23 de marzo 2004 - 00:00

Baliero fue modelo de arquitecto

Horacio Baliero
Horacio Baliero
Horacio Baliero (1927-2004), fallecido el 26 de febrero pasado, fue un modelo de arquitecto, respetuoso de los valores éticos de su profesión y, sobre todo, maestro de varias generaciones. Así lo expresaron Rafael Viñoly y Jujo Solsona, cuando los tres recibieron los Premios Vitruvio. Baliero desarrolló una actividad integral: realizó viviendas y museos, pero también muebles y proyectos urbanos, al mismo tiempo que ejerció la docencia.

Graduado en la Facultad de Arquitectura (UBA), en 1953, inició allí su labor docente, como Profesor Adjunto de «Composición Arquitectónica» (1963-1966). En los años ochenta, con el regreso de la democracia, fue profesor titular, por concurso, y Profesor de Posgrado, desde 1986. Fue director del departamento de Arquitectura, en el período 1983-1989, y jurado de Concursos para Profesores en 1995.

Relacionado con esta actividad, participó como invitado, en el Congreso sobre Enseñanza y Escuelas de Arquitectura realizado en París en 1987. «El hábitat (espacio vital) es el que debe adaptarse al entorno (condiciones ambientales), el hombre (individuo o usuario) debe disfrutar del resultado de esta relación», fue uno de sus conceptos, que desarrolló en Clínica de Arquitectura-Modos de vida, en un taller, en septiembre de 2002.

Junto con los arquitectos F. Bullrich, J. M. Borthagaray,A. Casares,A. Cazzaniga, G. Clusellas, C. Córdova, J. Goldemberg y E. Polledo, fue socio fundador del OAM (Organización de Arquitectura Moderna), en 1950. La arquitectura de Baliero se caracterizó por el uso de recursos simples y austeros. «Siempre pensé que había que trabajar con la menor cantidad de materiales posible. En mis obras siempre tengo un tipo de material básico que es preponderante. En mampostería, los ladrillos, por sobre todas las cosas por el mantenimiento casi nulo que necesita. Claro, en ciertas circunstancias puede resultar agobiante. Es ideal para grandes superficies».

Ganó concursos internacionales y construyó obras como el Colegio Mayor Argentino, en Madrid, y el Cementerio Israelita de Mar del Plata, así como un museo público que quedó inconcluso en Costanera Sur. También obtuvo el Primer Premio para el Country Club Hebraica, Pilar, 1963. «Toda la estructura -señaló acerca del Cementerio-está hecha sin vigas y el agua desagua por el centro aprovechando las pendientes. Son dos generatrices que le dan esa forma albeolada pero que está hecho con tramos rectos, por eso se ven las tablas en el hormigón».

Una de sus obras, en la que estuvo asociado con Juan Manuel Borthagaray y Carmen Córdova, fue paradigmática: el Colegio Mayor Argentino, emplazado en al Ciudad Universitaria de Madrid. Ganadores del certamen nacional convocado en 1964, por el Ministerio de Educación, lograron una obra arquitectónica de sorprendente calidad.

Es de destacar la intención de crear un continuo casi natural en el desarrollo y relación de los espacios internos y externos. A la imagen claustral de las plantas, se opone el juego escalonado de las terrazas, que vincula sin interrupción los distintos espacios, creando un verdadero paseo arquitectónico que se prolonga en el jardín. De este modo, las plantas del edificio resultan dotadas de doble acceso: uno formal, a través de las circulaciones interiores; otro, informal, a través de las terrazas y el paisaje. La totalidad de los muebles, excepto las butacas, fue diseñada por los arquitectos.

El escultor
Enio Iommi diseñó los ornamentos del oratorio. Baliero y Córdova han relatado que el cambio más importante entre el proyecto y la realización «se produjo en los materiales y, por ende, en el aspecto general de la obra, ya que el revoque exterior originalmente pensado, se cambió por ladrillos a la vista, y el tejado de aluminio anodizado cobrizo, también por ladrillos». Los motivos fueron técnicos y estéticos, añadían: el ladrillo soporta mejor el riguroso y extremo clima de Madrid. «En rigor -habían señalado-, llegamos a lo mismo que desde hace siglos, pero pensamos que así ganamos en unidad y contundencia expresiva».

Baliero
fue miembro fundador de la Editorial «Nueva Visión» (1950) y dirigió la revista, en el período 1956-1959. Estuvo a cargo de las ediciones Colección de Arquitectura y Colección Historia de la Arquitectura, entre cuyas publicaciones se incluyeron Walter Gropius y el Bauhaus (Giulio Carlo Argan) y Frank Lloyd Wright (Enrico Tedeschi). Dirigió el equipo de investigación sobre «La vivienda de interés social en la Argentina», y la correspondiente publicación, el libro «Del Conventillo al Conjunto Habitacional».

Entre sus escritos, se destaca el libro « Arquitectura. La Mirada desde el Margen», de 1993.

El Colegio Mayor de Madrid integró la muestra itinerante expuesta por el Centro de Arte y Comunicación (CAYC), en Madrid (Palacio Linares), Venecia (Bienal), París (IFA, Instituto Francés de Arquitectura) y San Pablo (Bienal de Arquitectura). «Creo en una estética de lo necesario. Si en la entrada de una casa hay que poner un toilette y un lugar para colgar paraguas, - sostuvo-lo que no podemos hacer es ignorarlo, esquivar ese lugar. Hay que hacerlo de la manera más estética posible».

Entre otras distinciones, recibió el Premio del Fondo Nacional de las Artes, 1996, y el Premio Konex de Platino 2002, cuyo jurado integraron, entre otros, sus colegas
Clorindo Testa, Justo Solsona, Berto González Montaner y el autor de esta nota.

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