Una denuncia contra Bob Dylan oscureció film y discos nuevos

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El documental "Odds And Ends" tuvo un estreno online y se frenó su distribución. El viernes salió su nuevo box set.

Este año se están celebrando los 60 de carrera de Bob Dylan, aquel joven que apareció en los sótanos del Village de Nueva York a principios de 1961, cuando aún no había cumplido los 20 años, y apenas demoró unos meses en revolucionar la música popular de los Estados Unidos. Seis décadas después de la grabación del primer demo de “Blowin’ In The Wind”, Dylan lanzó el viernes pasado una nueva entrega de sus box sets que provienen de grabaciones piratas, “Spring Time In New York: The Bootlegs Series Vol. 16, 1980-1985”, con versiones inéditas y actuaciones en vivo de la última parte de su “período cristiano” que culminó con el álbum “Shot of Love”. El box set de cinco discos estuvo precedido por el estreno de una película documental. “Bob Dylan: Odds and Ends” que Columbia Records, hoy parte de Sony, produjo como una manera de publicitar los últimos lanzamientos de la serie de “bootlegs” de Dylan, que vienen apareciendo entre una y dos veces por año.

Este documental de casi dos horas de duración dirigido por John Hillcoat, el realizador del film apocalíptico con Viggo Mortensen “El camino”, y Jennifer Levbeau, hasta ahora productora de otros documentales de Columbia Records como “Trouble No More”, también sobre Dylan, o “The Harmony Game”, sobre los 45 años del legendario disco de Simon & Garfunkel “Bridge Over Troubled Waters” tuvo un estreno online el pasado 18 de julio aunque luego careció de distribución, algo que tal vez pueda explicarse por la denuncia ingresada el 13 de agosto en la Corte suprema de Nueva York por una mujer de 68 años, llamada sólo J.C., en la que asegura que Dylan la maltrató y abusó sexualmente de ella durante un período de 6 semanas en 1965, cargo que los voceros del cantante y ganador del Premio Nobel de Literatura negaron y, según dicen, demostrarán su falsedad en los tribunales.

Este documental comercializado por Amazon y que en algún momento será incluido en su plataforma Amazon Prime es uno de los mejores realizados sobre los primeros años de la carrera de Robert Zimmerman, el verdadero nombre de Dylan, desde su irrupción en el barrio bohemio por excelencia de Nueva York hasta la grabación de “Blood On The Tracks” en 1974.

En el film el mismo Dylan apenas tiene tres o cuatro intervenciones en entrevistas actuales, ya que el fuerte son los reportajes actuales y de archivo a personas esenciales en su carrera, como su descubridor y primer manager Roy Silver (”un buscavidas que hablaba rápido y siempre quería hacer algún negocio”, según el cantante) o el director de cine Jerry Schatsberg y otros responsables de las fotos de las portadas de sus álbumes más revolucionarios, “Bringing All Back Home”, “Highway 61 Revisited” y “Blonde on Blonde”, el primer disco doble de la historia del rock.

Justamente este período entre 1965 y 1966 en el que Dylan sorprendió a su público al electrificar su música y transformarla desde el folk al rock es uno de los momentos culminantes de “Odds And Ends” ya que describe como nunca se había hecho las reacciones hostiles del publico durante una gira interminable por los Estados Unidos y Europa, en la que Dylan reaccionaba con espíritu casi punk a los constantes abucheos –que en algunos casos, como en Inglaterra, incluía grupos organizados que les pagaban a los fans de Dylan para que no fueran a su concierto.

Inéditos

Entre el material de archivo de esta gira hay escenas como un show en París en el que, para irritar más al público, Dylan hizo colgar una bandera gigante de Estados Unidos en el escenario y se pasó casi 20 minutos simulando que afinaba su guitarra acústica, mientras decía cosas como “ven, esto con mi guitarra eléctrica no pasa”. Todo había sido filmado para una película estilo “cinema verité” que Dylan quería hacer él mismo, por lo que no tiene nada que ver con lo ya visto en el clásico documental “Don’t Look Back” de D.A. Pennebaker.

“Bob Dylan: Odds and Ends” también incluye la grabación en Nashville con Johnny Cash y hasta un corto promocional de la industria discográfica de 1964, recomendando el sonido mono y asegurando con técnicas didácticas que “los discos stereo sólo un fraude para cobrarlos más caros” y que “el estéreo puede dañar el cerebro de los adolescentes”. También incluye un segmento que es casi un mediometraje aparte dentro del film, la historia de “The Basement Tapes”, el disco doble grabado en 1967 junto a The Band con la consigna de “qué tal si grabamos algo que nadie quiera editar”) y que sólo se conoció en sus versiones piratas durante años, dando el verdadero punto de partida a esta industria ilegal.

Al lado de la riqueza de la música de esta primera década en la carrera de Dylan, los cinco discos languidecen un poco ya que registran rarezas de la que suele considerarse la etapa menos interesante en la carrera del autor de “Like a Rolling Stone”. Tal vez por eso los hallazgos más interesantes son los covers hasta ahora poco conocidos, como “I Whish It Would Rain” del grupo soul de The Temptations, “Let It Be Me” de los Everly Brohers o las extrañas variaciones sobre música gospel como una versión rockabilly del tradicional “Jesus Met The Woman At The Well”. Pero más allá de que discos de los 80 como “Shot Of Love” no pueden compararse con clásicos como “Highway 61 Revisited”, no deja de tener sus momentos, que aquí se refuerzan con sorprendentes duelos de guitarras eléctricas entre virtuosos como Mark Knopfler, de Dire Straits, el ex Rolling Stone Mick Taylor, y el cantante folk Bob Dylan, que a esa altura ya sabía cómo rockear a lo grande sin que nadie se queje.

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