13 de abril 2006 - 00:00

"Budín" literario que atrapa

Marta Lubos y Elvira Onetto en «Budín inglés. Sobre la vidade cuatro lectores porteños», de Mariana Chaud.
Marta Lubos y Elvira Onetto en «Budín inglés. Sobre la vida de cuatro lectores porteños», de Mariana Chaud.
«Budín inglés». Idea, dramaturgia y Dir.: M. Chaud. Int.: M. Lubos, E. Onetto, E. Lamothe. (Teatro Sarmiento.)

Con su formato de comedia familiar, un género cada vez más frecuentado por los jóvenes dramaturgos del circuito independiente, «Budín inglés» puede resultar un producto atípico dentro del Proyecto Biodrama, ciclo destinado al teatro experimental y cuyo desafío es llevar a escena la vida de personas reales para observar los efectos de la realidad en la ficción y la incidencia de las vidas privadas en la historia social.

Este espectáculo, escrito y dirigido por Mariana Chaud («Sigo mintiendo»), no sigue a pie firme estos objetivos pero alcanza otros logros no menos importantes para el espectador, como la posibilidad de reír y emocionarse mientras escucha las curiosas reflexiones de un grupo de personajes ganados por la lectura. Sus citas y comentarios fueron extraídos de entrevistas que realizó la autora a cuatro conocidos suyos (entre ellos el cineasta Mariano Llinás). Y al introducirlos luego en una situación ficcional le sirvieron para mostrar los conflictos, ideales y creencias de dos generaciones claves: la de los padres que hoy rondan los 50 y la de sus hijos menores de 30.

«Budín inglés» consta de una trama argumental llena de enredos y de situaciones cotidianas que en ocasiones rozan el delirio. La acción se desarrollaen el departamento de una joven pareja que ya a punto de separarse decide vender el inmueble dejando que sus madres (estupendos trabajos de Marta Lubos y Elvira Onetto) se ocupen del asunto. Las dos consuegras son muy amigas y no admiten que este matrimonio se disuelva, por eso se entrometen más que nunca en la vida de sus hijos, Mariano (Esteban Lamothe) y Mara (Laura López Moyano), espiando su intimidad y controlandotodas sus decisiones. Muchas de las escenas se desarrollan en paralelo gracias a la funcional escenografía de Ariel Vaccaro. La llegada del futuro propietario -otro joven inmaduro y sobrecargado de complejos, según la comiquísima interpretación de Santiago Gobernori- le aplica una nueva vuelta de tuerca a los conflictos de este grupo familiar. El público disfruta de estos personajes como si fuera un invitado más de la casa.

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