23 de agosto 2006 - 00:00
"Busqué tumbar aquel París de los sueños"
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Jorge Franco
deberá
suspender la
escritura de
una nueva
novela, que ya
tenía
encaminada,
para participar
como
coguionista en
la filmación de
su novela
sobre
inmigrantes
latinos en
Nueva York.
J.F.: Me permitió trabajar la literatura en su aspecto formal, jugar con el tiempo, hacer que se crucen varias líneas argumentales, y construir una novela ambigua en todos los aspectos, desde la misma narración a la sexualidad de los personajes. En ese sentido, luego de concluir «Melodrama» me di cuenta que había tenido al argentino Manuel Puig como referente, porque con «Boquitas pintadas» y «El beso de la mujer araña» supo instalarse de manera arquetípica en el mundo del melodrama.
También hay en la novela algo de Almodovar en el manejo de un dominante mundo femenino. Y hasta un guiño respetuoso a Rulfo con un narrador protagonista que no se sabe si está vivo o muerto, si lo que cuenta es parte del delirio al que lleva a un hombre bello el estar enfermo de sida.
P.: ¿Buscó romper con la imagen literaria tradicional de París?
J.F.: Busqué desmitificar el antiguo estereotipo de París como el sitio de la belleza, del refinamiento, de la nobleza. Quise tumbar el París de los sueños y presentar uno más acorde a la realidad. El escenario de mi relato es el París de la decadencia con un bar de sadomasoquistas, un hombre que usa su sexualidad para sobrevivir, un conde pedófilo, los barrios lujosos y los de una arquitectura construida con grandes bloques de cemento y hormigón donde viven obreros e inmigrantes poco atractivos, barrios inseguros y violentos. Allí transcurre la historia, por allí andan esos personajes que viven desaforamente, corriendo tras el placer, el dinero o las más frívolas formas de evasión. Y hay, entre muchas otras cosas, la exhumación de un cadáver, una herencia en juego, una anciana adicta a los medicamentos, en fin todo un melodrama.
P.: ¿Se divirtió escribiendo «Melodrama»?
J.F.: Me divertí como un loco. Y espero que eso mismo le ocurra a los lectores. Como no me tocaba experiencias personales tuve que poner en juego toda mi imaginación. Me gustaba descubrir hasta donde llegaba con el desparpajo con el que las protagonistas femeninas hablan y el descaro con el que se comportan. Me dolió tener que terminar la novela y abandonar a esos personajes.
P.: Sus primera novela fue llevada al cine, ¿ésta también?
J.F.: Pareciera que es lo que va a ocurrir con todas. «Rosario Tijeras» ya es una película. «Paraíso Traveler» comienza a filmarse en Nueva York en setiembre con una gran producción norteamericana.
Entrevista de Máximo Soto



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