La temporada de arte despunta en el contexto de la crisis económica y ya nada es como antes. Los proyectos, sobre todo los internacionales, se derrumban uno tras otro. La semana pasada se suspendió en el MAMBA la exposición de Shirin Neshat, la iraní que conmueve al mundo con imágenes que cuestionan el fundamentalismo.
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También renunció el mexicano Agustín Arteaga, cuyo mayor mérito como director del Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires fue insertarlo en el diálogo de las grandes instituciones del circuito internacional que intercambian programas o exposiciones. En una comunidad sensibilizada por las vivencias traumáticas de los últimos meses, su adiós simbolizó con ese sólo gesto, el compendio de frustraciones que generan las deserciones actuales y las que vendrán.
La expectativa del MALBA de ocupar un lugar de privilegio en el mundo, teniendo en cuenta que en sus seis meses de vida convocó a 120.000 visitantes, que su creación repercutió en los principales diarios del mundo y que reúne las condiciones esenciales para hacerlo, no estaba fundada sobre falsas ilusiones. En todo caso, el conjunto de las instituciones culturales argentinas atraviesan con mayor o menor dramatismo una situación similar. Eduardo Costantini percibió inmediatamente que «el abrupto aumento del valor dólar produjo un desfase imposible de cubrir» y adaptó la estructura a la nueva situación. Sin embargo, la devaluación es sólo un ingrediente más de la crisis económica sumada a la recesión productiva que afecta al país. Y para demostrarlo está Brasil, que sin anclarse en un cambio fijo, ha generado un fenómeno de expansión artística sin precedentes en la historia.
•Estrategia
Nunca se había visto un país que saliera a conquistar el mundo con su arte como bandera, con el plan de montar durante una década cientos de exhibiciones en los puntos estratégicos del circuito global. Museos, ferias, bienales de París, Nueva York, Washington, Venecia, Londres, Buenos Aires, entre otras ciudades, incluso de Oriente, están siendo seducidas por el arte de Brasil, justo cuando Argentina inicia la retirada.
Entretanto, mientras se tensan nuestras relaciones con EE.UU y España, se estrechan con Brasil. La actual situación geopolítica se refleja de modo elocuente en el mundo del arte. El gestor del ambicioso proyecto «Brasil Connect», el dueño del banco Santos, Edemar Cid Ferreira, voló a Buenos Aires al enterarse de que la mayor exposición de arte argentino que se haya exhibido nunca y se pensaba inaugurar este mes en la Pinacoteca de San Pablo había quedado congelada con el derrumbe económico.
En las escasas horas que duró su visita, acompañado por la ex agregada cultural de la embajada de Brasil, Helena Gasparián y la flamante directora de Cooperación Internacional, Teresa Anchorena, quien junto a Jorge Glusberg es curadora de la muestra, Cid Ferreira se entrevistó con el canciller Carlos Ruckauf, el secretario de Cultura Rubén Stella y el embajador de Brasil José Botafogo Goncalves.
«La Argentina necesita más que nunca de nuestra solidaridad y la exposición se va a hacer en el mes de noviembre de este año, sin más postergaciones», dijo a este diario. «Mi idea es invitar a los curadores del Pompidou y del Guggenheim y a otros tan importantes como ellos, para que vengan a verla».
Consultado sobre el tema fundamental, la financiación de esta gira, el empresario paulista agregó: «Conseguimos que algunas empresas brasileñas patrocinen esta muestra de arte argentino, que va desde el precolombino hasta contemporáneo, y que se verá en Buenos Aires luego de San Pablo. La Argentina no tendrá que pagar ningún costo. Es muy importante elevar la autoestima de la gente de este país dueña de un arte y una cultura que debe ser motivo de orgullo para ustedes».
Además, el MALBA confirmó que la exposición del pintor Lasar Segall, la primera que organiza la institución conjuntamente con el museo de San Pablo dedicado al artista y el de Arte Moderno de México donde se acaba de inaugurar, llegará el 11 de julio a Buenos Aires. La muestra de más de 100 obras, está financiada por patrocinantes de los tres países.
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