Actuación de Mabel y Los Inmaculados. Con Maby Salerno (canto), Andrés Genín (percusión), Jape Ntaca (guitarra eléctrica), Mariano Gaitan (percusión, saxo), Pablo Memi (contrabajo), Eduardo Piva-Strauss (teclados), Pablo Rojas (percusión) y Pablo Fortuna (saxo). Invitados: Poli Bronner, Carlos Casella y Federico Figueroa. (La Matriz, todos los viernes). Mabel y Los Inmaculados retoman, de algún modo, la propuesta estética que hicieran popular hace ya tiempo Los Amados. El objetivo es partir del bolero y de la canción romántica centroamericana de principios o mediados del siglo pasado y aquello que fue profundo, serio, desgarrado, convertirlo -pasado por el tamiz de la posmodernidad-en algo gracioso, sarcástico. Por cierto, han elegido el lugar apropiado para esta propuesta, en el contexto de un barrio -eso que ahora llaman Palermo Hollywood-donde por esta época tienen cabida las experiencias artísticas que años antes se concentraban en San Telmo.
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Si se hiciera abstención de la manera de vestirse y de maquillarse, tanto de la cantante Maby Salerno como de sus compañeros instrumentistas, muchas de las versiones -con temas como «El mosquito», «Angelitos negros», «La noche de anoche», «Un poco más», algún título de Chico Buarque, mucho bolero y ritmo afrocubano-merecerían una consideración muy alta. Los arreglos son muy buenos, los músicos tocan bien y la cantante conoce de sobra su oficio. Pero claro, es imposible escuchar «seriamente» un show que apunta permanentemente a la risa, con los gestos de Mabel, con las caricaturizaciones de los músicos, con los objetos que forman parte de la escenografía y el decorado, con ese vestuario, con las pelucas ridículas, etc. Seguramente, esta propuesta será del placer del público más joven -que ya está colmando la capacidad de La Matriz apenas comenzada la serie de shows-que encontrará motivos para divertirse con la manera de emocionarse que tenían sus mayores. Entre la gente más grande, en cambio, no faltará quien pueda sentirse herido en su propia sensibilidad. Informate más
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