Buen show de tango que gusta a propios y ajenos

Espectáculos

Show de tango en la Esquina Carlos Gardel. Actuación del sexteto El Desquite, N. Roca, R. Rojas y los bailarines C. Copello-A. Monti, G. Amalfitani-G. Ortega, C. García-J. Altez, S. Céspedes-J. Pal y M. Galante-S. Grand. (Esquina Carlos Gardel; todos los días a las 22).

El show que ofrece diariamente La Esquina de Carlos Gardel está inteligentemente a mitad de camino entre el espectáculo de tango para argentinos y el «for export». Por supuesto, están las reiteradas interpretaciones de clásicos como «Uno», «El choclo» o «Adiós Nonino»; los trajes suntuosos de los bailarines y las danzas coreografiadas; y la clásica sucesión en caravana de cuadros instrumentales, cantados y danzados. Pero lo que hace la diferencia es la calidad de varios de los artistas que participan. Para empezar, el excelente grupo instrumental El Desquite, integrado por seis músicos jóvenes que no han caído en la rutina por tocar todos los días, que muestran a la vez capacidad técnica y «mugre» tanguera, y que además de los «hits» obligados se escapan hacia piezas menos difundidas e igualmente valiosas. El grupo dirigido por Erica Di Salvo y Fulvio Giraudo está armado a la manera del sexteto típico, con dos bandoneones, dos violines, piano y contrabajo, y ha editado un disco que, sin dudas, es de lo más serio que ha surgido últimamente en el tango instrumental. Entre los cantores, se destaca Rafael Rojas, un joven que imita -en lo físico y en la manera de cantar-a Carlos Gardel y lo hace con mucho talento. El lugar femenino lo ocupa Patricia Lasala, aunque en la función que vimos fue reemplazada por Nora Roca puesto que Lasala está trabajando fuera del país. En cuanto a los bailarines, hay muchos muy buenos. Las mayores palmas son para el milonguero de Mataderos Carlos Copello quien, junto a su compañera Alicia Monti muestra la danza rioplatense en toda su esencia y sin grandes artilugios. Pero también son muy buenas las tareas de la etérea Gabriela Amalfitani y Gabriel Ortega que entregan una muy buena versión de «Libertango», y de Carolina García y Julio Altez que ponen erotismo a sus cuadros. En lo visual -puesta, luces, vestuarioel show es impecable, y sin caer en los lugares más comunes, ofrece mucha sensualidad; además de buena música y buena danza, por supuesto.

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