5 de julio 2005 - 00:00

Buena cantante aún busca su público

Presentación de «Amores torcidos». Katie Viqueira (voz). Con N. Michelín (piano, dir.), S. Prusak (violín), L. Jungman (bandoneón), M. Torres (bajo), R. Cavalli (saxo), M. Gusso (percusión) y Q. Sinesi (guitarra). ( Teatro ND/Ateneo; 2/7.)

Katie Viqueira comenzó su carrera en la Argentina, junto a cantantes como Diego Torres, Alejandro Lerner y Valeria Lynch. Ganó un par de premios OTI en el '91 y el '92. Luego se instaló en los Estados Unidos; estrenó «Pueblo joven» de Piazzolla/ Ferrer en Nueva York (mucho antes de que la hiciera Susana Rinaldi en Buenos Aires), donde también fue la voz de «María de Buenos Aires». Tiene tres discos propios editados: uno con canciones de María Elena Walsh del '97, «The other side» de 2002 y el más reciente «Amores torcidos» del año pasado. Recientemente volvió a nuestro país para quedarse, y buscó una sala importante para revelarse al público argentino.

Viqueira
es una cantante con buena técnica, que se rodea de muy buenos músicos (trajo a Nando Michelón, su pianista/director de los Estados Unidos y completó la numerosa banda con grandes solistas e invitados de lujo).

Su repertorio circula entre el tango y la balada norteamericana. A clásicos como «Los mareados», «Como dos extraños», «Tinta roja», «Barrio de tango» o «Sur» les pone, incluso, esa impronta de comedia musical, tanto en los arreglos de Michelín como en su manera de cantarlos.

Y a ese listado de clásicos rioplatenses le suma una serie de temas propios, que van de la balada al folklore: «Río Uruguay», «El mar», «Chacarerapara el Diego», «Amorestorcidos». Se trata de una buena cantante que probablemente enfrentará dificultades para acomodar el éxito que vivió en los Estados Unidos a la realidad argentina.

En ese sentido, quizá fue prematura su presentación en el ND/Ateneo. Todavía falta para que se haga un lugar con un estilo que no cuaja en ninguno de los patrones conocidos por aquí.

R.S.

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