posmodernas.

Si bien se goza más de las coreografías que aprovechan el vuelo más que aquellas en las que domina el cuerpo arrastrado, cautiva la mixtura de mujeres volando en rojo y hombres arrastrándose en su búsqueda.

Lo mejor sin duda es el número de tango aéreo, que irradia la sensualidad del 2 x 4 y lo fusiona con la fantasía de esos bailarines de milonga que tantas veces parecen volar. Aquí vuelan en serio y, mientras se funden en besos, abrazos y caricias aéreas, regalan una milonga flotante tan bella como pocas veces se ha visto.

Otro gran momento es del «caleidoscopio» con bailarines reales superpuestos con otros virtuales, gracias a las imágenes digitales proyectadas sobre ellos mismos. Se construye un mundo en el que ellos y sus dobles se confunden. Lo real y lo estroboscópico tienen la misma importancia. Lo virtual es poco sin lo real y viseversa, mientras parecen átomos en una ciudad digital.

El nivel técnico es impresionante. No debe olvidarse a los técnicos de seguridad llamados «riggers», sin los cuales sería imposible que los artistas «volaran» en arneses. Fuera de escena, esos hombres sostienen a los bailarines de las sogas y los dotan de la altura y velocidad con la que deben desplegar su arte.

«Air Condition» propone una nueva naturaleza coreográfica y demuestra verdadera producción, desde la música original hasta el deslumbrante vestuario, puesta de luces y, lo mejor, la coreografía y destreza en sus intérpretes. Para verlo hay que apresurarse pues ofrece sólo doce funciones en el Centro Cultural Konex.

Dejá tu comentario

Te puede interesar