La cantante estadounidense Britney Spears echó de su mansión de Los Angeles a su esposo, el bailarín Kevin Federline, y analiza ahora comenzar con los procedimientos para su divorcio.
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Según escribió hoy el diario The Sun, Spears, de 24 años y embarazada de su segundo hijo, decidió echar a su esposo de su propiedad de Malibú, en California, cansada de las salidas de su pareja.
Federline, de 28 años, debió pasar las últimas tres noches en un apartamento con amigos, en el barrio de Sherman Oaks.
La "princesa del pop" se negó a comentar los reportes de la prensa acerca de un eventual divorcio, pero publicó recientemente en su página de Internet un poema en el que criticó duramente a su esposo y admitió que no permitirá que sus hijos reciban la educación del padre.
"Las cosas se han vuelto inesperadamente muy agrias entre ellos. La situación luce muy mal", declaró una fuente allegada a la cantante.
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