Pocas veces se vio una película tan irritante como ésta: cada nueva escena ofrece una versión más elemental y obvia; o el sargento odiaba al teniente por gay, o estaban mezclados en tráfico de drogas, o son todos corruptos.
Cada nuevo «racconto» está filmado al mejor estilo
Cuando el espectador ya odia a muerte la película, dos nuevas vueltas de tuerca le dan sentido a este
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