Presentación de «Amores torcidos». Katie Viqueira (voz). Con N. Michelín (piano, dir.), S. Prusak (violín), L. Jungman (bandoneón), M. Torres (bajo), R. Cavalli (saxo), M. Gusso (percusión) y Q. Sinesi (guitarra). ( Teatro ND/Ateneo; 2/7.)
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Katie Viqueira comenzó su carrera en la Argentina, junto a cantantes como Diego Torres, Alejandro Lerner y Valeria Lynch. Ganó un par de premios OTI en el '91 y el '92. Luego se instaló en los Estados Unidos; estrenó «Pueblo joven» de Piazzolla/ Ferrer en Nueva York (mucho antes de que la hiciera Susana Rinaldi en Buenos Aires), donde también fue la voz de «María de Buenos Aires». Tiene tres discos propios editados: uno con canciones de María Elena Walsh del '97, «The other side» de 2002 y el más reciente «Amores torcidos» del año pasado. Recientemente volvió a nuestro país para quedarse, y buscó una sala importante para revelarse al público argentino. Viqueira es una cantante con buena técnica, que se rodea de muy buenos músicos (trajo a Nando Michelón, su pianista/director de los Estados Unidos y completó la numerosa banda con grandes solistas e invitados de lujo).
Su repertorio circula entre el tango y la balada norteamericana. A clásicos como «Los mareados», «Como dos extraños», «Tinta roja», «Barrio de tango» o «Sur» les pone, incluso, esa impronta de comedia musical, tanto en los arreglos de Michelín como en su manera de cantarlos.
Y a ese listado de clásicos rioplatenses le suma una serie de temas propios, que van de la balada al folklore: «Río Uruguay», «El mar», «Chacarerapara el Diego», «Amorestorcidos». Se trata de una buena cantante que probablemente enfrentará dificultades para acomodar el éxito que vivió en los Estados Unidos a la realidad argentina.
En ese sentido, quizá fue prematura su presentación en el ND/Ateneo. Todavía falta para que se haga un lugar con un estilo que no cuaja en ninguno de los patrones conocidos por aquí. R.S.
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